Diario Vasco

GIPUZKOA BASKET

El GBC logra su octava victoria consecutiva ante el Palma Air Europa

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Encuentro del GBC en el Gasca. / MICHELENA

  • Uriz y Carlson han liderado el ataque del conjunto donostiarra con apuros en el tramo final del partido

Otro partido en otro escenario quizá se hubiera perdido. Y eso que el Gipuzkoa Basket llegó a tener en varias ocasiones 16 puntos de renta. La última fue a tres minutos de acabar el tercer cuarto. Sin embargo, el rival también juega y el cuadro donostiarra no ha acostumbrado a vencer por grandes diferencias. Si no, hoy sería finalista de Copa Princesa.

El equipo guipuzcoano mide perfectamente las ventajas que tiene. Con Úriz a la batuta, con Carlson siendo un martillo, con chispazos por ejemplo ayer de Ndoye y el trabajo oscuro y siempre eficiente de Pardina, Oroz o Lasa, le es suficiente para derrotar a un buen equipo como es el Palma Air Europa, con grandes tiradores y que cuando su muñeca está en estado de gracia puede poner en aprietos a cualquiera.

Lo cierto es que hay que hacer mucho y bien para ganarle a este GBC en el Gasca. El equipo se siente cómodo, identificado, conoce perfectamente cuál es el ritmo y ayer el Palma fue el octavo conjunto consecutivo que muerde el polvo. En un día de frío como el de ayer, el calor humano -1.600 espectadores en el Gasca- vino bien. El ánimo,el aliento del público y la calefacción ayudaron a que los chicos del GBC se volvieran a sentir como en el salón de casa.

Tras el tanteo inicial, las cosas empezaron a rodar con Ndoye en la pista que, junto con Mike Carlson, ocho puntos cada uno en el primer cuarto, dieron las primeras ventajas al Gipuzkoa Basket. Fisac rotó a todos sus hombres, a excepción de Pino, quien no saltó a la pista, y con Ndoye dominando la zona parecía que el choque se podía dejar sentenciado. Un espejismo. El Palma Air Europa despertó con un 2-13 de parcial y tres triples consecutivos obra de Fornás, Medori y Mockford.

El técnico del GBC se vio obligado a pedir tiempo muerto para ajustar la defensa. Sin embargo, no lo entendió así Mockford quien anotó dos canastas más desde el arco. Felizmente para los donostiarras ese tramo de partido se convirtió en un intercambio de golpes con Carlson y Úriz levantando al público de sus asientos con sendos triples.

De la sentencia a los nervios

Fue ahí donde empezó el show del mayor de los Úriz, Ricardo, con un par de acciones espectaculares. El GBC apretó en defensa, vio aro con facilidad y se fue al descanso con ventaja de siete puntos, 44-37. En los primeros veinte minutos cuatro jugadores del cuadro local, Carlson, Úriz, Pardina y Ndoye, se habían repartido todos los puntos del equipo menos cuatro que anotó Slezas.

Tras el paso por vestuarios, Lasa y Oroz se unieron a la fiesta. El tercer acto fue el del despegue. 8-2 de parcial para empezar y primeras ventajas importantes. El choque se ensució un tanto con técnicas a ambos banquillos y algunas decisiones arbitrales extrañas. Sin embargo, el GBC siguió a lo suyo. Úriz dando un clínic, su hermano Mikel fue incapaz de pararle, Carlson con la atenta mirada de su padre desde la grada anotando todo y Oroz siendo nuevamente un muro defensivo y metiendo cuando fuera necesario. Fueron los mejores minutos del equipo y el público disfrutaba viendo a sus jugadores cruzar la pista a mil por hora. El partido parecía visto para sentencia, pero el cuadro balear sacó fuerzas de flaqueza. Fio la remontada, primero al tiro de sus exteriores y después a los 2'12 de Víctor Serrano. Y apunto estuvo de salirle bien.

El momento más critico para el GBC llegó en el último minuto cuando el Palma se acercó a cinco puntos, 77-72, y tuvo balón para ponerse a tiro. Aunque el cuadro de Fisac no estuvo fino en los tiros libres y solo metió una canasta en juego en los últimos cinco minutos de partido, el triunfo no se escapó del Gasca y el gran trabajo realizado en 35 minutos fue suficiente para que llegara por adelantado el primer regalo de los Reyes Magos.

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