Diario Vasco
Lucas Eguibar, en un ejercicio de equilibrio sobre su tabla en el gimnasio.
Lucas Eguibar, en un ejercicio de equilibrio sobre su tabla en el gimnasio. / LOBO ALTUNA

más deportes

El largo camino hasta la nieve

  • El snowboarder Lucas Eguibar y el esquiador de fondo Imanol Rojo relatan cómo es la preparación de los deportes de invierno fuera del manto blanco

  • Los deportistas de invierno apuran eternas pretemporadas para entrar en competición

Austria, gimnasio, Italia, glaciares, Suiza, concentración, aeropuertos... Son palabras familiares para los deportistas de invierno los meses que no hay nieve. Estos especialistas deben recorrer un largo y duro camino para estar preparados cuando, finalmente, pueden encontrarse con su elemento natural, para estar en forma cuando caen los primeros copos.

El snowboarder donostiarra Lucas Eguibar y el esquiador de fondo tolosarra Imanol Rojo ya disfrutan del contacto con la nieve, pero como cada año han pasado muchas semanas de trabajo fuera de las pistas para preparar un calendario de competición que apenas abarca tres o cuatro meses. Los dos completan un trabajo físico exigente y solo hacia el final de verano empiezan a viajar a glaciares en busca de nieves perpetuas que les permitan iniciar el contacto con su modalidad.

Eguibar planifica su preparación entre Donostia y Suiza. «Este verano decidí estar aquí entrenando. Realmente, vacaciones cogí dos semanas. Me he entrenado mucho. Subí de peso, físicamente he mejorado mucho y ha sido un verano totalmente diferente a los anteriores, cuando viajaba y me movía más. No he parado de entrenar y desde finales de agosto hemos tocado bastante nieve».

Las maletas siempre están preparadas. «Voy una semana a Suiza y otra, en casa. A final de mes iremos a Italia y de ahí ya engancharemos con la prueba de la Copa de Europa con la que iniciaré la temporada. De ahí, regresaré a casa una semana antes de viajar a la Copa del Mundo».

Su centro de operaciones cuando está en Donostia es el gimnasio Equilibrium, donde pone en marcha la maquinaria y simula en seco situaciones con la tabla de snow. «Todo el verano es trabajo físico. Hago un poco de todo: pilates, sesión de musculación, fuerza, resistencia, cardio... Salgo a correr a la calle y luego hago máquinas... En realidad este trabajo vengo haciéndolo varios años y estoy muy contento».

El snowboard cross, la modalidad de Eguibar, combina la técnica con la fuerza, aspectos que necesita trabajar también cuando no hay nieve: «Tenemos que transmitir la fuerza que hacemos en el gimnasio para poder coger más velocidad en cada módulo de la carrera. El trabajo cardiovascular también es importante. Por ejemplo, entrenamos muchas veces en Suiza a 3.500 metros, en Saas-Fee, y después de una bajada llegas que no puedes más. También trabajamos mucho la prevención de lesiones».

En principio, el gran problema de tener que trabajar varios meses fuera de la nieve es cómo conservar la destreza técnica. Lucas Eguibar reconoce que «se pierde un poquillo el tacto, pero por eso llevamos desde agosto tocando nieve. Así llego bien preparado al inicio de temporada. Si hay un buen trabajo previo, se llega bien. Hacemos mucho ejercicio en el gimnasio para mantener la estabilidad. Luego llegas a la nieve y todo eso ayuda muchísimo».

La ausencia de nieve en casa hace que las idas y venidas a Suiza sean constantes. «Llevamos ya dos años en que la Federación ha puesto lo que se llama la casa España. Todos los deportistas estamos en ese hotel y aprovechamos esa organización. Nos lo facilitan todo».

Allí entra en juego el trabajo sobre el terreno. «Con mi entrenador, Israel Planas, voy a hacer la cuarta o quinta temporada ya. Tengo dividida la preparación. La parte física, el gimnasio de Donostia, me lo gestiono yo y lo pago yo. La técnica es de la Federación, del equipo. Las condiciones en Saas-Fee son de lo mejor que hay. Cada año nos construyen un circuito y el de éste es muy bueno, el mejor de los últimos tiempos».

Los snowboarders, al menos, se evitan algo que es muy común entre los esquiadores: tener que peregrinar al extremo sur de Argentina, a Ushuaia, para buscar la nieve en el invierno austral. «El equipo español de esquí ha estado un mes en Argentina. Nosotros, no. Encontrar un sitio con un buen circuito es muy difícil y hemos encontrado éste en Suiza, que es muy bueno, y nos hemos quedado. Si vas a Argentina al final te funde un poco, porque es mucho tiempo fuera de casa entrenando a tope. Hemos preferido hacer una semana sí y una no, cargar las pilas una semana y entrenar a tope. Estamos muy contentos con ese sistema».

'Esquiar' en asfalto

La vida errante es el sino de los guipuzcoanos que se dedican a los deportes de invierno. A diferencia de sus rivales austriacos, suizos o escandinavos que tienen la nieve a la puerta de casa, ellos tienen que ir a buscarla. Es lo que le sucede a Imanol Rojo, al que no ven el pelo en Tolosa. «Acabo de llegar de una concentración de tres días en Ramsau, en Austria, a dos horas de Múnich. Hemos trabajado a 2.600 metros, ya sobre nieve en un glaciar».

Pero no todo ha sido disfrutar de la nieve. Antes de ponerse los esquís, Rojo ha llevado un intenso programa de trabajo, durante meses. «En abril hacemos descanso activo y en mayo empezamos a trabajar para coger base. Hacemos un poco de todo: bici, correr, andar por el monte y mucho gimnasio. También hacemos rollerski (esquí sobre ruedas en asfalto) para mantener la técnica. En verano ya nos incorporamos a la concentración de Sierra Nevada y hacemos más rollerski. En septiembre empezamos a tocar la nieve, pero entre mayo y agosto hacemos base».

El esquiador tolosarra también vive con la maleta en la mano: «Paso poco por Tolosa al cabo del año, una vez al mes, más o menos. Estuve concentrado en el CAR de Sierra Nevada en verano. Además, hemos hecho varias concentraciones para entrenar en nieve. En Ramsau he estados tres veces y también he ido al Stelvio, en Italia».

Es un trabajo ingrato pero necesario para estar en condiciones cuando llega el momento de cambiar el asfalto por la nieve. «El esquí de fondo es uno de los deportes en los que menos se compite, cuatro o cinco meses. El resto del año es pretemporada porque hay que estar bien de forma. Psicológicamente es duro, porque tienes que ser constante y mantener la disciplina del día a día sin competición. No puedes perder de vista el objetivo y tienes que mantener la cabeza centrada».

Aunque sufre las estrecheces económicas de su modalidad, admite que «los recursos de la Federación han cambiado bastante, pero todavía podría mejorar mucho más. No tenemos mucho, para cubrir gastos y poco más. No se vive de esto. Cuando se siente la cercanía de los Juegos Olímpicos hay más recursos, pero si no, se olvidan un poco».

Este año, al menos, Imanol Rojo no está tan solo como otros, cuando era el único integrante de la selección: «Antes estaba yo solo en el equipo y esta temporada se han incorporado dos jóvenes, un chico y una chica (Martí Vigo y Lydia Iglesias). Está el entrenador y también el 'skimen', que es mi hermano Joseba». Esa es una gran mejora en la vida de Imanol Rojo. «Joseba se retiró después de no ir a los Juegos de Sochi, de los que se quedó a las puertas. Para mí, su incorporación es perfecta porque tengo máxima confianza en él y me prepara los esquís».

Con ese panorama económico, es evidente que si sigue en la alta competición es por afición: «Tengo cuerda para rato. Si tienes ayudas puedes medio vivir de esto. Me gustaría seguir, pero por supuesto que te planteas que en algún momento tendrás que ponerte a trabajar. Estudié un grado y ahora estoy en la Universidad haciendo educación primaria. Me gusta la enseñanza. Estoy a mitad de carrera y lo compagino bien con el esquí. En invierno cojo pocas asignaturas y en verano, más. De momento voy bien, no me meto prisa».

El Mundial es el objetivo

Tanto Eguibar como Rojo ya sienten el olor de la competición. El donostiarra debutará en una carrera de la Copa de Europa a finales de este mes. La primera de Copa del Mundo será un par de semanas más tarde. «La Copa del Mundo tiene siete pruebas: Austria, Estados Unidos, Bulgaria, Rusia, Alemania, España y Suiza. Entre la de La Molina y la última en Suiza tenemos el campeonato del Mundo, en marzo, en Sierra Nevada. El objetivo claro de este año es el Mundial porque es cada dos años y al ser en casa, mejor».

Eguibar es uno de los grandes del circuito y no renuncia a ese cartel: «Tengo 22 años, sé que me queda mucho pero desde hace unos años estoy entre los mejores y voy a ir a por todas. Mi objetivo es ganar y es para lo que entreno. Sé que puedo hacerlo pero para eso tengo que entrenar bien, comer bien, descansar bien y que la carrera me salga bien. Estar entre los mejores exige mucho».

El rider donostiarra afronta la temporada con optimismo. «Me veo mejor por cómo he entrenado este verano y lo que he trabajado. En la nieve creo que he dado un pasito adelante, pero sé que todos contra los que compito habrán hecho lo mismo. Voy a por todas, me veo mejor, pero no seré el único».

Imanol Rojo se estrena en competición antes, en Suecia el jueves de la semana que viene. Pero, como Eguibar, apunta al Campeonato del Mundo. «Mi objetivo de la temporada pasa por el Mundial. La carrera que tengo marcada es la de los 50 kilómetros skating, la que mejor me salió en los Juegos (terminó en el puesto 33). Conseguir un puesto entre los veinte primeros será mi gran objetivo. Se disputa a finales de febrero y principios de marzo en Finlandia. Hasta entonces, competiré en pruebas de la Copa del Mundo y de la Copa de Europa. Esta vez, a diferencia de lo que hice en los Juegos de Sochi 2014, dejaré un poco de la lado la media distancia y me centraré en las pruebas largas».

Ya nieva. Se acaba el agobio de la pretemporada bajo techo o sobre el asfalto. Empieza lo bueno. Es hora de ponerse el dorsal y sacar a relucir todos los meses de trabajo.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate