Gipuzkoa Basket

Ese pequeño rincón azul en Miribilla

Miquel Salvó, Daniel Clark y Henk Norel celebran el triunfo ayer en Miribilla. / BORJA AGUDO
Miquel Salvó, Daniel Clark y Henk Norel celebran el triunfo ayer en Miribilla. / BORJA AGUDO

El centenar de seguidores del Gipuzkoa Basket no desfallece a pesar de los triples de Mumbrú y Redivo. Miembros de la peña Omnes-Uni y el resto de simpatizantes del equipo donostiarra vivieron con jolgorio el segundo triunfo en Bilbao

RAÚL MELERO BILBAO.

Cuarenta minutos sin parar. Como los de abajo. Hubo sudor. Sangre y lágrimas, se supone que no. Bueno, si fueron de alegría, esas son las buenas. El Delteco Gipuzkoa Basket no estuvo solo en la inmensidad de Miribilla. En esa cancha que mola tanto. Con sus asientos de colores que le dan siempre un aspecto de estar lleno, con la cancha iluminada y las gradas oscuras -si a alguien se le cae un billete o pone la linterna del móvil o se puede olvidar de recuperarlo- y con esa presentación al más puro estilo Chicago Bulls. Precisamente el equipo de Michael Jordan fue el primero en oscurecer el pabellón durante la presentación de los quintetos titulares, con la canción 'Syrius' de The Alan Parsons Project. Como ayer en el Botxo. Igual que en el United Center de la ciudad de Illinois.

Toda esta parafernalia no es que amilanara sino que dio alas al GBC. Y el centenar de seguidores que les acompañaron, lo disfrutaron de los lindo. El color azul se impuso al negro. En el primer parcial 0-10 corearon cada una de las canastas de los jugadores guipuzcoanos. Tras el tiempo muerto que solicitó Mrsic, solo se escuchaba el «GBC, GBC» que salió del palomar donde se ubicaron los incondicionales del cuadro donostiarra.

El color azul característico de la peña Omnes-Uni fue un oasis entre el desierto de color negro de los seguidores del Bilbao Basket. Eso sí, buen rollo y camaradería a espuertas. Como tiene que ser. «No veía claro el triunfo ni en el descanso», señaló Gari Aldabe, uno de los fundadores de la peña donostiarra que apoya al Gipuzkoa Basket desde hace más de una década.

«Muchos de los que hemos estado, hemos destacado el buen ambiente que ha habido y el respeto por parte de al hinchada de Miribilla. La verdad es que las cosas se ven de otra forma si al final ganas». Los miembros de Omnes-Uni fueron acompañados por seguidores del Delteco que quisieron seguir el partido rodeados de gente con sus mismo colores. «Es una pena que en Illunbe al final no estemos los cien que estuvimos en Bilbao juntos animando. Está claro que fuera de casa como que te desinhibes más y se anima muchísimo más».

Como sucedió en la pista, el momento de más tensión en la grada transcurrió en el tercer cuarto. «Ufff es que Mumbrú es mucho Mumbrú, eh?» reconoce Óscar Zabaleta, otro de los miembros de la peña de animación. Y es que los triples fueron cayendo como losas en el aro donostiarra. Tres del exinternacional y otros tres de Lucio Redivo que como se dice popularmente vieron el aro como una piscina. «¿Se nos escuchaba en el tercer cuarto?», pregunta. «Es que vimos la cosa muy negra después de lo bien que lo habíamos hecho durante la primera mitad».

Swing, Chery y el subidón

Pero quedaba lo mejor. Miribilla en ebullición, el speaker desgañitándose después de cada canasta vizcaína y la batucada justo enfrente de los seguidores del Gipuzkoa Basket armando ruido en dada ataque y tiro libre guipuzcoano. «Menos mal que ha aparecido Swing. Yo creo que se han confiado porque no había metido ninguna hasta el final y mira. Ha clavado tres triples» comenta Aldabe. Según el seguidor no se lanzaron las campanas al vuelo. «¡Nos estábamos comiendo todos las uñas de los nervios!». Para Zabaleta el momento mágico del partido ha sido «el primer triple de Swing. Sirvió para ponernos por delante después de que ellos remontaran. La verdad es que lo vimos negro...». Sin embargo su compañero y amigo prefiere quedarse con otra instantánea del derbi de ayer. «El rebote que coge Chery después de fallo de Mumbrú. Ahí lo hemos visto ya todo claro».

Y no era para menos porque se sufrió de los lindo. «Mira que partidos se nos han escapado este año. Baskonia, Bilbao en casa, Murcia, Zaragoza... no podía ser otro más», coinciden ambos.

«Al final del partido nos han saludado todos los jugadores y hemos esperado fuera a que salieran de la ducha», relata Zabaleta para quien «la comida que les organizó la peña hace poco creo que ha sido talismán», bromea. Aldabe se acuerda de las veces que ha ido al Botxo y ha salido perdiendo. «Eso sí, estuve en la anterior victoria. Pero es que ese año, el del quinto puesto, teníamos un equipazo». Igual que los seguidores del Gipuzkoa Basket. Un equipazo. De arriba a bajo y de izquierda a derecha.

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