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Primer obstáculo superado

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Imagen del encuentro entre el Super Amara y el Porriño. / ARIZMENDI

  • El Super Amara se impone con esfuerzo al Porriño y salva su primera criba en el camino hacia su quinta Liga

El Super Amara salvó su primera criba, no con poco esfuerzo, en su camino hacia su quinta Liga. El reto más complicado le aguarda el próximo sábado en casa del Rocasa, su verdugo en la Copa. Las sensaciones que se extraen del triunfo sobre el Porriño (25-19) no son las más ideales para viajar a Canarias, a pesar de lo abultado del marcador. Vuelve a resolver favorablemente la contienda, aunque dista mucho de la solvencia como lo realizaba en la primera vuelta contra este tipo de rivales.

Se afrontó el choque pensado mucho en el Rocasa. Montse Puche optó por reservar a Marta López, que se sumó a la ausencia de Maitane Etxeberria por las dolencias que arrastra La olímpica no se movió del banquillo en el que permaneció con una cédula en el tobillo dañado. Ezkurdia y Lizarbe en el último tramo del partido solventaron dignamente la papeleta.

Bera Bera volvió a mostrar los mismos problemas en ataque que le alejaron del triunfo en la Copa. Ana Martínez era prácticamente el único recurso válido para resolver las acciones ofensivas hasta el despegue final. Asumió la mitad de los goles de su equipo y acumuló diez. El Super Amara no fue capaz de romper con antelación la contienda, aunque se colocó con un esperanzador 9-6, gracia a una acción de Sans desde el pivote.

La réplica de las gallegas no se hizo esperar, a pesar de las pérdidas que acumulaban. Equilibraron el choque con un parcial de 0-3 y se fueron al descanso con un tanto de ventaja (10-11) tras completar un parcial de 1-5.

La reiterativas pérdidas de balón del Bera Bera se sumaron a los problemas a la hora de emplear su mejor arma, el contragolpe. Raramente el Bera Bera yerra la mitad de estas ocasiones y ayer se superó en esta faceta al terminar por acertar tan solo en tres ocasiones de las nueve tentativas de las que dispuso. La portera suplente Begoña Rodríguez tuvo parte de culpa. En otras ocasiones fueron la falta de puntería, la imprecisión en el pase y la precipitación.

Es evidente que todos los rivales le tienen ganas al Super Amara. Su rival trató de rentabilizar la falta de banquillo por la epidemia de bajas que atraviesa, optando por rotar a sus jugadoras. Para el segundo cuarto el técnico del Porriño Abel Estévez había cambiado por completo su primera línea y los extremos. El conjunto gallego presenta una de las medias de edad más bajas del campeonato y entre su plantilla sus dos benjaminas de 18 años, Sandra López y Danilza Liranzo, fueron de las más incisivas.

Aportan las rotaciones

A Montse Puche le costó mover el banquillo, pero la realidad fue testaruda. Las bajas son demasiadas. Comenzó por colocar a los diez minutos en el centro a Encina para que Martínez se oxigenara y en la segunda parte coincidieron los dos techos del equipo la juvenil Berasategi y Andrea Zaldua. Esta última no ha tenido a penas oportunidades durante la temporada de soltar el brazo. Ayer su intervención fue decisiva para que se rompiera el partido Acertó con el lanzamiento exterior y estuvo hábil en las penetraciones. La zarauztarra necesitaba una situación de este tipo para ganar en confianza.

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