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«No hay otro sitio igual»

John John Florence, rodeado de aficionados en San Sebastián tras asistir a la inauguración del Hurley surf club en el barrio de Gros.
John John Florence, rodeado de aficionados en San Sebastián tras asistir a la inauguración del Hurley surf club en el barrio de Gros. / MICHELENA
  • El número uno John John Florence alaba las playas y el calor recibido en su visita a San Sebastián. Está a un paso de ganar su primer título mundial

Es el rey sin corona, el actual número uno del mundo, el líder del circuito WSL, un tipo con un talento sin igual cuya irrupción ha supuesto un terremoto en el deporte del surf. John John Florence (Haleiwa, 1992) está en disposición de lograr su primer título mundial a falta de tres pruebas para acabar la temporada: Hossegor, Cascais y Pipeline. Lejos de lo que pudiera intuirse, está «tranquilo», no piensa demasiado en esta posibilidad porque su único reto, según dice en declaraciones a este periódico, es seguir disfrutando cada vez que entra al agua, «sea en competición o en los baños libres. Empecé la temporada sin pensar demasiado en el título y sigo igual».

El surfista participó el sábado en la inauguración del Hurley surf club, que, de la mano de Pukas, se ha abierto en la calle Ramón y Cajal de Gros. John John Florence se mostró cercano con quienes quisieron fotografiarse con él, no tuvo un mal gesto, y se marchó encantado con el calor y el respeto que le mostraron los aficionados. Y con algo más: «Envidio la cultura vasca. No hay otro sitio igual. Sus playas, su gente, su música y su comida son únicas», confesó.

John John Florence fue testigo directo del recibimiento masivo que tuvo el estreno mundial del cuarto episodio de la película 'Twelve'. La película se proyectó en una pantalla gigante. «Sigue mis pasos durante los diez últimos meses, las cámaras me siguen en todas las pruebas del circuito y también en los días de descanso en los que surfeo con mis amigos».

El resultado es una sucesión de imágenes en lugares paradisíacos, en islas perdidas en mitad de los océanos, en las que John John Florence confirma que está llamado a marcar una época en este deporte. Lo mismo se tira en paredes de agua de diez metros de altura que exprime una orillera. Hoy es el surfista mejor pagado por delante del once veces campeón del mundo Kelly Slater. Su contrato con Hurley -bajo el paraguas de Nike- se estima en cinco millones de euros anuales. «Me ha permitido comprarme un bungalow en la playa. La pega es que tengo a mis amigos todo el día en casa», dice entre risas.

El día 18 de este mes cumplirá 24 años, y, quienes le conocen bien, dicen que sigue siendo un chaval con los pies en el suelo, pese a haber ganado ya todo lo imaginable en este deporte, salvo el título mundial que caerá antes o después. «Se ha criado en una casa frente al mar, su patio de recreo han sido las playas y las olas de Hawai, y se puede decir que ha sido la competición la que ha venido a por él, y no al revés. Su talento es monumental», dice un directivo de Hurley.

A los trece años se convirtió en el surfista más joven de la historia en participar en una de las pruebas que conforman la Triple Corona hawaiana y seis años después, en 2013, la ganó inscribiendo su nombre en un palmarés para quitar el hipo. Nadie había ganado siendo tan joven. «Fue un momento único», confiesa. Kelly Slater aseguró en ese momento que nunca había visto a un surfista manejarse igual en el 'North Shore'.

En el horizonte, los Juegos

Y el 25 de febrero de este año pasó a ser una leyenda para los hawaianos al ganar el campeonato más especial que existe, el Eddie Aikau, que solo se celebra en Hawai cuando las olas superan los 25 pies (7,5 metros). «Aquello fue un sueño hecho realidad. Siempre digo que aunque seas capaz de surfear olas gigantes nunca hay que perderle el respeto al mar, en el agua hay ser humilde porque nunca sabes qué puede pasar».

Dice que estos triunfos se los debe a su familia, a su madre y sus hermanos: «Mi mamá me llamó John John después de John F. Kennedy Jr., y así me quedé. Algunos me conocen como dos Johns. Es bastante divertido».

Tiene asumido que el talento sin trabajo no sirve de mucho. «Es importante entrenar cada día. Entreno mucho en el agua, pero también fuera, me encanta patinar y hago trabajo de acondicionamiento». Y también da valor a la alimentación. «Tan importante como ejecutar correctamente las maniobras en el agua es alimentarse bien. Si no te alimentas bien cuesta enfocar una manga y tener una buena mentalidad en el agua».

En el horizonte se le presenta otro reto: los Juegos de 2020. «Que el surf sea deporte olímpico lo va a cambiar todo, es una oportunidad, va a mejorar el nivel de los técnicos y los surfistas». Estará cerca de ser el primer oro olímpico de la historia.

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