Diario Vasco

RÍO2016

Juegos Olímpicos

Paralímpicos Río 2016

David Casinos: «Aprendí a vivir en una oscuridad brillante»

David Casinos, en los Juegos de Londres.
David Casinos, en los Juegos de Londres. / Afp
  • El lanzador valenciano aspira a colgarse su quinto oro paralímpico

Deportivas para toda la familia al mejor precio

Las mejores marcas a los mejores precios

Colección en piel de bolsos y zapatos de diseño

Hasta 70%

Selección de botas, botines y zapatos para mujer

Hasta 70%

Calzado de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Calzado de piel al mejor precio

Hasta 80%

Moda casual para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de pulsera para hombre y mujer

Hasta 70%

Diseños exclusivos en bolsos de piel

Las mejores marcas a los mejores precios

Joyas y relojes para hombre y mujer

Hasta 70%

Selección de marcas especializadas en outdoor

Las mejores marcas a los mejores precios

¡Encuentra la cazadora que se adapta a tu estilo!

Hasta 90%

Moda casual para mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Bolsos de piel made in Italy

Hasta 80%

Relojes de moda para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

¡La moda que más te gusta al mejor precio!

Hasta 80%

¡Viaja con estilo!

Hasta 80%

Deportivas, botas y zapatos para hombre

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de pulsera al mejor precio

Hasta 80%

Accesorios y gadgets electrónicos

Hasta 90%

Viste tu cama con la Denim más reconocida

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes de moda para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes y brazaletes inteligentes

Hasta 80%

Cosmética de calidad al mejor precio

Hasta 90%

¡El calzado de moda a tus pies!

Hasta 70%

Complementos y juguetes eróticos.¡Mantén viva la pasión!

Hasta 80%

David Casinos perdió la vista en poco más de un mes por culpa de una diabetes, aunque gracias a eso conoció a su mujer, Celia, que hoy le sirve de guía. En aquel momento debió asumir que tenía que empezar a ver de una manera diferente y que la ceguera no le podía frenar. Encontró en el deporte una vía de escape y lleva cuatro Juegos a sus espaldas, con un oro en cada uno. Hoy opta al quinto.

- ¿Es el gran favorito para el título, ¿siente esa presión?

- Mucho menos que en Londres, porque allí sí quería colgarme esa medalla tan anhelada que no tenía, pero aquí no tengo nada que perder. Ya lo tengo todo hecho y voy a pasármelo bien, aunque ahora tengo rivales que no tenía hace cuatro años, pero la papeleta la tienen ellos. Sé que hay mucha gente que se fija en mí, pero yo les digo que estén tranquilos porque no me voy a colgar una medalla sin merecerla. Voy a salir con toda la humildad del mundo, como si fuera el competidor con peor marca.

- En Londres ya probó con el lanzamiento de disco después de tres oros en peso. ¿A qué se debió el cambio?

- Los años pesan, y más aún en una especialidad tan explosiva. Las bolas de hierro se mantienen, pero nosotros nos vamos desgastando, así que opté por el cambio al disco, que me permitía vivir otra juventud y seguir durante más Juegos. Si no lo hubiera hecho, quizás me habría retirado en 2013.

- ¿Por qué se decidió por practicar atletismo?

- Empecé en martillo antes de quedarme ciego, pero hice una mínima para un Mundial y no me llevaron, así que me enfadé y me pasé al ciclismo. Cuando perdí la visión, me llamaron y me propusieron volver, aunque yo quería seguir con la bicicleta y hacer pista. Aun sin ver, yo seguía subiendo montañas en un tándem, pero me convencieron y un día fui a entrenar con mi hermano gemelo Víctor, mi primer guía. Lo pasamos bien juntos y me di cuenta de que podía ser divertido.

- Ya lleva muchos años y muchos Juegos. ¿Es verdad que son los peores?

- Sí, son los peores Juegos, pero también es cierto que siguen siendo los Juegos. Son los primeros en Suramérica y eso va a traer cosas buenas porque van a aprender a afrontar la discapacidad. Sí es cierto que hay carencias, pero se soportan. La comida se repite, los transportes son largos... Hablando mal y pronto, es un «coñazo» tardar 50 minutos para ir a entrenar o para ir a animar a un compañero. Al final lo que hacemos es que no nos movemos y no salimos de la villa.

- ¿La Villa está bien adaptada para los discapacitados?

- En general sí, aunque hay cosas que están haciendo sobre la marcha. Ayer pusieron un carril para que los ciegos pudieran andar, que hasta entonces no había, y hoy han puesto voz a los ascensores. No nos podemos quejar.

- ¿Le veremos en Tokio?

- Tengo que tomar decisiones después de estos Juegos, si seguiré o no, si haré atletismo o si cambiaré de deporte... puede haber sorpresas. Llevo cinco Juegos y es complicado tanto mantenerse ahí arriba como mantener viva la llama de la ilusión.

- ¿Cómo hizo para mantener viva esa ilusión cuando perdió la vista?

- Es algo que afrontas casi desde la locura, pero viviéndolo con la gente que te quiere, agarrándote a ellos. Primero así y después solo, porque eres tú el que tiene que digerirlo, saber que ya no volverá, que no verás la luz del sol, ni la cara de tu mamá o de tu hija. Tienes que ir despacio. Yo un día me dije: «David, ya no vas a volver a ver, pero puedes caminar y crear otra vida». Al final, acepté que todos los días sale el sol (el lema que aplica para todo) y que, si no lo hacía, lo sacaría yo. A partir de ahí empecé a andar y a darme cuenta de que tenía que vivir desde una oscuridad brillante.