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Artaleku rescató un punto

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Davor Basaric realiza un lanzamiento durante el partido de ayer. / FLOREN PORTU

  • Los irundarras llegaron a ir perdiendo hasta por ocho goles en la segunda parte, pero remontaron con la ayuda de la afición

  • El Bidasoa-Irun empató contra el Puerto Sagunto

El partido entre el Bidasoa-Irun y el Puerto Sagunto comenzó ayer a las doce del mediodía en Artaleku, pero a los irundarras no les sonó el despertador y llegaron tarde. Al menos, se levantaron de la cama con brío, se dieron una ducha rápida y, ayudados por una afición que es la envidia del balonmano, consiguieron estar a tiempo para salvar un punto que puede ser vital en una Liga Asobal igualada hasta la máxima impresión.

Los hombres de Jacobo Cuétara llegaron a ir perdiendo hasta por ocho goles en la segunda mitad, pero en una matinal que se guardará en el recuerdo, el Bidasoa-Irun logró cerrar el encuentro con un empate a veintiocho.

El equipo irundarra entró cruzado al partido y apenas conseguía mantener el ritmo anotador de su rival. La defensa era como mantequilla y el ataque chocaba contra un Bruixola que volvió a sacarlo casi todo en Artaleku, al igual que en su última visita.

El juego con pivote de los porteños estaba haciendo mucho daño a los de Irun, que estuvieron en partido hasta el minuto veinte. El marcador reflejaba un igualado 8-9, pero los de amarillo decidieron remolonear un poco más. Cerraron los ojos y para cuando los abrieron ya había llegado el descanso y perdían por seis goles, 10-16 tras un demoledor parcial en contra.

Jacobo Cuétara salió hacia el vestuario como una flecha y no necesitó más de cinco minutos para abroncar a los suyos. Los jugadores del Bidasoa volvieron a la pista sabiendo que lo habían hecho rematadamente mal durante los últimos diez minutos de la primera parte y tardaron otros once en despertar.

Y casi ganan...

Pocholo, el ex del Bidasoa, puso el 13-21 en el marcador. Esos ocho goles fueron la mayor desventaja que soportó el equipo de Irun, que a partir de ahí empezó a remontar. Se juntó todo. Artaleku despertó y se puso a defender con el equipo. Y cuando la defensa empezó a funcionar, el ataque comenzó a meter goles.

Javier Borragán, con once tantos, llevó las riendas del equipo y fue el autor del último gol del encuentro, pero hasta esa última jugada hubo mucho balonmano en Irun.

El técnico bidasotarra cambió el 6:0 por un 5:1 con Crowley de avanzado, jugó con doble pivote en ataque, posición en la que debutó con nota Iker Serrano, los valencianos se atascaron y a los bidasotarras ya no hubo quien los parara.

El irundarra Iñaki Cavero, consiguió empatar por primera vez el encuentro. 26-26 tras un 13-5 de parcial. Todavía quedaban cinco para el final. Un partido nuevo en Artaleku.

El Puerto Sagunto falló en ataque y el Bidasoa tuvo la opción de ponerse por delante, pero Cavero no superó a Bruixola. Gol de los porteños y 26-27. Entonces volvió a aparecer Borragán. Tomó la responsabilidad y puso las tablas, pero los del Puerto volvieron a marcar. 27-28.

El momento más crítico llegó con una última parada de Bruixola a Crowley, que dejó en bandeja el partido a los visitantes. Pero no aprovecharon su último ataque, Borragán marcó su undécimo gol a cinco segundos del final y el choque acabó en empate.

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