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Metió miedo en el cuerpo al Brest

Menéndez lanza a puerta, ayer en un repleto pabellón de Brest, ante la oposición de Mangué.
Menéndez lanza a puerta, ayer en un repleto pabellón de Brest, ante la oposición de Mangué. / BERA BERA
  • El conjunto donostiarra queda apeado de la Copa EHF después de completar una destacada actuación en Francia

  • El Super Amara estuvo clasificado virtualmente durante el primer tiempo

Cinco goles eran mucho y pesaban lo suyo. Aún así el Super Amara se empleó a fondo para tratar de dar la vuelta a una eliminatoria que parecía casi imposible remontar. Al final, el derroche de fuerzas y la destacada actuación no le ha impedido quedar apeado de la Copa EHF en su estreno en la competición.

Salió decidido a sorprender al Brest frente a su público y a sacar el mayor partido a su exceso de confianza, derivado de la jugosa renta que se había llevado de Donostia. El arranque en Bretaña no tuvo nada que ver con lo vivido en el Gasca. En esta ocasión las extremos Etxeberria, desde su posición natural, y Aramendia, a través de las contras, proporcionaron un prometedor arranque al colgar en el electrónico para sorpresa de los aficionados galos un meritorio parcial de 1-4.

Esto hizo que saltara por vez primeras las alarma en el Brest, y forzó a su técnico solicitar de manera temprana su primer tiempo muerto. Más adelante volvería a reunir a sus jugadoras con el ánimo de recuperar la autoridad sobre el terreno de juego, dado que el Super Amara le dio motivos de pese para que se llegara a cuestionar la clasificación.

Les llegó a meter el miedo en el cuerpo durante el primer cuarto, al llegar a superar la desventaja de los cinco goles con los que llegaban gracias al parcial de 2-8 que estableció Menéndez.

Este fue el momento álgido del partido de las guipuzcoanas. A partir de aquí, el repliegue defensivo de que hizo gala el Brest le desarmó por completo. Los diez minutos que permaneció sin anotar fueron altamente rentabilizados por las francesas lideradas por Marta Mangué para reducir las diferencias a la mínima expresión (8-9).

Arrojería acabó con la sequía y en la reanudación el Super Amara se repuso parcialmente al volver a abrir un hueco de tres goles (11-15). Supo rentabilizar las dos exclusiones prácticamente consecutivas que sufrieron las francesas Sadki y Pineau para volver a ver portería.

Pero nuevamente fue Mangué la que se encargó de equilibrar las fuerzas al colgar el empate a quince. A partir de aquí y hasta el final de la contienda el dominio en el marcador correspondió al Brest, ya que el Super Amara no pudo pasar de los empates. Cinco minutos antes de la conclusión con un gol abajo (19-18) el técnico galo se quiso curar en salud al solicitar un tiempo muerto para evitar que su equipo se descentrara y se repitiera el inicio efectivo y arrollador del Super Amara. Al final, la victoria y la eliminatoria cayó claramente del lado del conjunto bretón.

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