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El GBC se afianza en el primer puesto

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Los jugadores del GBC celebran la victoria ante el Oviedo / Usoz

  • Logra además el average en un Gasca que entró en éxtasis con la intensidad de los de Fisac

  • Mike Carlson volvió a ser el referente en ataque, bien secundado por la tripleta exterior Lasa, Pino y Pardina

Un Gasca repleto llevó en volandas al GBC para lograr derrotar al segundo clasificado y ganarle el average, con lo que hay tres partidos de diferencia cuando restan seis jornadas para terminar la liga. Un botín más que suculento. No podía salir mejor. Le gente se fue con una sonrisa del pabellón amaratarra. No era para menos.

Las grandes bandas acostumbran a no variar su repertorio. El GBC tampoco. Por eso gana. Por eso divierte. Es imposible no contagiarse del ardor, el alma, la pasión la garra que ponen cada uno de los músicos a las órdenes de Fisac. Y eso que el de este viernes era un concierto para virtuosos. Dio igual.

Felipe Dos Anjos y sus 2,18 de estatura marcaron los primeros compases del choque. Sus interminables brazos aburrieron al público quien resoplaba cada vez que anotaba. Cuatro canastas consecutivas más cinco puntos de Jesperson dieron las primeras ventajas a los oventenses. El GBC le fue dando la vuelta a base de controlar el rebote y a acciones individuales. Se notaba que no era el equipo de otros días, ni podía correr en transición. Eso sí, desde el primer triple que anotó Lasa el estruendo del pabellón donostiarra hizo indicar que no se trataba de un encuentro cualquiera.

La entrada de la segunda unidad. Le dio dureza atrás y anotación desde fuera con Pino y Capel. Oroz tomó la batuta y dirigió bien. Sin estridencia, jugando rápido y presionando a Dani Pérez atrás poco a poco se fueron limando las diferencias y fue precisamente un palmeo del azkoitiarra el que puso por primera vez al GBC por delante, 31-30 (min. 13). Antes Pino había conectado su segundo triple del partido, después Pardina desde la línea de tres y un tiro libre de Slezas completaron un 9-0 de parcial para los donostiarras.

Se vivió un precioso intercambio de canastas aderezado con alguna decisión arbitral por parte del señor De Lucas que perjudicó al GBC y le llevó al bonus. La calidad de Víctor Rodríguez y los tiros libres acercaron al Oviedo en el marcados ante un GBC que jugó los tres últimos minutos con Carlson y Simeonov en los puestos interiores ante el gigantón Dos Anjos y un físico Mohamed Barro.

Carlson con aroma a Pino

Quedaba mucha tela que cortar y los segundos veinte minutos dieron para mucho. Carlson y Pino se pusieron los galones y guiaron a su equipo en ataque. El de Wisconsin en plan ejecutor. Metiendo en la cazuela todo lo que llegaba a sus manos. El catalán en modo microondas. Pidiendo el balón y metiendo de todos los lados. Un palmeo de Slezas fue el preludio de su cuarta falta y le llevó al banquillo. No volvió a jugar más el lituano. El choque se endureció, apareció Barro en modo pantera capturando rebotes de ataque y tocando todo en defensa dejando en el banquillo a Hernández Sonseca y Dos Anjos. Se jugó a lo que quiso Fisac. Con los ‘bajitos’ y la cosa salió bien. No. Muy bien.

Entre otras cosas porque dos tiros libres de un inconmensurable Pardina y un triple cuando acaba el cuarto de Lander Lasa, con bastante fortuna todo hay que decirlo, dieron la máxima ventaja al GBC, 63-54 (min.30). Los donostiarras jugaban sin postes, sufrían, pero los incondicionales del cuadro guipuzcoano se dejaban la garganta en cada rebote, en cada defensa, en cada tiro.

En apenas tres minutos entró el Gipuzkoa Basket en bonus en el cuarto de la verdad. Los colegiados no dejaron de pitar ni un contacto. Al menos en la zona local. Un triple de Pino y una canasta de Simeonov en finales de la posesión dieron aire a los de Fisac porque el Oviedo apretaba y de qué manera.

El GBC empezó a tocar el triunfo mediado el último cuarto, con Carlson en modo pichichi. Sus compañeros le buscaban todo el rato. Un mate de Ndoye levantó al público de sus asientos y otra canasta de Carlson puso diez de ventaja, 79-69 (min.37). El average estaba ahí, pero el Oviedo luchó por el partido como era de esperar. Sin embargo no acortaron distancias y Lasa enchufó un triplazo que dejaba el partido casi sentenciado, pero los asturianos anotaron dos triples consecutivos (82-78, (min39)). Pardina cerró la victoria primero con dos tiros libres y después el average con un triple frontal. El entrenador ovetense, perdiendo por seis ordenó no atacar, Lofberg no entendió y se jugó un triple que le puede costar muy caro al Oviedo. El ascenso nada más y nada menos.

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