25 años de Barcelona '92

Los mejores Juegos de la Historia

Ceremonia de inauguración de Barcelona'92 / EFE

Se cumplen hoy 25 años de los JJ OO de Barcelona, que proyectaron el país al exterior y relanzaron el deporte español

ALFONSO COBETASan Sebastián

Parece que fue ayer y ha transcurrido ya un cuarto de siglo desde la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, que pusieron a la ciudad condal y a España en el foco de atención mundial y constituyeron todo un éxito, hasta tal punto que muchos siguen recordándolos como los mejores de la Historia. Medios de comunicación de todo el planeta, la ciudadanía, el propio COI (Comité Olímpico Internacional) y los mismos atletas continúan elogiando hoy día el gran ambiente vivido en aquellos 16 días, del 25 de julio al 9 de agosto, el masivo apoyo popular, la modélica organización del evento, las cómodas y deslumbrantes instalaciones, la ausencia de incidentes y el espéctaculo que ofrecieron los deportistas participantes, con 32 récords mundiales batidos y 73 olímpicos.

Barcelona y España no dejaron desaprovechar aquel acontecimiento y se proyectaron internacionalmente a todos los niveles. Coincidiendo con la llegada de ayuda económica de la Unión Europea –ingresó como socio en 1986–, el país empezó a dejar de ser uno de los pobres de Europa del Sur, a sacudirse el complejo de inferioridad, y demostró su capacidad de organizacion y gestión –ese mismo año se celebraron la Exposición Universal de Sevilla y la Capitalidad Cultural de Madrid–, que le condujeron paulatinamente a ser la nación moderna que es hoy.

Pero los Juegos de Barcelona permanecerán siempre en la memoria de todos, de modo especial, por el relanzamiento del deporte español, que logró la mayor cosecha de medallas de la Historia (22), con 13 oros, 7 platas y 2 bronces, un éxito rotundo que no se ha vuelto a repetir y del que fueron partícipes varios deportistas guipuzcoanos.

La ceremonia inaugural

La ceremonia inaugural en el coqueto Estadio de Montjuic, aquel 25 de julio, resultó un espectáculo maravilloso y emocionante. Con ‘Cobi’ como mascota, del diseñador Javier Mariscal, y el lema ‘Amigos para siempre’, participaron los tenores Plácido Domingo, José Carreras y Alfredo Kraus, el grupo teatral La Fura dels Baus, y la soprano Montserrat Caballé interpretó la canción ‘Barcelona’ que había grabado con el vocalista del grupo Queen, Freddie Mercury, quien no pudo estar allí presente con ella ya que había fallecido por bronconeumonía complicada por el sida ocho meses antes.

Para el recuerdo quedan también las lágrimas de la entonces Infanta Elena al ver a su hermano Felipe, allí Príncipe y ahora Rey de España, abanderando el equipo español, o el momento en que el arquero paralímpico Antonio Rebollo recibía el fuego olímpico del baloncestista Epi y lanzaba la flecha prendida hacia el pebetero, que ardió para asombro e ilusión de los millones de espectadores que siguieron el acontecimiento. Quedaban inaugurados los Juegos de Barcelona, los únicos que ha acogido hasta ahora España.

Epi se dispone a encender con la antorcha olímpica la flecha que sería disparada hacia el pebetero por el atleta paralímpico Antonio Rebollo.

Casi 10.000 deportistas

El acto de apertura daba paso a la salsa, las competiciones. Tomaban parte 169 países, 9.364 atletas de 24 deportes. Volvían a unos Juegos Sudáfrica, tras el fin del apartheid, y Cuba, así como la Alemania reunificada, y fue la última edición en que las ex repúblicas soviéticas participaron bajo una misma bandera, la olímpica, y bajo el nombre de Equipo Unificado. Otra novedad fue que por primera vez se admitió en baloncesto la participación de jugadores de la prestigiosa NBA, la Liga Nacional de Estados Unidos, y los norteamericanos se presentaron con un equipo de fantasía, quizás la generación más brillante de su Historia, bautizada como el ‘Dream Team’, encabezado por el gran Michael Jordan –para muchos el mejor jugador que ha existido–, Magic Johnson, Larry Bird, Charles Barkley, Pat Ewing, Karl Malone, Scottie Pippen o David Robinson. Huelga decir que se llevaron el oro, venciendo en la final a Croacia, con 117 puntos de media en ocho partidos.

Al término de los Juegos encabezó el medallero el Equipo Unificado, con 112 metales, 45 oros, 38 platas y 29 bronces, seguido de Estados Unidos (108), y Alemania (82). El equipo español acabó en un destacado sexto puesto, con 22 medallas, 13 oros, 7 platas y dos bronces, cuando en las diecisiete ediciones olímpicas anteriores solo había conquistado un total de 26 preseas, de ellas cinco oros.

Medallas españolas

Por deportes, cuatro oros se lograron en vela (José María Van del Ploeg y las parejas Patricia Guerra-Teresa Zabell, Jordi Calafat-Francisco Sánchez y Luis Doreste-Domingo Manrique); dos en judo (Almudena Muñoz y Miriam Blasco); uno en natación (Martín López-Zubero), otro el equipo de tiro con arco; dos en atletismo (Fermín Cacho -1.500 m.- y Daniel Plaza -20 kms. Marcha-); uno en ciclismo en pista (José Manuel Moreno -1 km. contrarreloj-); uno en fútbol (equipo masculino), con dos guipuzcoanos en sus filas, el legorretarra Mikel Lasa (jugador entonces del Real Madrid) y el irundarra David Villabona (Athletic de Bilbao), y otro en hockey hierba (equipo femenino), con tres jugadoras de la Real Sociedad presentes, las donostiarras Nagore Gabellanes, Teresa Motos y Maider Telleria, todo un orgullo para nuestro territorio.

Para concluir este somero repaso de aquellos inolvidables Juegos resulta obligado resaltar dos momentos apoteósicos, los oros del atleta Fermín Cacho en los 1.500 metros y del equipo de fútbol, en las dos últimas jornadas de competición. El mediofondista soriano (dorsal 404) no partía entre los favoritos pero se aprovechó del bajo ritmo de la carrera. A falta de 250 metros vio su oportunidad y tiró del grupo como una centella. El coloso de Ágreda fue cobrando ventaja hasta marcharse solo hacia la meta sin que sus rivales pudieran cazarle. La imagen de su esfuerzo y tenacidad para colgarse un oro, con un estadio de Montjuic a rebosar -56.000 espectadores coreando su nombre y millones de personas viendo la carrera desde sus casas-, ha quedado grabada en la memoria de los aficionados.

El otro hito a destacar fue el oro en fútbol. En un Camp Nou abarrotado, con 95.000 espectadores, los seleccionados de Vicente Miera, comandados por unos jovencitos Pep Guardiola, Luis Enrique, Alfonso y Solozabal, se enfrentaban en la final a la sorprendente Polonia, que se adelantó en el minuto 46 enmudeciendo el estadio. Pero los españoles reaccionaron con dos goles del gijonés Abelardo (m. 65) y del gaditano Kiko (m.70). Si bien la victoria parecía al alcance, los polacos frustaron la euforia y empataron en el 75. Y llegó el último minuto. Cuando todo apuntaba a la prórroga, con los jugadores agotados por el esfuerzo y el calor, el mismo Kiko recogió un rechace en el área y marcó por el centro de la portería. La locura. No hubo tiempo para más. 3-2, campeones y los aficionados extasiados. Un broche de oro para unos Juegos de ensueño. Parece que fue ayer y han pasado ya 25 años.

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