Diario Vasco
Porfirio Fisac pide un tiempo muerto.
Porfirio Fisac pide un tiempo muerto. / MICHELENA

GIPUZKOA BASKET

El GBC quiere volver a sonreír lejos del Gasca

  • Lleva sin ganar como visitante desde el mes de noviembre y aspira a sumar su segundo triunfo del año ante el difícil Araberri (18 horas)

La asignatura pendiente del Gipuzkoa Basket en los últimos meses puede dejar de serlo si es capaz de derrotar al Sáenz Horeca Araberri gasteiztarra esta tarde (18.00h) en el mítico pabellón de Mendizorroza.

No será una misión fácil ni mucho menos, ya que derrotar a la escuadra guiada por el ex GBC Arturo Álvarez tendrá grandes dosis de complicación. El cuadro vitoriano es quinto en la tabla, viene de derrotar al TAU Castelló a domicilio y cuenta con dos jugadores desequilibrantes -Hearst y Berhanemeskel- que si están en estado de gracia, pueden desequilibrar cualquier choque. Son el primer y tercer máximos anotadores de la LEB.

Por parte del equipo donostiarra se supone que Fisac va a recuperar a Sergi Pino, inédito en el último encuentro ante el Palma por unos problemas musculares. Con el concurso del catalán, amplía la rotación de su aleros. Luego contará con toda la batería exterior. Lasa, Pardina, Oroz, Capel y el citado Pino tendrán que vigilar muy de cerca, y castigar también, a la línea de fuera del Araberri, sin duda su principal amenaza.

Una partida de ajedrez

Este choque, más que otros, se puede dilucidar por detalles que ambos entrenadores introduzcan en sus equipos. De hecho, el Araberri tiene varias características muy peculiares. Es un conjunto con una rotación muy corta. Su quinteto inicial aglutina muchos minutos sobre la cancha. Además, la baja de su pívot titular, Kyle Rowly, le deja sin referentes interiores, lo que hace que casi todos sus jugadores en cancha, pueden amenazar, y meter, desde la línea del 6'75.

Así que Porfirio Fisac deberá medir bien el equipo que disponga sobre el parqué de Mendizorrotza. Si una carga pesada, con Slezas o Abdoulaye, sabedor de que es más poderoso cerca del aro, aunque puede sufrir en defensa por la movilidad de los postes contrarios, o bien adecuarse al juego del Araberri y situar a la brigada ligera, Carlson y Simeonov, que pueden actuar durante muchos minutos juntos.

El Gipuzkoa Basket lleva sin ganar a domicilio desde el pasado 11 de noviembre, cuando derrotó 'in extremis' al Actel Lleida tras una canasta de Úriz. Ha caído en cuatro de sus últimas cinco salidas, con lo que la defensa del cuadro donostiarra, su gran valor en esta temporada, deberá volver a rendir a un nivel alto si quiere tener opciones de ganar y seguir en lo alto de la clasificación.

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