Gipuzkoa Basket

El pistolero del Gipuzkoa Basket

Jordan Swing posa en la sala de prensa de Illunbe antes del entrenamiento de ayer./MIKEL FRAILE
Jordan Swing posa en la sala de prensa de Illunbe antes del entrenamiento de ayer. / MIKEL FRAILE

Jordan Swing se muestra «encantado» de cómo le están saliendo las cosas. El alero de Alabama se lamenta de cómo cayó el equipo ante el Baskonia tras hacer un gran partido

RAÚL MELEROSAN SEBASTIÁN

. Pocos podían apostar que Jordan Swing (Alabama, Estados Unidos, 1990) iba a ser una de las sensaciones de la liga en este primer mes de competición. «Me siento muy bien, estoy encantado», dice este rubio jugador zurdo de 1,98 de altura. «Porfi me ha dado mucha confianza, me ha dicho que puedo hacer muchas cosas sobre la pista y que debo hacerlas, mostrando mi talento».

Hasta la fecha Swing está siendo por estadística el segundo mejor jugador del GBC por detrás de Henk Norel, quien es el mejor de la liga en cinco apartados estadísticos. El de Alabama promedia 13,4 puntos, seis rebotes y 1,8 asistencias por choque. Además acredita un 41% de efectividad en el tiro de dos y de tres, y no ha fallado ningún tiro libre en los 29 minutos que pasa sobre la pista, el que más de su equipo.

La charla con el jugador estadounidense se desvía a lo que sucedió el domingo pasado en el Buesa Arena. Una pena el resultado para el GBC. «La verdad es que sí. Jugamos muy bien en el primer tiempo y aunque bajamos un poco el nivel en el segundo, tuvimos opciones de ganar», advierte el alero del cuadro donostiarra. Cabe reseñar que enfrente «había un gran equipo y fue una pena no ganar, debemos seguir trabajando».

«Una pena el partido del otro día porque jugamos muy bien y tuvimos opciones de ganar»

«No sé si somos el equipo de los rubios o de los zurdos, tenemos cuatro y es algo muy curioso»

Faltando once segundos, el GBC atacó con dos puntos abajo y posesión. «La idea era lanzar de tres», reconoce el de Alabama. Sin embargo se vio solo y se lanzó hacia la canasta. Metió la bandeja, empató el partido y en el reloj quedaban cinco segundos y siete décimas. «Una pena porque hubiéramos ido a la prórroga y no se sabe qué hubiera pasado», si no llega a meter esa cruel canasta Rodrigue Baeubois.

Verano convulso

Resulta muy curiosa la historia de Jordan Swing. Fue fichado por el Betis, en principio, para liderar su proyecto en la LEB. Sin embargo, los tribunales ante los recursos verdiblancos le dieron la razón y se convirtió en el décimo octavo pasajero de la ACB. Entonces los dirigentes sevillanos decidieron desprenderse de Swing.«Tuve varias conversaciones con mi agente porque según ellos podía salir del equipo. Apareció la posibilidad de venir aquí, charlé con Porfi y no tuve duda en ningún momento de venir». Su primera experiencia en la ACB fue en Zaragoza donde «firmé en diciembre y creo que no me adapté muy bien al rol que tenían pensado para mí». El de Alabama llegó a la capital del Ebro desde el Oviedo de LEB donde hizo 42 puntos con una serie de siete de ocho en lanzamientos triples.

Swing está encantado con la ciudad. «Adoro la playa», cuenta. Y también se deshace en elogios hacia el grupo. «La atmósfera que tenemos es muy buena». El alero de 29 años bromea durante la charla. «No sé si somos el equipo de los rubios (por él, Clark y Norel) o el de los zurdos (Agbelese, Dani Pérez, Salvó y el propio Swing). Es una cosa un poco rara», comenta entre sonrisas.

Su forma de jugar con ese tiro con la izquierda tan característico recuerda al de Chris Mullin, un enorme jugador de los noventa en la NBA que participó en el Dream Team de Barcelona. «Sé quién es, claro. Un gran jugador pero no le vi en directo». Para el próximo partido Swing está «expectante ya que es un partido muy importante y de gran rivalidad contra Bilbao. Además vienen mi hermano y su mujer, así que espero hacer un buen partido», dice con un sonrisa. El pistolero del GBC está preparado para dejar sin poderes a los Hombres de Negro.

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