Diario Vasco

GIPUZKOA BASKET

Porque en el Gasca los sueños se hacen realidad

La plantilla del GBC en suúltima sesión antes delpartido de esta noche enel que pueden sercampeones.
La plantilla del GBC en suúltima sesión antes delpartido de esta noche enel que pueden sercampeones. / J.M. LÓPEZ
  • El GBC se proclamará campeón de la LEB Oro y lograría el billete para la ACB si derrota al Leyma Coruña. No hay entradas

«¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son».

Los últimos versos de la celebérrima obra de Calderón de la Barca bien pudieran estar pegados en la puerta del vestuario del José Antonio Gasca. Ese que ha ocupado el Gipuzkoa Basket desde finales de agosto. El partido del sueño se juega hoy. Mejor dicho. El partido que puede ser un sueño. Algo inimaginable meses atrás.

El GBC luchará esta noche (21.00 horas) por ser el campeón de la LEB Oro a falta de una jornada. Debe ganar al Leyma Coruña. Si no lo hace hoy, con vencer dentro de siete días al Marín también le valdría. Pero hoy mola más. Mucho más. Hacerlo en el Gasca, esa cancha que lleva paso de convertirse en territorio fetiche y sagrado para el club de la ranita meridional, sería mucho más divertido y bonito.

Es inevitable no acordarse de aquellas imborrables imágenes de mayo del 2006, con la consecución del primer ascenso en el tercer partido del play-off ante el León. Puede que sea parecido. El aspecto del vetusto pabellón amaratarra será idéntico. Sin gradas supletorias, eso sí. Esta vez, la directiva no ha querido jugársela con la asistencia. Ayer se acabó el papel en las taquillas del Gasca. No queda ni una localidad libre. Se espera un poco más de dos mil personas en la cancha que quiere vibrar, disfrutar, reír y celebrar un temporadón con mayúsculas. Con el Gasca lleno, el partido comienza con una canasta a favor del cuadro donostiarra. Da igual que sea de dos o de tres.

La afición guipuzcoana, después de años de sufrimiento, de ver pocos triunfos y de cuentas y peleas por eludir el descenso, querrá entonar el alirón. El GBC está a un paso de la quintaesencia del deporte profesional: conquistar un título. Alzar una copa. Y lo puede hacer esta noche. Tiempo atrás, todo esto conllevaría una doble alegría con el ascenso a la ACB. Tal y como están las cosas, esto no se puede asegurar a día de hoy. De hecho parece muy complicado que el Gipuzkoa Basket compita la próxima temporada en la ACB porque se tienen que dar muchos condicionantes que a día de hoy no tienen respuesta. Aunque parezca chocante, eso habrá que dejarlo hoy en un segundo plano.

Catorce seguidas en casa

El Gipuzkoa Basket no se debe fiar ni un pelo de su rival. Los ejemplos son claros porque en los dos anteriores ascensos el León y el Tenerife, víctimas del GBC, demostraron un gran nivel y el equipo donostiarra se tuvo que exigir al máximo. Ídem de lo que se espera hoy.

Sin embargo los catorce triunfos consecutivos que lleva la escuadra de Fisac en el Gasca y lo mucho que le da al equipo jugar como local, le confieren la vitola de favorito. Quizá se puede comparar a lo ocurrido la semana pasada. Cuando el Breogán perdió. La plantilla del GBC no pensó en que tenían margen para el fallo. Todo lo contrario. Vislumbró una oportunidad de dejar las cosas finiquitadas en caso de victoria. Esta noche es lo mismo. El triunfo es la gloria. La derrota da un segundo servicio la próxima semana en Marín ante un equipo ya descendido pero en un partido que puede ser imprevisible.

Nadie se va a querer perder el partido de hoy. El que más complicado lo tiene para llegar es Lander Lasa, aquejado de unos problemas musculares en su gemelo derecho, pero el bravo escolta tolosarra ha trabajado lo indecible para estar hoy pisando las tablillas del Gasca.

Es uno de los cuatro supervivientes de aquella mágica y calurosa noche de 2006. Aquel día Lasa vio el partido desde la escalera, como un aficionado más. Hoy será protagonista. Úriz y Fisac volverán a interpretar los papeles de guía dentro y fuera de la pista. Y Bully Oyón, será esta noche parte activa como entrenador ayudante, cuando hace once años sirvió como voluntario del club.

El último paso, dicen, suele ser el más difícil de dar. Hay jugadores del GBC que no se han visto en una de estas. La gloria les espera en un choque que tiene que convertirse en histórico. Una fecha que suceda al 23 de mayo de 2006 y al 1 de junio de 2008.

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