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El Bidasoa fue arrollado por el Naturhouse

Javier Borragán lanza a puerta en el partido de ayer.
Javier Borragán lanza a puerta en el partido de ayer. / UNANUE
  • Los irundarras, lastrados por las bajas, no fueron capaces de hacer frente al cuadro riojano

Cualquiera que conozca un poco el mundo del balonmano sabe que la diferencia entre el Bidasoa-Irun y el Naturhouse La Rioja es muy grande. Además, los irundarras afrontaron el encuentro de ayer con las bajas de jugadores muy importantes como Azkue, Kauldi, Markel o Vázquez. Aun así, nadie esperaba lo que se vio ayer en Artaleku. Los de amarillo no aguantaron un solo asalto ante un equipo que venía de jugar en Rusia el jueves. En los planes no entraba conseguir la victoria, pero tampoco perder como se perdió.

El arranque del encuentro no fue del todo malo. Muiña y Lancina pusieron por delante al Bidasoa, pero ese 2-1 fue el último momento de gloria para los de Irun. De ahí en adelante todo fue coser y cantar para los visitantes.

El ataque bidasotarra no fue capaz de intimidar a la sólida defensa del Naturhouse, que estuvo en todo momento bien secundada por los porteros Kappelin y Gurutz. Esto permitió a los riojanos atacar con frescura y llegar al descanso con nueve goles de renta, 10-19. El partido estaba visto para sentencia para entonces.

Dos expulsiones

Y por si con el resultado fuera poco, los colegiados expulsaron a los bidasotarras Basaric y Lancina en la segunda parte con roja directa. Las dos acciones podrían merecer tal castigo con el reglamento en la mano, un agarrón y un penalti lanzado a la cara, pero los árbitros mostraron nula comprensión de cómo se estaba desarrollando el encuentro. Y es que no hubo agresividad alguna en ninguna de las acciones.

La desventaja bidasotarra no hizo más que aumentar durante los segundos treinta minutos, se llegó a ir hasta los quince goles, y el encuentro finalizó con un claro 22-36 para los visitantes.

Queda pensar que este no era un partido de la liga del Bidasoa y rescatar, como apunte positivo, el debut de Jaime Mancisidor, de solo dieciséis años, y los tres goles del jugador del filial Iñigo Aldaba. Dos irundarras con mucho futuro para el Bidasoa.