Diario Vasco

hockey sobre hielo

Alcaine: «No soy la figura de la Liga, no hago nada maravilloso»

Ander Alcaine, en el vestuario del Txuri.
Ander Alcaine, en el vestuario del Txuri. / MICHELENA
  • Ander Alcaine, portero del Txuri Urdin, El meta internacional es una de las grandes atracciones del clásico de la Liga, el Txuri-Jaca, que se juega hoy en el Palacio del Hielo a las 21.45

Es la estrella del Txuri Urdin y de la Liga. Ander Alcaine (Jaca, 24 años) defiende la portería del equipo donostiarra y es una de las grandes atracciones del clásico de la Liga de hockey sobre hielo, el Txuri-Jaca, que se disputa hoy en el Palacio del Hielo (21.45 horas).

- Partido grande.

- Sí. El Jaca ha sido el mejor equipo de los últimos años y esta temporada también porque va primero. Nosotros hemos ganado todo menos en Jaca, que perdimos en la prórroga. A final de temporada, Jaca, Barcelona y Txuri vamos a estar muy cerca.

- ¿Qué destaca del Jaca?

- Su juego táctico. Es un equipo que lleva tiempo junto. Su portero nuevo es un canadiense muy bueno. En ataque son muy peligrosos y los errores los pagas caros. Son un bloque.

- Ha fichado por el Txuri esta temporada. ¿Qué club ha encontrado?

- Llevan tres o cuatro años haciendo las cosas bien, sobre todo los dos últimos. Los jugadores jóvenes son fijos en la selección y aportan mucho nivel; los veteranos, experiencia y los extranjeros, calidad. Somos el equipo más completo junto al Jaca. Pero hay que demostrarlo y ganar la Liga y la Copa.

- Dicen que Ander Alcaine es la gran estrella de la Liga.

- No es verdad. Estaba en el Jaca, mi pueblo, y con 16 años me llamó el Barça porque su portero senior se iba. Si quería estudiar, tenía que salir de allí tarde o temprano, así que me fui. Estuve tres años en Barcelona. El primero ganamos la Liga. Empecé la Universidad y me llamó el Briançon francés. Su entrenador era Luciano Basile, el seleccionador de España, y decidí probar durante un año qué era ser profesional. Estuve muy bien, pero no vi claro dedicar la vida solo al hockey en un país donde no es del todo profesional. Tuve la suerte de que un equipo canadiense, Toronto, me invitó a probar en verano, pero no me cogieron porque el nivel era altísimo. Volví para seguir estudiando. Tengo una fama que no me corresponde, porque no hago nada maravilloso.

- ¿Cómo se define?

- Mi gran ventaja es que soy muy alto. No es lo habitual aquí. En las Ligas profesionales es raro ver un portero de menos de 1,85 porque el hockey actual se basa sobre todo en poner jugadores delante del portero para que no vea. Lo bueno que tengo es la altura, ni la técnica ni nada. Se me pone gente delante y veo los tiros, así puedo anticipar a dónde voy a mandar el rebote.

- ¿Cómo se le ocurrió ser portero?

- Fue fácil. Cuando empecé tenía un entrenador ruso que no hablaba casi castellano. Se ponía en la pizarra a explicar y yo no entendía nada. Debía de ser muy malo, así que un día vino y me propuso probar de portero. Como no teníamos, pensé que si era portero iba a jugar todo el tiempo, mientras que de jugador solo saldría a ratos. Ahí sigo. Es sacrificado, como los porteros de todo: cuando fallas se ve.

- Cabe pensar que con los años ya no le dará miedo...

- Es justo al revés. Contra más mayor, peor. Ahora los palos son de fibra y hasta gente que no es muy buena le pega unos sartenazos que son como misiles.

- ¿Cuánto le cuesta colocarse toda la equipación?

- Veinticinco minutos o media hora.

- Compatibiliza el hockey con los estudios.

- Hago la carrera de Odontología en Bilbao. Fui a Vitoria por eso y estaba como este año, voy y vengo en autobus todos los días. Los dos años de Jaca era imposible andar así. Este curso acabo la carrera. No me arrepiento de haber regresado de Francia para seguir estudiando.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate