El descenso de Bilbao, una lección

Álvaro Vicente
ÁLVARO VICENTE

He visto con envidia el crecimiento de Bilbao Basket desde que ascendió a la ACB. He visto cómo las instituciones le enchufaban la manguera de los euros cada cierto tiempo para hacer equipazos con jugadores que ni se sabe lo que cobraban, mientras aquí en Gipuzkoa teníamos que renunciar a jugar en Europa después de lograr el billete en la pista y teníamos que hacer equipos con jugadores muchas veces llegados de la LEB. Los que ocupan los sillones donde se toman las decisiones siempre han mirado al baloncesto de Bizkaia con otros ojos. Nosotros éramos los hermanos pobres y ellos los más listos de la clase, los que querían hacerle sombra al Baskonia. He visto también cómo en Bilbao construían en un pispás un pabellón multiusos fabuloso, Miribilla, mientras aquí en Gipuzkoa seguimos jugando a baloncesto en una plaza de toros. Nunca he llegado a entender esas diferencias. Pero fue iniciarse una investigación al que fuera diputado general de Bizkaia hasta 2015, José Luis Bilbao, por una polémica subvención directa de 5,3 millones al Bilbao Basket y empezar la cuesta abajo. En ese momento Bilbao Basket ya pasó a ser como nosotros. Empezó a tener las mismas dificultades para confeccionar equipos, para cuadrar su presupuesto y también para llenar su pabellón. Hoy es equipo LEB. Le ha pasado a Bilbao Basket, pero también le puede pasar a Gipuzkoa Basket porque no todas las temporadas va a acertar en los fichajes y va a tener un entrenador que sea capaz de exprimir a la plantilla como ha hecho Fisac. Tiene que haber un término medio.

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