Diario Vasco

«Me presenté en el ayuntamiento y Gasco lo movió todo para salvar las carreras»

Las carreras de caballos tuvieron un momento crítico que a punto estuvieron de acabarse en Donostia. Sergio Vidal fue uno de los que medió para conseguir que se mantuvieran: «Me puse en contacto con un jinete aficionado que es abogado, Diego Sarabia, y le dije que iba a intentar reunirme con alguien del ayuntamiento. Había mucha gente que me aseguraban que me facilitarían contactos, pero al final miré el número del ayuntamiento y me presenté como representante de los jinetes y de propietarios, porque ya había hablado con algunos de ellos para pedir una reunión con el responsable. Coincidió con un cambio de legislatura y de gobierno municipal y me recibió Ernesto Gasco. Me dijo que estaban casi en funciones, recién aterrizados. Le expusimos los riesgos que había si nos quedábamos sin temporada. Creíamos que se podía celebrar en contra de lo que muchos decían. Se puso manos a la obra y tuvo una gran capacidad de asimilar datos e información. Consiguió que se disputase la temporada».

Menos mal ¿no?: «Pues sí porque era la edición número noventa y nueve, en puertas del Centenario y creo que hubiese puesto en riesgo incluso que se celebrase el Centenario del hipódromo». Pero cumplidos cien años habrá que seguir peleando para no bajar la persiana: «Precisamente ayer hablaba con un amigo y me reconocía que el Hipódromo de Lasarte es algo inmemorial, tiene cien años y los que hemos nació en Donostia y Gipuzkoa sabemos que hay un hipódromo en el que han corrido caballos de reyes, de reinas, es algo que está muy arraigado. Quizás me doy cuenta de que me hago mayor porque estoy melancólico y recuerdo cuando venía al hipódromo y había una señora con un cestillo lleno de claveles. Había un glamour que echo en falta y no es que piense que el hiopódromo tenga que ser algo elitista ni mucho menos, pero tenía otro señorío».

Siempre junto a los caballos: «El otro día estuve viendo al próximo que va a venir, que se llama 'Juan Palomo', muy apropiado el nombre porque soy propietario, criador, entrenador, mozo... Yo me lo guiso y yo me lo como».

Vive feliz con su mujer Tita y sus hijas Sofia y María, la primera una prometedora amazona.