Diario Vasco
Borragán, autor de nueve goles, lanza a portería.
Borragán, autor de nueve goles, lanza a portería. / UNANUE

balonmano

El Bidasoa vuelve a tropezar en la misma piedra

  • Los irundarras echaron por tierra una renta de cinco goles en la segunda mitad para acabar perdiendo en Cuenca

. Dicen que el ser humano es la única especie que tropieza dos veces en la misma piedra. El equipo del Bidasoa-Irun está compuesto por seres humanos y, como tales, hacen justicia con dicha afirmación. Los irundarras están siendo capaces de lo mejor en su vuelta a la Liga Asobal, pero también de lo peor. Ayer, por tercera vez en esta temporada lejos de Artaleku, el equipo entrenado por Jacobo Cuétara dejó escapar una importante ventaja en el marcador para ganar un partido. Esta vez tocó en Cuenca, contra el Ciudad Encantada, un rival directo que se impuso 29-28 a los amarillos.

Lo peor de la derrota es esa sensación de haber desaprovechado, no solo una gran oportunidad para conseguir un nuevo triunfo, si no la opción de afrontar con tranquilidad el tramo final de la primera vuelta. El Bidasoa, después de haber perdido los tres últimos partidos, va a tener que apretar antes del parón de Navidad si no quiere que se le atragante el turrón.

Tras la disputa de doce jornadas, el conjunto bidasotarra ha sumado nueve puntos, lo que le permite tener cuatro de renta sobre los puestos de descenso. El colchón es más que cómodo, cualquiera lo hubiera firmado al inicio del campeonato, pero el Bidasoa no se puede permitir más que un tropiezo en los tres encuentros ligueros que restan antes de las vacaciones. Y es que los guipuzcoanos jugarán en Artaleku contra el Benidorm y el Cangas, el penúltimo y el colista, y visitarán al Atlético Valladolid.

Borragán no es suficiente

El Bidasoa-Irun tuvo todo de cara desde que comenzó el encuentro en el Sargal. Los irundarras siempre fueron por delante en el marcador, y eso que sufrieron el acoso de la pareja arbitral, que les dejaron en cuatro ocasiones con un jugador menos sobre la cancha.

A pesar de jugar durante muchos minutos en inferioridad, los conquenses siempre tuvieron a los siete en el campo, el Bidasoa llevó el control del partido para acabar la primera mitad con dos goles de renta, 10-12.

A la vuelta de los vestuarios llegó el vendaval amarillo. Arrasó con el Ciudad Encantada y nadie podía prever que los locales pudieran levantarse. Dos tantos de Kauldi, uno de Nonó y otro de Serrano pusieron la máxima ventaja en el marcador, 11-16. Con cinco tantos de diferencia todo parecía mucho más fácil y los de Cuétara aguantaron el ritmo hasta el minuto cuarenta de partido. Muiña marcó el 15-19, pero el Bidasoa se apagó.

Al igual que pasara en Aranda, donde los de Irun llegaron a tener cuatro goles de ventaja en la segunda parte y perdieron. Al igual que pasara en Puente Genil, donde los de Irun llegaron con cinco goles de ventaja a los cinco últimos minutos y empataron. Al igual que en Castilla y Andalucía, pasó en La Mancha.

El Bidasoa-Irun se empezó a hacer pequeño. Sus jugadores se convirtieron en humanos y volvieron a tropezar en la misma piedra. En solo cuatro minutos el Ciudad Encantada se puso a un gol, a falta de diez empató (22-22) y tocaba volver a empezar. Y empezar con uno menos, porque Beltza fue excluido. Así las cosas, y con el subidón moral que dan las remontadas, los locales tomaron las riendas del choque y galoparon hacia el triunfo.

El tramo final del partido fue más que igualado, pero jugó Borragán contra el mundo y así es casi imposible. El lateral asturiano del Bidasoa marcó los siete últimos goles de su equipo, pero no fue suficiente para conseguir la victoria. Y eso que con el 28-27 los de Irun tuvieron un último balón para la esperanza. La jugada quedó en contraataque para los de Cuenca y sentencia. Jacobo Cuétara siempre dice que hay que normalizar las derrotas, pero toca volver a ganar.

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