Diario Vasco
Abdoulaye Ndoye se cuelga del aro del José Antonio Gasca.
Abdoulaye Ndoye se cuelga del aro del José Antonio Gasca. / SARA SANTOS

GIPUZKOA BASKET

Ndoye, un pívot de altos vuelos

  • El jugador senegalés del GBC se plantea como objetivo «la ACB o la NBA»

  • Sus doce puntos y dieciséis rebotes decantaron el último partido en el Gasca ante el Actel Lleida

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. No está al alcance de muchos, en una liga como la LEB Oro hacer doce puntos y dieciséis rebotes en apenas 18 minutos de juego. Fueron los números que firmó Abdoulaye Ndoye, sin duda el gran desconocido de la actual plantilla del Gipuzkoa Basket, en la última victoria del GBC labrada en el José Antonio Gasca.

Desde sus 207 centímetros de altura, saluda amable con monosílabos, estrechando una mano más parecida a la raqueta de Nadal y la primera toma de contacto es castellano, inglés y alguna palabra en francés. El propio Ndoye reconoce que esta que leen, es la primera entrevista que se le ha realizado.

«¿Dunk?» (mate en inglés), pregunta mirando y señalando al aro cuando se le pide que se cuelgue para realizar la foto. «Me gusta mucho hacer mates», reconoce. De hecho, en la sesión de fotos, Porfi Fisac, medio en broma medio en serio, le advierte «¡Abdou! Deja de saltar. Que te vas a cansar demasiado». Porque Ndoye, se colgaba, hacía un mate, recogía un alley oop... y enseguida iba corriendo a ver cómo había quedado la instantánea. Su compañero de piso, Xabi Oroz, reía con cada intento del senegalés. «No te preocupes, no se cansa», le comentó a la fotógrafa, quien siempre quería tener la mejor instantánea y hubo que hacer varios intentos.

De hecho, al preguntar al azkoitiarra cómo se entienden, si Ndoye apenas habla en castellano y chapurrea algo de inglés. «No lo sé ni yo mismo», relata Oroz sonriendo. «A veces tenemos que utilizar la mímica», puntualiza.

Ocho minutos bastaron

«Estoy muy contento sí», responde escuetamente sobre sus impresiones acerca del partido pasado ante el Actel Força Lleida. La verdad es que su impacto sobre la pista fue brutal. Entró por al segunda falta de Slezas y metió seis puntos en el primer cuarto. Dominó primero a su compatriota Mbaye y después al veterano Alfons Alzamora. «Hice un buen partido, estoy muy contento», repite Ndoye.

Nos paramos a recordar el momento en el que Fisac le mandó al banquillo. Chocó la mano con Mike Carlson y la tribuna situada justo detrás de banquillo y mesa de anotadores se puso en pie al grito de 'MVP, MVP'. Ndoye esboza una sonrisa recordándolo. «Sí, claro que lo escuché. Es muy bonito que te digan algo así». Y no era para menos porque en apenas ocho minutos el poste del GBC había triturado a los interiores ilerdenses. En ese tiempo hizo diez puntos y ya había capturado doce rebotes: una pesadilla para los pívots catalanes.

«Yo solo quiero trabajar y trabajar», afirma el jugador africano, quien reconoce que «entrenar todos los días con Slezas, viene bien». La verdad es que enfrentarse a alguien tan grande, duro y fuerte como el lituano, debe ser el mejor de los entrenamientos.

De Ndoye sorprende su coordinación y lo rápido que aprende las cosas. Hay que recordar que es la primera experiencia profesional del pívot nacido en Dakar, a quien Porfirio Fisac lo conoció en su periplo como entrenador de Senegal el verano pasado. También es destacable su mecánica de tiro, aunque aún su porcentaje en tiros libres y de lanzamientos a más de cuatro metros del aro es bajo,. Sin embargo, por la forma de armar el brazo - con el codo en forma de noventa grados - y cómo deja la muñeca mirando hacia la canasta, dice que es sólo cuestión de entrenamiento individual el que vaya mejorando.

«Eso es lo que quiero también, mejorar. Ganar fuerza, aprender más cosas», confiesa Ndoye, quien deja clara su ambición. «El del otro día sólo fue el último partido. No creo que vaya a ser mi mejor partido. Puedo jugar mejor, seguro».

Con siete años empezó a botar el balón naranja por las calles de Dakar, la capital de Senegal. Catorce años después, se intenta hacer un sitio desde la LEB. «¿Mi objetivo? La ACB o la NBA», dice sin tapujos. Para ello va a tener que recorrer mucho camino por delante.

El jugador senegalés habla maravillas de cómo le ha acogido el equipo y del entrenador. «Es gente increíble, me llevo muy bien con todos, sobretodo con Xabi (su compañero de piso). Son chicos estupendos. También el entrenador, es muy exigente pero no paro de aprender»

Ndoye no pasa desapercibido ni en la cancha, por sus espectaculares mates y tapones, que son la delicia para la afición, ni fuera de ella. El senegalés no tiene carné de conducir y pidió al club una bicicleta para moverse por la ciudad. Se da la circunstancia de que no fue sencillo encontrar una para alguien de 2,07 de estatura y la primera que recibió se rompió al primer día. Si Ndoye es el dueño y señor de los aros del Gasca, también lo va a ser de los 'bidegorris' donostiarras.

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