Diario Vasco

RUGBY

Jarro de agua fría en diez minutos

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Delle recibe un balón durante el partido disputado ayer en Altamira. / JOSETXO MARÍN

  • Ampo Ordizia ganaba 26-12 en el minuto 70 pero acaba cayendo 26-29

  • El Cisneros asesta un duro varapalo a los ordiziarras con un golpe de castigo con el pitido final

Ampo Ordizia se llevó un golpe durísimo en Altamira después de perder 26-29 ante el Cisneros con un golpe de castigo con el pitido final. En una mañana lluviosa, el jarro de agua fría que inundó a equipo y aficionados fue duro, ya que a falta de diez minutos ganaban 26-12. En unos últimos minutos fatídicos, cayeron 26-29 tras recibir dos ensayos, de forma casi consecutiva, y un golpe de castigo final.

No es la primera vez que le ocurre algo parecido a Ampo Ordizia, pero lo de ayer traspasó cualquier antecedente. La remontada encajada es de las mayores que se recuerdan y más si se tiene en cuenta la importancia del encuentro, el rival y cómo transcurrió el choque.

En un duelo parejo, el Ordizia supo aprovechar sus oportunidades y dos ensayos con el segundo tiempo avanzado ponían de cara el encuentro 26-12. Parecía que los puntos se iban a quedar en casa. Eso suponía ponerse arriba, olvidar en parte la derrota de la semana pasada y afrontar el final de la primera vuelta en disposición de pensar en los puestos delanteros. La derrota en cambio supone ver cómo los de arriba se alejan y quedarse en zona de nadie en la tabla. Eso sí, los dos puntos sumados -el ofensivo y el defensivo-, mal menor, son importantes.

La Liga ya se ha roto, los seis de arriba vuelven a coger un colchón de puntos y el Independiente, que tiene 23 puntos, es el que cierra la zona del play off. Ampo es séptimo, a seis puntos del sexto. Por detrás se rezagan Gernika, Ciencias, Getxo, Hernani y Barcelona. Por eso, el choque de ayer era tan importante y por eso la derrota es tan dolorosa.

El día era desapacible y no ayudaba a la hora de ver un rugby combinativo y con fases. El oval se escapaba de las manos y las imprecisiones de los receptores fueron la nota predominante del encuentro.

En la primera parte los de Wade Kelly se impusieron a los madrileños, tras adueñarse del juego a partir de los cinco minutos. Apretaban al rival, lo buscaban en su campo y al cuarto de hora llegó el primer ensayo. Tras un golpe lanzado a touche, Suso abría rápido el balón en un ruck y Aranguren abría la defensa del Cisneros logrando un bonito ensayo. Cruz transformaba el 7-0.

El rival respondió de forma inmediata con una jugada similar a la del ensayo ordiziarra, pero esta vez era la delantera quien posaba el oval. El pateador ponía las tablas a siete.

Los errores se hicieron más habituales con el avance de minutos y una pérdida de balón en su campo de los visitantes era aprovechado por un inmenso Aldanondo que enviaba a su equipo 12-5 al vestuario.

Vuelve Lerma

En la segunda parte el partido se trabó aún más. Sin un dominador y las acciones de peligro llegaban tras errores de recepción o de defensa rivales. Así, el Cisneros empató al arrancar el segundo acto a doce.

En esa disputa los locales se amoldaron mejor. El ensayo madrileño tenía su respuesta al minuto con de nuevo Aldanondo rompiendo a los defensas rivales. Y a falta de veinte minutos para el final un ensayo de castigo ponía el 26-12, que parecía que iba a ser decisivo. Además, sobre el campo estaba Xabi Lerma, que volvía de su retiro en parte obligado por las lesiones en segunda línea.

Todas las buenas noticias se truncaron después. Faltaban diez minutos y el equipo se vino abajo y Altamira se quedó mudo. Uno tras otro ensayaban Del Valle y Gutiérrez (26-26), y en el último minuto llegaba el golpe transformado por Salvat que dejó a los ordiziarras sin tres puntos que pueden ser fundamentales.

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