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¿Un Argentina-Inglaterra en Anoeta?

  • La promotora RCDSS hace un buen balance del Tonga-EEUU y toma nota de los aspectos a mejorar

El debut de Anoeta como escenario de duelos de rugby entre selecciones es ya historia, pero el agradable poso del Tonga-Estados Unidos disputado el sábado perdurará aún en el tiempo.

«Contentos» con la 'novatada'. En un primer balance somero 24 horas después del Tonga-EEUU, desde la promotora Rugby Challenge Donostia-San Sebastián (RCDSS), Aitor Arístegui afirma que «estamos muy contentos, aun siendo conscientes de lo que hay que mejorar».

La empresa organizadora se fundó para la ocasión y «nos podía faltar cierta experiencia» en algún ámbito. Como ejemplo, Arístegui cita «el problema del acceso al campo», que en algún caso se demoró en exceso. Confluyeron unas medidas de seguridad más exhaustivas en las entradas al estadio al tratarse de la selección de Estados Unidos, que siempre hay quien apura su llegada hasta el último momento y que desde la empresa que gestionó las entradas «hubo algún cambio de puertas que desconcertó a mucha gente», lamenta Arístegui. Varios aficionados, por ejemplo, se perdieron el Sipi Tau tongano al llegar tarde a su localidad.

Tampoco llegó a tiempo algún permiso por la premura en la organización del evento.

La World Rugby, «encantada». Al margen de esos detalles, el partido se sometió a varios tests que salvó con nota. Uno de ellos, lógicamente, es el de la World Rugby, el organismo que rige este deporte a nivel internacional. A falta del informe oficial de valoración, «la comisionaria que estuvo en Anoeta, Clara González, se marchó encantada. Nos aseguró que todo el protocolo previo al partido se cumplió al milímetro», apunta Arístegui.

El público vuelve a estar a la altura. Los aficionados al rugby habían respondido en las experiencia previas en Anoeta con el Aviron Bayonnais y el Biarritz Olimpique. Pero ambos equipos arrastran a sus seguidores desde Iparralde. Sin ese aforo 'asegurado' desde el otro lado del Bidasoa -desplazados en un porcentaje muy residual-, «tuvimos unas 13.000 personas en las gradas, que está muy bien para un partido de estos», confirma Aitor Arístegui.

Conviene recordar que, una semana antes, el duelo entre España y Tonga disputado en Madrid contó con 12.500 espectadores. «La organización del torneo de niños, el de rugby inclusivo y el femenino también arrastró público a Anoeta», opina el promotor, que recuerda que «las entradas eran a diez euros, que no es que las regaláramos pero sí eran asequibles para un test match».

Antes del encuentro había afirmado que «10.000 ya sería una buena cifra y superar los 12.000 nos permitiría cubrir el presupuesto», cifrado en 200.000 euros. Lo lograron. «Al menos hemos cubierto los gastos, que era otro de los objetivos de partida», subrayó ayer.

Espectáculo ajustado al guion. El partido respondió a lo esperado en un test match entre dos selecciones habituales en la Copa del Mundo, pese a que nunca hayan superado la fase de grupos. Como habían anunciado los dos seleccionadores, los tonganos tomaron la iniciativa en la primera parte hasta que los norteamericanos impusieron su fondo físico. «No esperaba el bajón de Tonga», admite Arístegui, que al final vio afectado al capitán norteamericano, Blaine Scully: «Estaba tocado porque querían la victoria».

Televisado a treinta países. El duelo fue emitido en directo por ETB4 y en streaming por Eurosport, que por la noche lo repitió en diferido. «No quisimos interferir con el España-Uruguay», indica un Arístegui «muy satisfecho» de la labor de Bainet para producir la señal de un encuentro que se vio «en treinta países», incluido Estados Unidos. «Como el árbitro podía consultar el TMO -como hizo para anular el ensayo que habría dado el triunfo a EEUU-, la realización es exigente y Bainet estuvo a la altura».

Futuro. Con este balance y constatado el apoyo institucional «aun sabiendo que llegamos tarde a los presupuestos», Arístegui está «animado» a dar continuidad a la Elcano Cup. «Trabajamos con las ventanas de junio y noviembre, que es cuando se enfrentan entre sí los equipos de los hemisferios norte y sur».

El 4 de marzo de 2017 llevarán un España-Georgia al nuevo campo de rugby de Aranda de Duero (Burgos). Si las obras lo permitieran, Anoeta debería aguardar al rugby cuando menos hasta junio, cuando «el clima es más apetecible que en noviembre, aunque hemos tenido suerte», apunta Arístegui. RCDSS ha iniciado «contactos con Argentina e Inglaterra, también con Gales e Irlanda. Ojalá pueda ser», suspira Arístegui. De lograrlo, sería dar otro paso hacia los anhelados All Blacks.

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