Gipuzkoa Basket

Un jefe llamado Fede Van Lacke

El jugador del GBC posando en el barrio donostiarra del Antiguo/M.FRAILE
El jugador del GBC posando en el barrio donostiarra del Antiguo / M.FRAILE

Argentino de 37 años, Van Lacke es una especie de jefe en el vestuario donostiarra

RAÚL MELERO

La magnífica temporada que está realizando el Delteco Gipuzkoa Basket no está pasando desapercibida para muchos entendidos y amantes del deporte de la canasta que se deshacen en elogios hacia la escuadra guiada y comandada por Porfirio Fisac. Muchos de los focos apuntan a Henk Norel, máximo anotador y reboteados del equipo que ha sido dos veces MVP de la jornada y una vez mejor jugador del mes. Su gran amigo, Daniel Clark, es otro de los jugadores destacados. No ha tenido nunca un temporada tan anotadora como ésta y en varios choques, como los dos últimos se ha echado el equipo a la espalda. La eclosión de Kenny Chery, con varias actuaciones por encima de los diez puntos y la muñeca de Jordan Swing, quien podría decirse que debutaba en la ACB, son los cuatro grande argumentos ofensivos del Gipuzkoa Basket.

Sin embargo, a esto del baloncesto juegan cinco personas. Y el complemento ideal, el As que hace el repóker se llama Federico Martín Van Lacke. Argentino de 37 años y que es una especie de jefe en el vestuario donostiarra. «Vamos a ser primera línea en entrega y sacrificio». Palabras del escolta el día de su presentación. Dicho y hecho. Si hay algo que caracteriza al grupo de Fisac son esos dos exponentes. Casualidades de la vida, Van Lacke vive muy ceca de la donostiarra calle Juan de Garai, en el barrio del Antiguo, que rinde homenaje al fundador de la ciudad de San Fe, en Argentina de donde es natural el jugador del GBC. «No lo sabía», dice con una sonrisa. «Son casualidades de la vida». Cada frase que deja Van Lacke es casi como un resumen perfecto de lo que pasa en la temporada. «La gran virtud que tiene este equipo es que está compitiendo en cada partido. Podemos quitar alguno puntual pero en líneas generales el equipo compite. Sabemos que cada balón, cada jugada y cada partido nos hace ser conscientes de lo dura que es la liga». El argentino anotó en el partido contra Obradoiro jugado en Santiago de Compostela, la canasta ganadora, algo con lo que sueña todo aquel que se ha enfundado una camiseta de tiras. Meter la canasta que dé el partido. Van Lacke lo lleva con tranquilidad. «Estoy muy metido en Edmundo del coaching. Creo mucho en eso, me ayuda a ser mejor».

Parece que el cuadro gallego se le da especialmente bien porque en este último choque tuvo que salir al rescate de los suyos. Primero para frenar a Alberto Corbacho, un consumado especialista desde el triple que estaba dando la tarde al Delteco y a sus seguidores en Illunbe. Secó al balear, aunque aún y todo conectó dos triplazos, y le castigó en la otra zona. «Como Argentina es una amalgama de muchas nacionalidades, creo que tenemos algo de cada una», confiesa. El ardor, la lucha, la garra, el pundonor son el ADN de este jugador que hizo unos canastotes memorables para que su equipo ganara en la prórroga. Y para terminar cuando el partido estaba resuelto, puso la guinda a su actuación con una imagen irrepetible. Llovet se tiró hacia el aro para maquillar el resultado y apareció la mano derecha del '4' del GBC para poner un tapón. La gente saltó de sus asientos como un resorte y el santafesino se quedó con el balón en la mano. Comenzó a botar como si nada cuando el reloj comenzó su cuenta atrás desde tres hasta cero. Van Lacke, dueño y señor del balón. Del partido. De la situación. Icono del triunfo con al grada detrás ovacionando al equipo. Algo memorable.

Y con la tranquilidad que da el hecho de hacer bien su trabajo se retira a los vestuarios chocando primero con el rival y después agradeciendo a la afición su aliento descomunal. Van Lacke es el veterano del GBC y Norel el MVP. «Henk le pone mucha alegría. Descomprime mucho al vestuario. Yo soy un coñazo porque siempre estoy 'fíjate en este pase' o 'hay que hacer este movimiento' y tal vez soy más detallista. Henk es una ganador, ahí están sus números». Pero no solo el Delteco es el holandés. «El grupo que tenemos en general es excelente», cuenta Van Lacke quien advierte que uno de sus mejores amigo en Daniel Clark. Sí, un inglés y un argentino a orillas del cantábrico. «Soy ciudadano del mundo, es algo que tengo claro. Tengo muchos amigos de distintas nacionalidades. No miro de dónde son».

Van Lacke cumplió hace poco 200 partidos en la ACB. Guarda un especial recuerdo de Valladolid porque «fueron tres años maravillosos. Nos quedábamos horas firmando autógrafos después de los partidos. Ascendimos y dos años después fue cabeza de serie y se metió en la Copa del Rey con Slaughter, Eulis Báez y Nacho Martín por decir algunos». Después llego la etapa del Joventut de Badalona en la temporada 11-12. «Lo que puedo destacar es la pasión por el baloncesto que tienen. No lo he vivido nunca en otros lugares donde he jugado. Se oye el balón botar. En los colegios el balón no se chuta, se bota. En la ciudad se respira baloncesto». Y antes de arribar a la perla del cantábrico y volver a su Argentina natal, Van Lacke fichó por el Estudiantes. «Llegué más maduro después de haber estado un año en Argentina y además lo hice en enero. Me encontré un equipo mentalmente desplomado pero con una capacidad de juego impresionante. Txus Vidorreta de entrenador y jugadores como Quino Colom, Kyle Kuric, Jaime, Marko Banic, Xavi Rabaseda, Lucas Nogueira… era una barbaridad de equipo».

Con la permanencia bajo el brazo, quedan seis jornadas para disfrutar y poner un broche de oro a una temporada espectacular. ¿El año que viene? El DNI dice que Van Lacke cumplirá 38 años en junio, Sin embargo su espartana vida en cuestión de cuidados y alimentaria le otorgan varios años más en el primer nivel. ¿En Donostia? Ojalá. Sería una gran noticia que el Jefe siguiera mandando en el vestuario.

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