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El Guadalajara acaba con la buena racha del Bidasoa

  • El conjunto irundarra se atasca en ataque en el tramo decisivo del encuentro y perdió tras seis partidos sin conocer la derrota

Los grandes entrenadores de la historia del balonmano siempre han afirmado que a este deporte se gana a través de la defensa. Cuando un equipo defiende su portero para, encuentra goles fáciles a la contra y puede atacar con la soltura que da haber recuperado ese último balón. Pero en el balonmano, además de los goles encajados, también cuentan los goles marcados, y para ganar es básico marcar uno más que tu rival. El Bidasoa-Irun estuvo bien en defensa en el partido, pero no fue nada solvente en ataque y acabó perdiendo en su visita al Guadalajara 26-22.

Los números nunca engañan y explican muy bien lo que pasó en tierras alcarreñas. Los hombres entrenados por Jacobo Cuétara llevaban una media de veintisiete goles en contra y veintiséis a favor. El 6:0 defensivo mantuvo sus números, pero el ataque se quedó cuatro tantos por debajo de lo habitual. Esos cuatro goles de desventaja con los que los irundarras acabaron el partido. Esos cuatro goles de menos que les privaron de puntuar.

Al Bidasoa-Irun le costó entrar en partido, perdía 4-1 pasado el minuto cinco, pero dos goles de Azkue y uno de Kauldi pusieron las tablas en el marcador. La igualdad se mantuvo durante toda la primera parte y al descanso se llegó 11-10 tras treinta minutos en los que los de amarillo no consiguieron ponerse en ningún momento por delante.

Las cosas cambiaron al inicio de la segunda parte, cuando los de Irun ofrecieron su mejor versión. Un 1-3 de parcial, culminado con un golazo de Borragán, permitió a los bidasotarras mandar por primera vez en el partido. El Bidasoa lideró el luminoso hasta el 14-16.

Adiós al ataque

En ese momento del choque llegó el primer atasco ofensivo bidasotarra. La defensa abierta de los alcarreños hizo su efecto y tras cinco minutos sin goles irundarras y un 4-0 a favor de los locales, el Guadalajara volvió a tomar las riendas del encuentro.

El partido seguía vivo y el Bidasoa tuvo su momento para acercarse al triunfo, pero no lo aprovechó. Muiña hizo el 20-19 y en la siguiente jugada dos hombres amarillos fueron excluidos, Markel y Cristian. A pesar de estar durante dos minutos con dos jugadores menos, los guipuzcoanos recibieron un gol y marcaron otro, estaban calientes, pero en ese momento llegó el segundo bloqueo.

Quedaban catorce minutos para que finalizara el encuentro y todo estaba por decidir con el 21-20 en el marcador. Pero en esos catorce últimos minutos el Bidasoa solo marcó dos goles. Otro de Muiña y uno más de Kauldi. Y con ese escaso bagaje ofensivo, por muy bien que se hicieran las cosas en defensa, fue imposible sumar.

El partido acabó con el 26-22 y el Bidasoa-Irun, después de seis encuentros sin perder, cinco de liga y uno de Copa, volvió a degustar el amargo sabor de la derrota. Hoy se completa la décima jornada y la renta con el descenso seguirá siendo de, al menos, tres puntos. El próximo reto, el miércoles en Artaleku contra el Barça.

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