Lo podemos escribir desde San Sebastián, pero también lo dicen ellos mismos desde Madrid. Animando, son un grupo top. Y es que la peña de animación del Estudiantes, el equipo que visitó ayer Illunbe, se describe de esta manera en la página web del club madrileño. «La Demencia tiene el honor de ser el grupo de animación más conocido del baloncesto no ya madrileño ni español, sino nos atrevemos a afirmar que también europeo».

Los de Salva Maldonado estuvieron en la pista, y algunos dementes en la grada. Fue fácil contarlos, eran seis. Aunque la presencia del donostiarra Darío Brizuela también provocó la presencia de más camisetas estudiantiles dispersas por el graderío del coso.

'¡Estu! ¡Diantes! ¡Estu! ¡Diantes!'. El clásico grito que aun resuena en el Ramiro se escuchó con fuerza en los compases iniciales del duelo. El pequeño grupo de La Demencia quería hacerse notar. Quería animar a los suyos.

El partido transcurrió igualado durante muchos minutos de la primera parte. Daba la sensación de que los madrileños iban a poner en muchos aprietos a los guipuzcoanos. Alguno se empezaba a frotar las manos pensando en una victoria visitante. Pero lo que no sabían ni los jugadores del 'Estu' ni los aficionados del cuadro de Madrid, es que el mayor loco de todos vestía la camiseta del GBC. Que el mayor demente en Illunbe era Danny Agbelese.

Comentó Porfi Fisac tras el encuentro que a su equipo le había venido bien el ritmo loco que había cogido el choque y el gran impulsor de esa bendita locura fue el jugador nacido en Washington. Firmó uno de los mejores encuentros desde que es jugador del Delteco, pero fijarse solo en los números sería demasiado poco para lo que hizo Agbelese.

El duelo se encaminaba hacia el descanso con un Illunbe que presentó una gran entrada, 3.816 aficionados se dieron cita en la tarde de ayer, pero no un gran ambiente. Y con un Estudiantes que empezaba a mandar en el marcador. Y entonces apareció él.

Auténtico 'showman'

Agbelese reboteó y anotó el 37-38. Se quedó mirando a 'Omnes-Uni' y se marcó una postura de culturismo para mostrar bíceps. Empezaba el espectáculo. Siguió con una jugada NBA. Estará entre las mejores acciones de la semana, seguro.

El balón fue al aire, hacia el aro, esperando que el americano apareciera por allí. Casi 100 kilos de músculos se elevaron para agarrar la pelota y hundirla en el aro. Danny se quedó colgado agitando las piernas. Cuando se soltó y volvió a pisar tierra, otra mirada a la afición del GBC y otra posturita. Tocaba llevar los puños hacia abajo para mostrar pectoral.

Y claro, ante esta exhibición de baloncesto al más puro estilo americano, el graderío enloqueció. Todo, menos ese pequeño grupo de La Demencia, que enmudeció. La locura va por barrios y ayer les tocaba a los donostiarras.

El show continuó tras el descanso con parcial de 16-0 a favor de los locales. La grada se lo estaba pasando en grande. Ahora sí, los 3.816 seguidores del Delteco GBC no solo miraban, también disfrutaban.

Cuando el loco Agbelese dejó de anotar -ayer se acabó yendo a los catorce puntos y cinco rebotes- el teatro no acabó. Triplazo de Fakuade y baile de ¿quién?, de Danny Agbelese, que ayer se lo pasó, e hizo pasar, en grande.

Mi gran noche

Y todavía quedaba más. Gipuzkoa Basket, por segunda vez en Illunbe, llegó a los 100 puntos. La barrera la superó Oroz con una bandeja tras dejar atrás al guipuzcoano que jugaba en el otro bando, Brizuela. ¿Podía pasar algo más? ¿Había mejor manera de cerrar la velada? Sí, todavía quedaba una última sorpresa. Una última canción pinchada por el DJ para poner el punto final.

El inconfundible timbre de voz de Raphael empezó a sonar. '¿Qué pasará? ¿Qué misterio habrá? Puede ser mi gran noche...'. Y así, Agbelese perdió (apostaría que queriendo) la apuesta final que realizan los donostiarras tras cada victoria. Se fue al suelo y volvió a sacar músculo haciendo flexiones. Locura. Qué gran noche. ¡Lalalá!

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