Campeonas de una era en Gipuzkoa

Cuatro jugadoras del Bera Bera, Atlético de San Sebastián, Txuri Berri y Real Sociedad reviven los títulos de los equipos femeninos del territorio

Uxue Ezkurdia (Bera Bera), Rebeca Carrera (Atlético SS), Oihane Otaegi (Txuri Berri) e Itxaso Sánchez (Real Sociedad) posan con los trofeos que acreditan a sus equipos como campeones de liga de en el campo de hockey de Aiete. /UNANUE
Uxue Ezkurdia (Bera Bera), Rebeca Carrera (Atlético SS), Oihane Otaegi (Txuri Berri) e Itxaso Sánchez (Real Sociedad) posan con los trofeos que acreditan a sus equipos como campeones de liga de en el campo de hockey de Aiete. / UNANUE
Óscar Ortiz de Guinea
ÓSCAR ORTIZ DE GUINEA

Cuatro mujeres entran empuñando un trofeo al único campo de hockey hierba de toda Gipuzkoa, en el que posarán para la fotografía que ilustra estas líneas, mientras decenas de jóvenes promesas de este deporte rompen en un aplauso. La escena nos da el titular que no cabe en estas páginas: Soy guipuzcoana, ¿a qué quieres que te gane? Además de oportunista y pretencioso, el chiste es fácil. Pero el gran momento por el que atraviesa desde hace unos años el deporte femenino no es ninguna broma. A nivel colectivo, hasta cuatro equipos son los actuales campeones de sus respectivas ligas en la máxima competición estatal. La Real Sociedad de hockey hierba, que el pasado domingo se coronó contra pronóstico, es el último conjunto en subirse al carro del éxito, en el que ya campeaban el Bera Bera de balonmano y el Txuri Berri de curling. A ello aspira el Atlético de San Sebastián de sófbol, campeón en 2017 de una liga en la que hoy inician la segunda fase hacia el playoff por el título tras dominar la primera.

Como dejó para la posteridad John F. Kennedy, «el éxito tiene muchos padres pero el fracaso es huérfano». Bien lo saben Uxue Ezkurdia (Bera Bera), Rebeca Carrera (Atlético San Sebastián), Oihane Otaegi (Txuri Berri) e Itxaso Sánchez (Real Sociedad), en los últimos tiempos felizmente acostumbradas en mayor o menor medida a recepciones, entrevistas y fotos. «A menudo la diferencia entre ser primera o segunda es mínima, el esfuerzo y sacrificio son el mismo, pero si no ganas la repercusión es mínima», lamentan.

«Tras una campaña difícil por lesiones, la gente joven aportamos lo que pudimos y más, y el final fue feliz» Uxue Ezkurdia, Bera Bera

El caso del Bera Bera ilustra esta «injusticia». La pasada temporada perdió la Copa de la Reina en la prórroga y la Liga por dos puntos tras encajar dos derrotas en las últimas cinco jornadas. Poco ha faltado este curso para un desenlace similar tras una campaña «complicada» entre lesiones y la baja de Judith Sans. «Habría sido muy duro volver a perder todo», admite Ezkurdia. Pero tras caer de nuevo en la final copera, el golaveraje les dio su quinta Liga en seis años y les volvió a situar en la órbita de portadas y recepciones.

De esa gira salen las realistas de hockey hierba. Desde su alirón el pasado domingo, el club txuri-urdin ha gestionado cerca de treinta solicitudes de los medios de comunicación, cuando en el resto de la temporada no han llegado a veinte. «Pronto volveremos a casi cero», asume Itxaso Sánchez.

«Tras un inicio difícil, había dos opciones: tirarnos los trastos a la cabeza o unirnos e hicimos lo segundo» Itxaso Sánchez, Real Sociedad

La capitana realista aún dibuja una sonrisa al recordar su gesta. Hasta la última jornada de la fase regular «pudimos entrar en fase de descenso», pero liberadas de ese lastre gracias a «la unión de todas las jugadoras», se catapultaron hasta el cielo del hockey hierba femenino.

Cinco títulos y tres subcampeonatos encadena el club Txuri Berri en ocho años. Llevan tres entorchados consecutivos con 26 partidos sin perder, una marca que «no deja de ser una anécdota» pero les hace «ilusión poder prolongar» aunque suponga una peligrosa lectura negativa. «Nos han llegado a decir que en nuestro deporte al ser pocos es fácil ganar, lo cual es fruto del desconocimiento. Cada año nos resulta más complicado», asegura la donostiarra Oihane Otaegi.

«Tras tres títulos seguidos y 26 partidos sin perder, nos dicen que es fácil ganar ya que no conocen el deporte» Oihane Otaegi, Txuri Berri

Su situación es curiosa. La única liga de curling es mixta, y en categoría femenina tienen el Campeonato de España, cuya primera fase sí es una liguilla que da acceso a las semifinales. El hecho de que su competición no sea una liga al uso, les ha impedido «durante muchos años» acceder a ayudas institucionales. «Eso ahora se ha solucionado», puntualiza la capitana del Txuri Berri, consciente de que se lo juegan «todo», el título y las posibles ayudas económicas «en esos dos partidos, la semifinal y la final». Pero así es el deporte, como bien lo han disfrutado las jugadoras txuri-urdin.

A nivel individual, también es evidente el excelente momento que vive el deporte femenino. Como ejemplo, el palmarés del premio a mejor deportista del año que otorga la Asociación de la Prensa Deportiva de Gipuzkoa.

Referentes individuales

De las últimas diez ediciones, en siete fue distinguida una mujer: Leire Olaberria, Oiana Blanco, Edurne Pasaban, Maialen Chourraut (tres veces), Bera Bera de balonmano, mientras que el tirador Juanjo Aramburu, el nadador paralímpico Richard Oribe y el balonmanista Kauldi Odriozola han sido los exponentes masculinos. En los 19 años anteriores, solo Pasaban, la piragüista Izaskun Aranburu y la escaladora Josune Bereziartu habían sobresalido entre tanto hombre.

«La liga de sófbol acaba en julio y queremos repetir el título del año pasado; de momento todo va bien» Rebeca Carrera, Atlético SS

Las cuatro campeonas son conscientes de la «gran evolución» que está protagonizando el deporte femenino en general, aunque recuerdan que «el punto de partida también era más bajo». Sin embargo, detectan que «aún hay muchas cosas que mejorar y muchos pasitos que dar», pero es evidente que a nivel institucional «ahora hay una tendencia a ayudar al deporte femenino».

Es sus disciplinas no detectan una notoria diferencia entre hombres y mujeres. Las condiciones económicas del balonmano masculino distan mucho de ser boyantes, pero están lejos de las del femenino, donde una buena parte de la liga es amateur. Mediáticamente, sin embargo, 'las guerreras' han logrado «un mayor tirón» a base de éxitos, señala Ezkurdia. «En el curling sí que no hay grandes diferencias, porque vivimos la misma realidad y tenemos equipos mixtos», indica Otaegi.

Seis y media de la mañana

El brillo de sus copas no logra deslumbrar hasta hacer desaparecer sus carencias. A nivel de instalaciones, el Bera Bera es quien mejor lo tiene entre Bidebieta y el Gasca. El Atlético SS de sófbol se apaña con el campo que tiene en el Soccerworld, en el barrio de Riberas. Otro cantar es el hockey, donde el Atlético comparte su campo de Bera Bera con la Real y «con todo aquel que juegue a hockey en Gipuzkoa, dado que no hay otro campo». Normalmente se ejercitan en una mitad y ensayan las jugadas de estrategia apiñadas por grupos. «Terminamos chocándonos entre nosotras y dándonos pelotazos», resume la capitana realista. Por ello reivindica «el campo que nos están prometiendo».

Las quejas se callan cuando Oihane Otaegi pone su realidad sobre la mesa en la que apuran sus cafés. La única pista de hielo la comparten con el hockey hielo y el patinaje artístico, con este orden de preferencia. Si se le suman las horas de ocio, muchos fines de semana deben entrenar a las siete de la mañana, sábado o domingo porque «así lo hemos decidido. Tras toda la semana madrugando para trabajar, al menos un día podemos descansar más. Vamos a las seis y media para preparar la pista, que a veces está impracticable y nos tenemos que volver a casa sin entrenar». Eso cuando no cogen el coche hasta Jaca o incluso el avión hasta Suiza. «Buscamos todas las combinaciones de vuelos. Como nos lo gestionamos todo entre nosotros, parecemos una agencia de viajes», bromea para aligerar el drama. «Visto esto, de qué nos quejamos nosotras», le responden.

Pese a desvelar el lado menos agradecido del deporte, son felices practicando sus pasiones. Carrera incluso llegó a jugar seis años como profesional en equipos italianos: «Me ponían casa, coche y sueldo». Se fue con 24 años, la edad actual de Ezkurdia, quien se muestra «encantada en el Bera Bera. Ahora no me planteo ir al extranjero, pero está claro que es un aliciente que siempre te ofrece el deporte». Por cuestión de trabajo, Itxaso Sánchez ya vivió esa experiencia en Australia, «pero soy muy de la Real y quiero seguir aquí». Más difícil tendría salir Oihane Otaegi, con su hermana Leire y su novio, Mikel Unanue, en el equipo.

A menudo pasan más tiempo «con las compañeras de equipo que la cuadrilla» gracias a un deporte que además de amistades les da títulos.

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