Un ejemplo

Asier de la Iglesia es un hombre que transmite felicidad y del que todos tenemos mucho que aprender

Karel López
KAREL LÓPEZ

Hay una frase que Asier de la Iglesia no se cansa de repetir. Cada vez que charlo durante unos minutos con él, la dice al menos en una ocasión: «Si a lo largo del día nos pasan diez cosas buenas y dos malas, ¿por qué nos quedamos con estas últimas?».

Con esto se resume quién es este jugador de baloncesto que padece esclerosis múltiple desde hace seis años y que el domingo tendrá la oportunidad de debutar en ACB con el Gipuzkoa Basket. Se resume porque Asier es mucho más. Es grande (1,99 metros de altura y cerca de 95 kilos de peso, aunque hasta no hace mucho eran unos cuantos más), aunque no solo físicamente hablando.

Asier es un ejemplo. Le conozco personalmente desde hace poco más de un año, pero ha sido tiempo suficiente para apreciar mucho la labor que hace. Trata de ayudar a todos los que, como él, padecen esclerosis múltiple. Habla con ellos por teléfono, les escribe a través de redes sociales siempre que el tiempo se lo permite... y colabora habitualmente recaudando fondos para la investigación de esta enfermedad que tienen 47.000 personas en España.

Disfrutar de unos segundos o minutos en ACB ayudará a que se hable de esta enfermedad durante bastante más tiempo. El 30 de mayo se celebra el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple y lo cierto es que es un gran gesto por parte del Gipuzkoa Basket. Darle la oportunidad al alero guipuzcoano («no sé vivir sin jugar», dice Asier) es digno de admirar, porque es un detalle que seguro que se traduce en dinero para la investigación o, al menos, en que se hable de esta enfermedad que no mucha gente conoce.

En estos momentos, además de estar metido en otros proyectos, Asier está tratando de vender pulseras con el siguiente eslogan (que también le define): «No esperes a que pase la tormenta, aprende a bailar bajo la lluvia».¿El objetivo? Recaudar fondos para la investigación. Está siendo todo un éxito.

Seguiría escribiendo, continuaría redactando aquí frases que Asier de la Iglesia repite constantemente, pero... ¿para qué? Os invito a que hagáis viajar a vuestros ojos hasta el primer párrafo y leáis nuevamente la que está en negrita. Con eso es suficiente para que entendáis quién es y cómo es Asier.

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