GIPUZKOA BASKET

Torres más altas han caído a manos del GBC

Jordan Swing presiona a Michael Fakuade, con el balón, mientras Joan Pardina observa la jugada durante un entrenamiento. / LOBO ALTUNA
Jordan Swing presiona a Michael Fakuade, con el balón, mientras Joan Pardina observa la jugada durante un entrenamiento. / LOBO ALTUNA

Los de Fisac quieren hurgar en la herida del Baskonia (12.30 horas), que solo ha vencido en un partido de lo que se lleva disputado de curso

RAÚL MELERO SAN SEBASTIÁN.

La empresa es dificilísima, vaya eso por delante. Realmente existen muy pocas posibilidades de dar la campanada y ahondar en la crisis de resultados que vive el Baskonia. Sin embargo, el Gipuzkoa Basket lo va a intentar este mediodía (12.30 horas, Movistar Plus) en una de las canchas míticas de la ACB. Uno de esos castillos otrora inexpugnable que aunque sus almenas estén algo erosionados por varios reveses en las últimas temporadas, continúa siendo una fortaleza enormemente complicada de asaltar.

Que se lo digan al propio GBC que solo ha podido salir victorioso en una ocasión de sus nueve comparecencias en el templo baskonista. Fue con Sito Alonso en el banquillo donostiarra, aunque el madrileño besó la lona en otras dos visitas al Buesa Arena. Lo mismo le sucedió a Laso, a Ponsarnau y al propio Fisac. Y en muchos de esos encuentros, el combinado guipuzcoano salió trasquilado, sin opción alguna ante el vendaval gasteiztarra. En el caso del entrenador segoviano sus dos comparecencias en el Buesa Arena fueron derrotas por 82-71 y 101-73.

¿Qué pasará hoy? difícil respuesta a la pregunta. Para asaltar el feudo vitoriano harán falta los mejores arqueros, percutir con el ariete las vías de acceso y que los mejores hombres estén entonados en la batalla cuerpo a cuerpo, teniendo claro que enfrente hay un equipo con figuras de talla internacional. La confianza es lo que le puede hacer a la escuadra de Fisac tener opciones. «Que nos permitan llegar al final de partido con posibilidades de ganar», como dijo el segoviano el viernes pasado.

Michael Fakuade será duda para el choque de este mediodía por unas molestias en el aductor que ponen en riesgo su presencia en la pista. Eso reduce la rotación interior, tan importante en los partidos ante los grandes equipos. Fisac podrá echar mano de Miquel Salvó al 'cuatro' si el nigeriano no es finalmente de la partida.

Si tiembla la muñeca...

La confianza en el bando donostiarra y la falta de ella, en la escuadra vitoriana. El inicio de curso no está siendo nada fácil para Prigioni, absoluta leyenda sobre la pista pero que está pagando el peaje de cambiar la camiseta por la corbata. El Baskonia solo ha vencido un partido de Liga, ante el Estudiantes, cayendo en los otros tres ante rivales y en canchas de entidad como el Barcelona, el Gran Canaria y el Fuenlabrada. Así las cosas, el equipo entrenado por Prigioni necesita perentoriamente un triunfo para secar la sed de una hinchada que se ve en el furgón de cola en la competición doméstica y con dos derrotas en la Euroliga, un campeonato que marca el destino de los grandes de Europa y termómetro de lo que supone una buena o mala temporada.

En un deporte de precisión como el baloncesto, la tensión y los nervios no suelen ser los mejores compañeros de viaje. El GBC puede jugar con esos dos elementos para dar la sorpresa en la capital alavesa. Porque a medida que pasen los minutos, si el conjunto local no termina de despegar, la inquietud puede ser el mejor.

El elenco de estrellas del cuadro azulgrana es total. Un claro ejemplo es el francés Rodrigue Beaubois, inédito hasta el jueves pasado en Tel Aviv. En su primer partido hizo 22 tantos con dos triples. O Lucas Vildoza, el tercer base por detrás de los estelares Granger y Huertas y que dinamitó el choque. Cualquiera de los hombres que tiene a su disposición el exbase de Río Tercero puede hacer una sangría al GBC.

Minimizar el triple y controlar el rebote van a ser dos aspectos vitales para que el Gipuzkoa Basket pueda pelear por el triunfo. Lo tiene complicado, pero el cuadro donostiarra en sus nueve participaciones en la ACB ha podido con torres más altas. Un claro ejemplo fue aquel partido de la temporada 13-14, que con un equipo diezmado pudo dar la campanada en el Buesa Arena.

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