Delteco GBC

La épica no siempre es suficiente

La épica no siempre es suficiente

El GBC logra bajar su desventaja de veinte a cuatro puntos, pero hinca la rodilla ante un experto 'Fuenla'

No habrá más baloncesto del Delteco GBC hasta principios del próximo mes de octubre. El equipo guipuzcoano cerró ayer su exitoso periplo por la mejor Liga de Europa con la permanencia bajo el brazo hace algunas jornadas y con el deseo de que esta enorme campaña sirva para reverdecer viejos laureles y que haya mucho y buen baloncesto en Gipuzkoa los próximos años.

Perdió el GBC porque Fuenlabrada está bastante lejos de Tenerife. En las islas, el Delteco levantó 22 puntos para ganar. Ayer los madrileños ganaban por veinte, 57-37, y el GBC se puso a cuatro de distancia al inicio del último cuarto, 64-60 (min.33). Pero esta vez la épica no se repitió. Fisac acabó jugando los últimos dos minutos de partido -un tiempo considerable- con cuatro guipuzcoanos (Maiza, Oroz, Beraza y Sanz) y Agbelese.

El GBC jugó bien en el arranque. Fakuade ni siquiera se vistió y Xabi Beraza jugó de inicio. El Fuenlabrada se mantenía en pie gracias a Rolands Smits -diez puntos y siete rebotes en el primer cuarto- porque enfrente el cuadro de Fisac trataba de dominar el rebote, correr y anotar en transición, sin apenas sistemas. No hubo buenos porcentajes al inicio, de hecho el Delteco no metió ningún triple. Dos hicieron los madrileños al final del primer acto, obra de Popovic y Eyenga. Sin embargo el Delteco jugaba al toque de corneta. Ir hacia el otro lado lo más rápido posible para anotar fácil. Llegó un mate de Swing, que sufrió con los posteos de Eyenga, a partir de donde los madrileños sacaban ventaja.

A triple limpio

El GBC no se esperaba el festival del Montakit en el segundo cuarto. Siete triples metieron los de Ché García. De ellos, Rupnik cinco. Abrió la veda, cómo no, Marko Popovic, después de una preciosa puerta atrás de Jordan Swing. Pero la acción del de Tennessee se quedó en el limbo porque después llegó una catarata de triples. Luka Rupnik hizo el primero, 25-21 (min. 12), y después cinco puntos seguidos de Clark y Chery igualaron el marcador.

Sin embargo el 'Fuenla' hizo cinco bombas seguidas, tres antes de un tiempo muerto y la cuarta y la quinta después, para poner tierra de por medio y dejar el choque casi visto para sentencia a no ser que el Delteco hubiera reaccionado de manera inmediata.

Como se suele decir en argot de la canasta, el Fuenlabrada en general y Rupnik en particular vieron la canasta como una piscina de grande. Todo lo que salía de las manos de los jugadores locales desde más allá de 6,75 iba a la cazuela. Daba igual. Al principio lograron tiros liberados, después ya saben, la expresión inglesa 'on fire' lo explica todo. El base esloveno estaba desatado. Loco. Pedía la bola todo el rato. Sus compañeros le buscaban y no fallaba. El GBC tuvo que ondear la bandera blanca porque estaba siendo un juguete a manos del Fuenlabrada. Nadie le podía poner freno. El último triple de Rupnik dejó un 42-26 (min. 16) que puso el choque cuesta abajo. Llegó una tímida reacción con Clark y Agbelese, y el GBC se fue al descanso, por lo menos no fuera el partido, 44-32.

Un pequeño intercambio de canastas dio paso a un parcial del Fuenlabrada 8-0, que puso la máxima en el luminoso del Fernando Martín, 57-37, después de un triple de Francisco Cruz. La cosa pintaba realmente mal, pero este equipo tiene muchísimo mérito. Se refugió en una zona y hasta el final del cuarto, es decir, seis largos minutos, solo concedió una canasta en juego y dos tiros libres.

Swing tiró de casta para hacer cuatro puntos seguidos que cortaron la hemorragia. Después se le unió un bravísimo Beraza con Dani Pérez en la dirección. Poco a poco se fueron bajando las distancias y en el cuarto final Chery entró en su trance habitual de anotación y gracias a cinco puntos del canadiense, el equipo de Fisac se puso a cuatro, 64-60. Lo más difícil estaba hecho. Sin embargo, no se le pudo meter más miedo en el cuerpo a la experta tropa de Ché García. Eyenga logró un dos más uno para volver a coger aire y cinco puntos seguidos de Cruz devolvieron la decena de renta, 72-62 (min. 35). No pudo volver el equipo donostiarra y perdió, con la cabeza muy alta, en esta última jornada liguera. Honores y salvas a un grupo de jugadores y entrenadores que han completado un año extraordinario.

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