Gipuzkoa Basket

Cuando uno más uno no son dos

Porfirio Fisac durante un partido de Liga en Illunbe./EFE
Porfirio Fisac durante un partido de Liga en Illunbe. / EFE

Fisac y el GBC han chocado en varios aspectos, como jugar en Illunbe o el fichaje de un pívot para suplir a Norel

Raúl Melero
RAÚL MELERO

Las cosas en el mundo del deporte no son axiomas matemáticos. Por ello, la salida de Porfirio Fisac de Diego (Fuenterrebollo, Segovia, 1965) del Gipuzkoa Basket cuando le quedaba un año de contrato, ha supuesto una sorpresa para propios y extraños.

Porque si alguien ha calado hondo en la afición y en la ciudad ha sido el propio Fisac, quien ha estado seis campañas en dos etapas defendiendo el banquillo del GBC. Porque el equipo, que partía con el presupuesto más modesto de la ACB, ha vivido en una zona de confort absoluta, sin estar ni una sola jornada en los puestos de descenso donde muchos le colocaron en el inicio de la Liga. Ha obtenido trece victorias en 34 partidos -la tercera mejor marca en la historia del club en la Liga Endesa- jugando un baloncesto sensacional y ha dado espectáculo en muchos de los partidos.

Parecía que el matrimonio Fisac-GBC estaba bien avenido. Que no había fisuras ni rupturas. Todo era del color de rosa. Pero un par de preguntas sobre el futuro del castellano y desvelar que tenía contrato para la siguiente temporada, desataron un volcán que Fisac cerró el pasado miércoles cuando anunció que dejaba el banquillo de Illunbe.

El segoviano siempre ha considerado que jugar en Illunbe supone un riesgo grande de descenso

Fisac va a tener muchas opciones en la ACB pero los rumores apuntan al descendido Betis

Quería volver al Gasca

«Ya he hecho el trabajo que se me encargó. Pensaba que se iba a hacer en cinco o seis años y se ha terminado en dos», dijo en su despedida. Ni un reproche al club. Ningún atisbo de fricción aparente entre entrenador y junta directiva ni jugadores. Al contrario, todos los miembros de la plantilla guipuzcoana tienen que estar agradecidos a Fisac porque con él han crecido exponencialmente en la ACB. Así que es normal que el aficionado se pregunte por qué el entrenador con contrato en vigor decide marcharse.

«Yo me desgasto mucho, han sido dos años muy buenos de puertas hacia fuera, pero muy difíciles», confesó el día que se desató la tormenta. Y es que la forma de trabajar del segoviano es peculiar. En Illunbe ha podido desarrollar todo su trabajo porque el club le ha dejado maniobrar a sus anchas. Fisac tenía la última palabra a nivel deportivo, pero sus opiniones también se escuchaban en otros ámbitos. Ha sido, hasta que decidió abandonar, un hombre que gozaba de máxima y total confianza para los rectores.

Porfi tenía entre ceja y ceja jugar en el Gasca. «Es mi cancha» repitió incesantemente la temporada pasada. Fisac tenía un plan para meter mucha más gente en el vetusto pabellón donostiarra. Sin embargo, por el momento y hasta que las instituciones no den un paso hacia delante para remodelarlo junto con el Atano III, es una cancha que no puede albergar partidos ACB. Por mucho que haya otras pistas (Fuenlabrada, Manresa, Andorra...) que tampoco lleguen a los cinco mil espectadores.

De hecho, el ya exentrenador del Gipuzkoa Basket advirtió en una de sus comparecencias que «si seguimos jugando en Illunbe, el riesgo de descender va a seguir siendo grande». La visión del técnico ha chocado con la del club, que ha seguido las indicaciones de Ayuntamiento y Diputación acerca del futuro del Gasca. En breve puede haber novedades para una reforma, pero por el momento es inviable que pueda albergar, como era el deseo de Fisac, partidos de la Liga Endesa.

Gastar o malgastar el dinero

Otro de los puntos de desencuentro fue la petición de Fisac de incorporar a un jugador para suplir la baja de Norel. El holandés se ha perdido los últimos ocho partidos de Liga y Fisac quería seguir manteniendo un alto nivel competitivo con la incorporación de un interior. Sin embargo, el club declinó la petición del entrenador y con la salvación virtual conseguida, decidió no gastar un euro de más. De hecho, el GBC ha sido, junto al Estudiantes, el único equipo que no ha cortado ni incorporado a ningún jugador.

Con una gran temporada bajo el brazo, la demostración de hacer jugar a un equipo con un presupuesto muy ajustado y con el rendimiento que ha sacado a casi todos sus jugadores, el cartel que tiene Fisac ahora mismo le permitirá a buen seguro ocupar cualquier banquillo de la ACB. Los rumores le han apuntado a Zaragoza, Murcia (si Ibón Navarro abandona el UCAM) e incluso Tenerife. Es por ello que puede ser otra causa de su salida. Novias no le van a faltar y repetir lo logrado en esta exitosa temporada es muy poco probable, habida cuenta de que el GBC tendrá parecidas condiciones económicas para el próximo año.

Sin embargo un rumor que corre como la pólvora es que el Betis estaría muy interesado en hacerse con sus servicios para volver a la ACB tras su descenso. Fisac es un mago de la LEB. Acumula varios ascensos y por trayectoria está entre los mejores entrenadores. «No tengo ninguna oferta», aseguró en su despedida. El teléfono de su agente no dejará de sonar en el verano.

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