Gipuzkoa Basket

Cómo echar el cerrojo y abrir el de enfrente

Confianza. Van Lacke ejecuta un pase ante la mirada de Dani Pérez durante un entrenamiento en Illunbe. / MIKEL FRAILE
Confianza. Van Lacke ejecuta un pase ante la mirada de Dani Pérez durante un entrenamiento en Illunbe. / MIKEL FRAILE

El Delteco quiere hacer saltar la banca malagueña (18.00 h) en Illunbe con una vuelta a sus orígenes de descaro en ataque y solidez en defensa

RAÚL MELERO SAN SEBASTIÁN.

El kilómetro 24,5 de la Behobia para en Illunbe. Desde el Boulevard hay 3,4 kilómetros hasta la pista del Delteco GBC que recibe esta tarde (18.00 horas, Movistar Plus) al Unicaja de Málaga. Uno de los gallos de la competición y actual vencedor de la Eurocup, segundo torneo continental por importancia tras la Euroliga. No estaría nada mal que un buen puñado de los treinta mil valientes que van a hacerle frente a la media maratón, a Gaintxurizketa y a las inclemencias meteorológicas se pasen por la pista donostiarra. El club y los jugadores seguro que lo agradecen. Además, ver en directo a un equipo de Euroliga como el malagueño, tiene su aquél.

El Unicaja no es el rival más conveniente para «volver a las fuentes», como reconoció Fede Van Lacke en estas páginas, pero no queda otra que intentarlo. Complicado va a ser, pero el Delteco nada tiene que perder contra un rival que antes de que el balón se ponga en el aire es archifavorito para hacerse con el triunfo. Depende de lo que hagan los chicos de Fisac, el resultado puede ser el esperado. O no.

Porque enfrente hay un superequipo que para empezar deja fuera dos jugadores ya que su plantilla es de catorce. Dejan Musli y Morayo Soluade -les sonará porque estuvo en el GBC el último año de la ACB- no están inscritos para el partido de Illunbe.

Uno de los grandes axiomas en el baloncesto es que no puedes dejar a todos los rivales en cero. Alguien va a meter y se supone que en los equipos grandes, el que tenga el día inspirado va a meter mucho. O que varios tengan su día.

Pónganse por un momento en el análisis de Fisac con sus colaboradores. Si quieren cerrar la línea exterior, es decir, a Nedovic, McCallum, Salin, Dani Díez o Mirosaljevic, con defensas dobles o arriesgando para que no metan, los Shermadini, Augustine, Brooks o Suárez, se pueden hinchar. Si se cierran mucho para que los postes e interiores tengan pocos espacios por fuera la nómina de tiradores es letal. Así que el equilibrio defensivo para frenar el arsenal del Unicaja es vital.

Un paso adelante

El Delteco GBC tiene esta tarde la obligación de candar su aro, no se puede permitir que le anoten más de noventa puntos como en las últimas comparecencias, y además hacer todo lo posible por castigar a los malagueños y volver a los guarismos de las primeras jornadas de campeonato en ataque.

El equipo de Fisac deberá tener paciencia, sabedores de que cuando el Unicaja se pone a defender es un equipo que hace que el rival juegue a casi nueve metros de canasta. «Tenemos que meter», proclamó el entrenador castellano en la previa. Y no se trata de decirlo y hacerlo, sino que los sistemas ante un equipo como el andaluz tienen que salir de carrerilla. Poner buenos bloqueos, ser valientes e inteligentes para mover a la defensa rival y tener ese medio metro de ventaja para hacer canasta.

El Unicaja viaja a Illunbe en el día. La escuadra de Plaza jugó el viernes por la noche un encuentro de Euroliga en el Carpena y tan solo tuvo ayer una sesión para por lo menos enterarse de contra quién juega en la competición doméstica. Veremos si trasladarse el mismo día desde Málaga les pasa alguna factura. Todo sea por igualar a más no poder las fuerzas de uno y otro equipo.

Nemanja Nedovic y Ray McCallum son sus dos grandes referencias en el exterior aunque las muñecas de Waczyinski o Salin son peligrosísimas desde más allá del 6,75. Por dentro destaca el físico de Jeff Brooks, un todoterreno de 2,03 capaz de hacer casi todo sobre la pista y dos torres por dentro: Shermanidi y Augustine que son de primer nivel. Un enorme reto el que tiene por delante el Delteco GBC. Y una oportunidad maravillosa de dar por finalizada la mala racha. Además, los rivales no esperan un triunfo donostiarra, con lo que conseguirlo supondría un gran espaldarazo.

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