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Buena imagen de Bidasoa-Irun ante uno los equipos más potentes

  • Los irundarras sufrieron en el tramo final de la primera parte, pero acabaron metiendo en problemas al Ademar

Ganar en León era algo así como un sueño. Algo casi imposible. La diferencia entre el Ademar, tercero de la Liga Asobal la temporada pasada, y el Bidasoa-Irun es grande, pero los irundarras han vuelto a la máxima categoría para quedarse y en León volvieron a demostrar de lo mucho que son capaces. No consiguieron puntuar, pero estuvieron en partido hasta el final para acabar perdiendo 28-26.

El 4-1 inicial en favor de los locales obligó al técnico bidasotarra Jacobo Cuétara a solicitar un tiempo muerto que tuvo su efecto. La renta de tres goles para los de León se mantuvo hasta el 7-4, pero los tantos de Cavero, Cristian y Lancina pusieron las tablas en el marcador.

El Bidasoa-Irun, con las importantes bajas de Jon Azkue y Kauldi Odriozola, estaba atravesando su mejor momento y lo aprovechó. Un gol del pivote Basaric puso por delante a los de Irun por primera vez, 10-11, y el mismo jugador colocó el 11-12. Corría el minuto diecinueve de partido y de ahí al descanso los de amarillo sufrieron el poderío local.

El portero Cupara empezó a sacar balones y con un 5-0 de parcial el Ademar se fue al descanso con cuatro goles de ventaja, 16-12.

La mala dinámica continuó en el inicio de la segunda parte con otros cuatro goles seguidos de los hombres de Rafa Guijosa, que marcaron la máxima renta con el 20-12. Fueron quince minutos de desconexión los que condenaron al Bidasoa.

Reacción bidasotarra

Como en la primera jornada contra el Villa de Aranda, desaparecer durante un rato les llevó a perder el partido. Levantar esos ocho goles de desventaja era una quimera, pero los irundarras no bajaron los brazos y con un 2-8 se pusieron a solo dos.

Fue Eduard Nonó, que ayer volvió a ser el máximo goleador bidasotarra con seis tantos, el que puso el 22-20. El partido estaba donde quería Cuétara. Quería tener opciones hasta el final para que los leoneses se pusieran nerviosos, pero el Ademar es mucho Ademar y mantuvo la calma para acabar llevándose el triunfo, el tercero en tres jornadas.