Gipuzkoa Basket no se rinde

Fisca, enfadado por una acción./EFE
Fisca, enfadado por una acción. / EFE
IÑIGO PUERTA

Los malagueños llegaban al encuentro con el ánimo de desquitarse de la paliza recibida en la máxima competición europea ante el CSKA de Moscú. Querían regalar una victoria a su público. Gustarse, divertirse y quitarse el amargo sabor de boca. Unicaja salió a la carga con un quinteto inicial muy fuerte, con una defensa física de nivel Euroliga. Impulsados por tres triples de Díaz lograron una ventaja de doce puntos antes de acabar el primer cuarto. El Delteco, salvo con el acierto inicial de Fakuade, no pudo contener el vendaval.

En su partido 200 en ACB, Fede Van Lacke salió a por un imposible, tapar a Nedovic. Fisac se desesperaba en la banda cuando los árbitros no permitían el mínimo contacto físico de sus jugadores. El serbio comenzó a construir su mejor actuación personal en España. Un talento de nivel NBA al que sus rodillas no aguantaron la exigencia física de la liga norteamericana. Un triple suyo abría una brecha de 22 puntos, basándose en una transición ofensiva rápida y eficaz. Las respuestas del Delteco fueron triples sueltos. El balance defensivo no era el idóneo y esforzarse en cargar el rebote ofensivo no daba frutos.

En el tercer acto la inercia llevaba a lo mismo. Un Unicaja cómodo ante un GBC encajonado. Los locales rompían marcas de triples. Jugaban fácil. El Delteco tenía dos opciones ante la exhibición: mirar o luchar.

Los de Fisac no dejaron de pelear. Presionaron las líneas de pase. Elevaron su defensa incluso a toda cancha. No bajaron los brazos y siguieron trabajando en ataque. Endosaron 88 puntos a domicilio a la mejor defensa de la ACB. Terminaron incluso con acciones que rabia, como un taponazo de Fakuade o el matazo de Salvó. El equipo dejó patente su orgullo y no se rindió. Una victoria dentro de la derrota.

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