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El Bidasoa-Irun vuelve por sus fueros

La plantilla del Bidasoa y su presidente posaron en la plaza que tiene el club en Irun, la 'CD Bidasoa Plazatxoa'.
La plantilla del Bidasoa y su presidente posaron en la plaza que tiene el club en Irun, la 'CD Bidasoa Plazatxoa'. / F. DE LA HERA
  • La Liga Asobal comienza mañana para los irundarras con la visita al Villa de Aranda (20.30, Movistar +)

  • El club estrena nuevo proyecto con el técnico Jacobo Cuétara a la cabeza y con ocho guipuzcoanos en la plantilla

Decir que el Club Deportivo Bidasoa ha vuelto por sus fueros no es una exageración. No es una de esas frases hechas que se utilizan en el mundo del deporte. La entidad amarilla lo ha pasado mal en la última década, en la que ha permanecido más tiempo del que debía en la División de Honor Plata y en la que ha corrido serio riesgo de desaparición, pero el empeño de la directiva por sacar este histórico club adelante ha tenido su recompensa. El Bidasoa está de nuevo en lo más alto, en la Liga Asobal.

Cierto es que los irundarras consiguieron un ascenso administrativo hace cuatro temporadas y que eso les permitió tener un fugaz paso de vuelta por la máxima categoría, pero ni las formas ni el equipo que se presentó en la Asobal fueron las mejores y el siguiente curso acabó con los de Irun de vuelta en la 'B'.

Fue un paso atrás, pero sirvió para tomar impulso. Un play-off fallido en Santander y otro que acabó con un tremendo éxito en Irun. El Bidasoa le ganó al Alarcos Ciudad Real y al Zamora y consiguió un billete para volver a su casa.

Y es que es difícil entender una Liga Asobal sin un equipo como el Bidasoa, que la ha ganado en dos ocasiones. Corrían los dorados años noventa para el balonmano español, esos en los que la Copa de Europa hablaba castellano. Nueve títulos continentales en once años repartidos entre el F.C. Barcelona (6), el Teka Cantabria (1), el Portland San Antonio (1), el Ciudad Real (1) y el Bidasoa (1). Solo irundarras y catalanes siguen existiendo hoy en día.

Liga monocolor

El Bidasoa-Irun vuelve a una liga en la que es considerado un histórico, pero en la que solo hay un equipo que aspira a todo. El Barcelona sigue manteniendo el nivel año tras año y no hay nadie que le pueda toser. Solo el Naturhouse La Rioja aguanta el tirón, pero el año pasado acabó en segunda posición a trece puntos de los catalanes. Casi nada.

La diferencia entre los blaugrana y el resto es tan grande que en el primer partido de la liga, disputado el miércoles, le ganaron 37-26 al Granollers, cuarto el año pasado.

En una pelea bien diferente va a estar el conjunto irundarra. Luchar por la permanencia va a ser el único objetivo de los de amarillo, que saben que mantenerse en la Asobal es el primer paso para poder crecer y recuperar, en cierta manera, el terreno perdido por el paso de los años y el azote de una crisis económica que dejó a muchos temblando.

El Bidasoa se ha armado bien para competir en la máxima categoría, pero no lo tendrá fácil. Para empezar, porque el sorteo del calendario le ha deparado un inicio liguero de armas tomar. Los irundarras debutarán mañana visitando al Villa de Aranda, que el curso pasado acabó en sexta posición. El campeonato seguirá con el debut en Artaleku del miércoles contra un rival directo como el Sinfín de Santander (20.15) y otros dos duros encuentros ante el Ademar de León y el Naturhouse. Es decir, ganar a los cántabros se antoja como el primer gran reto para los de Irun.

El equipo de Gipuzkoa

El Bidasoa-Irun será el único representante guipuzcoano en la máxima categoría y lo hace con el firme convencimiento de convertirse en el equipo referencia de Gipuzkoa. Es decir, el objetivo del club es claro: hay que mantener la categoría y conseguir que los mejores jugadores del territorio quieran vestir de amarillo en la Asobal.

Para este curso, el nuevo entrenador Jacobo Cuétara contará con una plantilla de dieciséis jugadores en la que ocho son guipuzcoanos. Cuatro de Irun, Adrián Crowley, Jon Vázquez, Iñaki Cavero e Iñigo Aldaba; uno de Usurbil, Asier Zubiria; otro de Zumaia, Kauldi Odriozola; otro de Orio, Jon Azkue; y otro de Zumarraga, Markel Beltza. Siguen del año pasado Dejanovic, Cristian y Muiña y se ha fichado a Borragán, Lancina, Nonó, Popovic y Basaric.

La mezcla de jugadores jóvenes con otros más expertos y con experiencia en la máxima categoría parece más que interesante. Y a esto hay que sumar un cuerpo técnico netamente irundarra.

La Liga Asobal vuelve a tener color amarillo, vuelve a ser guipuzcoana. Y todo sin olvidar a otros grandes jugadores de la provincia como Ander Torriko (Benidorm), Iker Antonio (Villa de Aranda), Iñaki Peciña y Gurutz Aginagalde (La Rioja), Mikel Mugerza (Huesca), Mikel Redondo (Guadalajara) o Mikel Agirrezabalaga, Erik Balenziaga y Ander Ugarte (Anaitasuna). ¡Que empiece el espectáculo!