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El Bidasoa-Irun vuelve a tomar La Albericia

El Bidasoa-Irun vuelve a tomar La Albericia
  • El conjunto irundarra se impuso con autoridad en La Albericia al DS Auto Gomás Sinfín (22-27) en un encuentro que los hombres dirigidos por Jacobo Cuétara controlaron de principio a fin

Las estadísticas están para romperlas. Eso se suele decir. Eso ha hecho este sábado el Bidasoa-Irun. No solo ha conseguido algo tan complicado como ganar lejos de casa, si no que lo hizo en una cancha de la que tradicionalmente había salido derrotado. Con el histórico Teka como rival o contra el Sinfín, a los irundarras no se les solía dar bien el mítico pabellón de La Albericia.

Pero en la historia amarilla hay una marca importante en forma de título. La Supercopa conseguida en Santander en el año 95. Y desde esta última jornada, no un título, pero sí otra marca importante. Al menos en lo que a esta temporada se refiere. El Bidasoa-Irun le ganó ayer con solvencia al Sinfín, 22-29, y sumó dos puntos que le acercan a la permanencia.

Tras dos jornadas de la segunda vuelta, los irundarras ya han alcanzado los quince puntos. Tienen siete renta sobre el descenso, el Cangas empató, y le sacan ocho al colista, el Benidorm perdió. Pero lo más importante, están más cerca de esa barrera de los veinte que suelen dar el billete para la siguiente Asobal.

Inicio arrollador

El Bidasoa-Irun entró mucho mejor que su rival en el partido y le pasó por encima. La defensa amarilla fue un muro infranqueable para los locales, lo que propició rápidos goles a la contra o en segunda oleada. Y en esto de la velocidad, uno de los que más sabe es Borja Lancina, que rompió el 6:0 local con sus penetraciones y puso el 0-2. El Sinfín consiguió devolver las tablas al marcador, pero entonces llegó la tormenta.

Goles de todos los colores para un parcial de 0-6 que ni un tiempo muerto de Rodrigo Reñones pudo detener. El 2-8 hacía presagiar algo bueno para el Bidasoa, pero el balonmano no sería un deporte tan emocionante si todo fuera tan fácil.

Los goles, al igual que caen hacia un lado, caen hacia el otro. El Sinfín consiguió recortar distancias y obligó a Jacobo Cuétara a detener el partido. Corría el minuto catorce. 5-8.

El tiempo muerto solicitado por el técnico bidasotarra, y las dos exclusiones seguidas a los locales, le vinieron de perlas a los de Irun para volver a ampliar la ventaja. Borragán anotó desde los siete metros y Vázquez consiguió su primer gol en la Liga Asobal.

El 5-10 seguía marcando la autoridad de los de amarillo, que no quisieron bajar el pie del acelerador en los compases finales del primer tiempo. Borragán consiguió poner el 10-15 en el marcador y Pedja Dejanovic lo mantuvo deteniendo un penalti con el reloj a cero.

Con subidón para el Bidasoa-Irun se llegó al tiempo de descanso.

Mucha defensa

Poco cambió a la vuelta de los vestuarios. Y lo que cambió fue para mejor. Los bidasotarras dieron un paso más en defensa y Cuétara repartió minutos a la perfección. Esto tuvo una clara consecuencia, cuando el partido llegó a sus minutos más calientes, el Bidasoa estuvo mucho más fresco de ideas.

Y el momento más caliente llegó a falta de diez minutos. Los colegiados excluyeron a Muiña, Borragán falló un penalti y el Sinfín se puso a solo tres, 21-24, cuando había llegado a estar hasta seis goles por detrás. Pero Kauldi primero y Azkue después volvieron a poner un colchón más que interesante para el tramo final.

Un tramo final al que los locales llegaron agotados. El Sinfín marcó un gol más, el 22-26 a falta de cinco minutos, y se quedó ahí. El partido lo cerraron Borragán, Crowley y Kauldi, que le puso el broche de oro a la victoria. El zumaiarra se sacó un lanzamiento de cadera desde ocho metros que se coló dentro de la portería para poner el 22-29 definitivo en el marcador de La Albericia.

El partido acabó y la importancia de los dos puntos conseguidos se reflejó en la euforia con la que celebraron el triunfo los de amarillo. Se acercaron a los aficionados irundarras que estaban en la grada, levantaron los brazos, habían ganado, estaban cerca del objetivo.

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