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Atutxa sufre con Vicente para ganar su cuarta txapela

Aitzol Atutxa celebra eufórico el triunfo logrado este domingo. /PEDRO MARTÍNEZ
Aitzol Atutxa celebra eufórico el triunfo logrado este domingo. / PEDRO MARTÍNEZ

El de Dima aventajó en solo 18 segundos al joven de Otsagabia

IÑIGO GOÑI

Aitzol Atutxa cumplió este domingo en el Gasca con el pronóstico y se proclamó campeón de Euskadi de aizkolaris por cuarta vez consecutiva, aunque sufrió más de lo esperado. El campeón de Dima aventajó en solo 18 segundos a Iker Vicente, que con solo 20 años, ya se asoma al título. El aizkolari vizcaíno iguala de esta forma con Patxi Astibia y con Inazio Orbegozo ‘Arria II’ en el palmarés.

Para conseguir su cuarto entorchado, Atutxa tuvo que esforzarse al máximo, ya que Vicente ofreció su mejor versión. El año pasado la presión del estreno en una final y la vitola de máximo rival del vizcaíno le pasó factura, pero esta vez pudo demostrar que dentro lleva un campeón. Se puede decir que la final de este domingo, en el Josean Gasca de San Sebastián, tuvo dos campeones, uno el vencedor, Aitzol Atutxa, y otro el subcampeón, Iker Vicente.

La final tuvo emoción hasta el final en los doce troncos que tenían que cortar. El campeón quiso marcar su territorio desde el primer kanaerdiko y salió como un resorte, aumentó su renta en el segundo y tercer tronco, pero luego Vicente se le vino encima. Las diferencias entre ambos oscilaron entre los 51 segundos, que fue la máxima diferencia, y los diez segundos, que fue la más corta a mitad del trabajo.

La diferencia y la clave estuvo en el último oinbiko. El joven venía de atrás apretando fuerte y parecía que podía salir de los oinbikos, o troncos más grandes de 72 pulgadas, por delante, pero en el octavo tronco y último oinbiko, Atutxa elevó su ventaja hasta los 51 segundos. Ese casi minuto de diferencia era difícil de recortar y aunque el de Dima acusó ese esfuerzo en el noveno tronco de 60 pulgadas supo administrar la ventaja hasta el final.

Las claves

La madera que puso en liza Peñagarikano era buena y se notó en los tiempos. En la previa de la final se habló de que las diferencias entre unos y otros serían menores que en otros años y así fue. Atutxa se impuso con un tiempo de 40 minutos y 53 segundos, mientras Ugaitz Mugertza terminó sexto con 46:45, menos de seis minutos de renta, lo que demuestra que las fuerzas se han igualado.

Precisamente fue Mugertza quien se atrevió a poner en duda el liderato a Atutxa en los primeros troncos. El de Mutriku entró a los oinbikos segundo por delante de Vicente, Otaegi y Larrañaga. Azurmendi, en cambio, sufrió mucho hasta la mitad del trabajo. No se le vio cómodo y en la mitad era último lejos de sus rivales. Luego fue a más y pudo acabar terminando en cuarta plaza.

La lucha por el primer puesto fue preciosa y caldeó el ambiente de un Gasca que tuvo una entrada de alrededor de 600 personas. Pocos esperaban que el duelo entre el ganador y el segundo fuera tan igualada y eso favoreció el espectáculo. Atutxa reconoció al final que cortó peor que en otra finales. «No he acertado nada en los cortes y gracias a esos 30 segundos que he sacado en el último oinbiko he podido llevarme la txapela». La cuarta que le pone al lado de grandes nombres de la aizkora y que para el de Dima «es un honor».

«Me siento ganador»

El de Otsagabia se sentía campeón a pesar de perder la txapela por solo 18 segundos. «Es una pena, pero a la vez me siento como si hubiera ganado. He cortado muy a gusto y el trabajo de casa lo he mejorado. Desde el principio he cogido un ritmo y no he bajado». Lo contrario que el año pasado en el que «salí a seguir a Atutxa y lo pagué caro. Este año he medido mejor las fuerzas».

Ambos aizkolaris aseguraron que la madera era buena y las más duras eran las de 60 pulgadas según el campeón y el subcampeón. .

Entre los guipuzcoanos, Mikel Larrañaga acabó tercero con 43:50, Iñaki Azurmendi cuarto con 44:07, Joseba Otaegi quinto con 44:39 y Ugaitz Mugertza cerró la clasificación. Larrañaga no acertó en los cortes. Empezó a su ritmo y tuvo un momento en el que se acercó mucho a los dos primeros, e incluso parecía que saldría de los oinbikos pegado a sus rivales, pero al final se quedó en un amago.

En casi todo momento estuvo tercero y no peligró su puesto. Otaegi, regular, volvió a hacer una buena final. Rozó los puestos de honor.

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