GIPUZKOA BASKET

Fallos en los marcadores, polémica, carnaval... ¡Vaya dolor de cabeza!

Van Lacke, uno de los mejores en la tarde de ayer, saluda a los aficionados del Gipuzkoa Basket al término del partido ante el Zaragoza./JOSE MARI LÓPEZ
Van Lacke, uno de los mejores en la tarde de ayer, saluda a los aficionados del Gipuzkoa Basket al término del partido ante el Zaragoza. / JOSE MARI LÓPEZ

El luminoso de Illunbe se estropeó en varias ocasiones, la última a falta de treinta segundos y durante cinco minutos

BORJA OLAZABALSAN SEBASTIÁN

Todo estaba preparado para que la tarde de ayer fuera una auténtica fiesta carnavalera. Pero ya desde primera hora de la tarde el asunto se chafó en Donostia. Primero se anunció que el desfile de las comparsas se suspendía por culpa del mal tiempo. Durante el partido los marcadores fallaron una y otra vez y el GBC-Zaragoza se alargó una eternidad. La jugada más polémica del encuentro cayó del lado maño. Y, para colmo, los donostiarras perdieron un duelo en el que llegaron a tener hasta nueve puntos de ventaja.

Con todo esto, normal que Porfi Fisac se quedara en casa. Su cabeza le avisó de antemano que, la de ayer, no era una buena tarde para acudir a Illunbe. Aunque las migrañas que sufre no son ninguna broma. Solo las salvan las luces apagadas y el silencio total, algo imposible de encontrar en la plaza de toros.

No es la primera vez que al entrenador del GBC le pasa algo así. Hace unos años, antes de una rueda de prensa previa a un partido, Fisac no apareció por Illunbe. No había avisado a nadie. Las bromas entre los periodistas recordando la anécdota del exentrenador de la Real Coleman (no acudió a Zubieta tras una mala juerga y alegó problemas con la lavadora) no tardaron en aparecer, pero la preocupación fue grande cuando el entrenador no atendía ni a las llamadas telefónicas. Entonces, como ayer, el problema fueron esos fuertes dolores de cabeza.

La foto del partido la dejó la peña 'Omnes Uni', que compartió espacio con la afición del ZaragozaMuchos seguidores del conjunto donostiarra acudieron al pabellón disfrazados

De haber acudido al partido, a buen seguro que el segoviano también hubiera tenido problemas para controlar sus jaquecas. El encuentro se detuvo en varias ocasiones por culpa de los marcadores. La última, a falta de treinta segundos para el final y con un ajustado 92-94 como resultado.

Hubo que reiniciar el sistema, las pantallas se fueron a negro y, cuando volvió el color, los únicos que volvieron al partido fueron los zaragozanos. Y lo hicieron para llevarse la victoria.

Lo dijo Sergio García, el segundo de Porfi, al término del partido. «Nos ha faltada cabeza en el tramo final». Y lo había vaticinado el 'DJ' de Illunbe pinchando 'Aske Maitte' de Gatibu. «Buruek bero, begixek gorri, zu eta ni, gau-txori bi...». Cabeza caliente, los ojos enrojecidos, tu y yo, dos aves nocturnas...

Caliente se puso la grada también, cuando en plena remontada del GBC, saltó la polémica con un posible tapón ilegal a triple de Daniel Clark. Todo el mundo pidió canasta. También el entrenador. Pero como el partido. Como el intento de remontada. Como el resultado final, quedó en nada para los locales.

Pero no todo fue migrañoso en Illunbe. Sin desfile y con mal tiempo, pocos sitios mejores que la cubierta del pabellón para disfrutar, en cierta manera, del carnaval.

Romanos con premio

El club donostiarra había organizado un concurso de disfraces para los asistentes al partido. El mejor disfraz, tenía premio. Lo intentó Gipu, la mascota del Gipuzkoa Basket, y lo hizo por partida doble. En los dos primeros cuartos se disfrazó de gorila. En los dos últimos, de dálmata. También cambió de atuendo el 'speaker'. Se vistió de maestro de ceremonias de tiempos pasados.

Pero el duelo para ser el mejor amigo del dios Momo se libraba en la grada. Ahí aparecieron algunos dragones, animales, un Picachu, hombres convertidos en mujer y mujeres en hombre. La batalla se la llevaron unos que, antes de Cristo, dominaron el mundo. Un grupo de tres romanos, dos señoras y un hombre, que tuvieron el valor de bajar a la pista de la mano de Gipu y ponerse a bailar delante de los 2.600 espectadores que se acercaron a Illunbe.

Con los bien logrados trajes, los tambores de guerra que tocaron y los bailes que se marcaron, el premio recibido fue más que merecido. Seguro que ellos fueron los que mejor se lo pasaron, pero tampoco se quedaron atrás otros romanos, los de la 'Peña Omnes Uni'.

Se habían citado con aficionados del Zaragoza para comer en una sidrería y dejaron una bonita foto, digna del premio a la deportividad, viendo el partido todos juntos y cada cual animando a su equipo. Eso sí, ellos también tendrán hoy, a buen seguro, dolor de cabeza.

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