Balonmano

El brazo tatuado de Leo ya funciona

El lateral izquierdo del conjunto bidasotarra Leo Renaud, en Artaleku./F. DE LA HERA
El lateral izquierdo del conjunto bidasotarra Leo Renaud, en Artaleku. / F. DE LA HERA

El francés del Bidasoa-Irun jugó su mejor partido de la temporada en la victoria ante el Cangas del Morrazo. Renaud marcó cinco goles y ayudó a que su equipo sumara dos puntos y se coloque en la zona media de la tabla

BORJA OLAZABALIRUN

. El Bidasoa-Irun hizo en verano dos importantes apuestas para reforzar el ataque. Una la de Rodrigo Salinas. La otra, la de un viejo conocido de la afición como Leo Renaud. El francés, que en su anterior etapa como bidasotarra fue la gran referencia del equipo, llegó tras dos malas temporadas en su país. Nadie había olvidado su juego explosivo ni sus duros lanzamientos exteriores. Tampoco sus inconfundibles brazos tatuados.

Pero Leo, y él mismo lo sabe, aún no es el mismo jugador que dejó Irun para fichar por el Ciudad Encantada y convertirse en el máximo goleador de la Liga Asobal. Necesita tiempo, trabajo y partidos como el del sábado en Artaleku.

El Bidasoa-Irun le ganó 29-22 al Cangas y el francés realizó su mejor actuación de la temporada. Marcó cinco goles, cuatro de ellos en la segunda parte, y fue, junto a los once tantos de Eduard Nonó, clave en el triunfo ante los gallegos. Un triunfo que deja al Bidasoa-Irun en la zona media de la Asobal con seis puntos.

Leo Renaud cuenta que «en Francia he estado dos años seguidos jugando uno contra uno, nada de cruces. En Cuenca también tenía mucha libertad y el juego era muy individualista en cada puesto. Ahora estoy aprendiendo y en cada partido creo que voy a ir a mejor. El juego del Bidasoa es muy diferente al que he venido haciendo, pero un jugador tiene que aprender a jugar de muchas maneras diferentes. Siempre tenemos que hacer un pase más, todos somos importantes en cada ataque».

El francés empezó la liga con cuatro goles ante el Huesca en la primera jornada, pero fue cayendo hasta tocar fondo la semana pasada en Valladolid. Ante los pucelanos no vio puerta y fue expulsado.

Leo no se ha venido abajo. «Me está costando un poco adaptarme y me he metido presión a mí mismo porque he vuelto a un club muy importante para mí y en el que la afición y el propio club esperan mucho de mí. He querido hacer demasiadas cosas y ahí es donde me he equivocado, pero cuando he sabido tener paciencia me ha salido todo mejor».

«El club y la afición esperan mucho de mí y eso ha hecho que me meta presión»

«Tras hacerme el primer tatuaje vino el segundo, el tercero... y ya no puedo parar»

Y, sin lugar a duda, todo le salió bien en el partido ante el Cangas. Leo cuenta que «me hicieron un regalo. Como era normal, le colocaron una mixta a Nonó, que cada balón que tiró entró, y me dejaron mucho espacio para poder fintar y marcar. Para mí ha sido muy importante haber hecho un partido así porque me quita mucha presión de cara a las próximas jornadas».

El abrazo que se dieron Leo Renaud y Jacobo Cuétara tras el partido fue sintomático. El entrenador sabe que el francés le puede dar mucho y el sábado el brazo tatuado empezó a funcionar. Un brazo que en su día le dio muchas alegrías a la afición amarilla y que quiere volver a dárselas.

El primero, a los dieciocho

No son los brazos lo único que tiene tatuado Leo Renaud. También el cuello, el pecho y las piernas. Y advierte de que «me voy a hacer más. Quiero tatuarme toda la espalda. Me encantan desde siempre y en cuanto cumplí los dieciocho años me hice el primero. Luego vino el segundo, el tercero... y ya no puedo parar. Los dos del cuello son muy especiales porque me los hice por mi hija. También tengo otros que no tienen significado, simplemente me gustan, y algunos que me he tapado». Y de esta manera descubrimos por qué su brazo derecho está desde la muñeca hasta el codo de color negro.

El lateral bidasotarra se está volviendo a encontrar y buena culpa de ello la tiene lo a gusto que está en su segunda casa. «Estoy encantado en Irun. Tenemos la playa al lado, Donostia... Creo que es el mejor sitio para vivir. Tengo amigos aquí de mi época anterior, nos gusta ir los jueves de pintxo-pote... El otro día también fui a Zumaia para visitar la playa de Juego de Tronos. Además me viene muy bien estar cerca de Francia y ya he podido ver a un excompañero como Marc Astydamas, con el que compartí mucho tiempo en Irun», afirma el francés.

Azkue pasó por quirófano

Las lesiones están azotando al equipo amarillo y uno de los que peor suerte ha tenido ha sido Jon Azkue. El oriotarra se rompió en el partido copero ante el Sinfín santanderino la base del quinto metatarsiano de su pie izquierdo y ayer pasó por quirófano. Estará cerca de tres meses de baja, lo que supone una ausencia importante.

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