Diario Vasco

GIPUZKOA BASKET

La fortaleza del Gasca, clave en la buena marcha

Ndoye y Niang saludan a Traore antes del entrenamiento.
Ndoye y Niang saludan a Traore antes del entrenamiento. / MICHELENA
  • La anotación repartida, la defensa en momentos puntuales y el acierto también han marcado los nueve triunfos que lleva el Gipuzkoa Basket

Transcurrido algo más de un tercio de campeonato -doce jornadas de las 34 totales- las sensaciones que está dejando el Gipuzkoa Basket son muy buenas. O por lo menos invitan al optimismo. Van nueve triunfos, es decir, que el equipo gana tres de cada cuatro partidos, lo que significa dar carpetazo a las penurias pasadas. Ahora no se compite en la Fórmula 1, pero aunque el coche vaya algo más lento, a pesar de que no haya tanto glamour en lo que rodea la competición, por lo menos se pelea por estar en la pole y no por evitar el último puesto de la parrilla de salida.

Cuando los triples entran... La novena victoria del Gipuzkoa Basket tuvo como signo destacado el gran porcentaje en el triple del cuadro donostiarra. De los 24 intentos desde más allá del arco, entraron diez, lo que hace un notable 42% de efectividad. El GBC tiró los mismo triples de los que promedia, 24, pero su porcentaje subió. Lo resaltó Fisac en la rueda de prensa posterior al choque. «Veníamos de tirar fatal», refiriéndose al encuentro de Oviedo. «Hemos mejorado y se ha notado». Destacaron los tres triples sin fallo de Joan Pardina.

Un equipo sin MVP's. Quizá la cultura estadounidense y su hábito de crear héroes, haga que la palabra mejor jugador del partido esté ya instaurada a este lado del charco. Sin embargo el GBC es un equipo anti MVP. Se basa en el conjunto. En ataque y en defensa. Para rebotear y para pasar. Es líder, pero no cuenta con ningún jugador que haya sido el mejor del partido, o el mejor de la jornada o que haya terminado con unos números espectaculares. Basta con echar un ojo a la planilla de anteayer. Tres jugadores -Carlson, Uriz y Pardina- anotaron diez puntos o más, pero otros cuatro se movieron entre los siete y ocho puntos, Oroz, Pino, Ndoye, Simeonov y Skouen, para hacer los 76 totales. A más muñecas amenazantes, más equilibrio.

Intratables como locales. El feudo situado en los aledaños de Anoeta se ha convertido en un fortín. Seis encuentros, cinco triunfos. Tres de ellos ante rivales de enjundia como Burgos, Palencia o Breogán. La atmósfera que se vive en el Gasca recuerda a la de hace diez años. Quedan asientos libres, pero el público aprieta, se lo pasa bien, y el calor pasa del parqué al graderío y viceversa. El baloncesto se ve de cerca. Se escuchan los golpes, el bote del balón, el chirrío de las zapatillas en la madera y el fragor de la batalla en la pista se transmite a los asientos del Gasca. Los datos son clarividentes. De los cinco triunfos, cuatro de ellos han sido por más de diez puntos. Solo el Palencia apretó hasta el final y la diferencia se quedó en cuatro. El Gasca es fundamental.

¿Se quedará pequeño el Gasca?. El espíritu Gasca está siendo una de las buenas noticias de esta temporada. Alrededor de mil personas es la media de asistencia al recinto amaratarra. Tienen especial mérito que más o menos fueran ese número de seguidores quienes se acercaron al Gasca el pasado martes. Y las perspectivas son buenas, porque no es fácil tener esa asistencia en un día de otoño entre semana y, con todos los respetos, teniendo delante a El Prat, que no es uno de los primeros clasificados. Parece que se está cimentando una hinchada fiel que a buen seguro va a crecer. A medida que pasen las jornadas y si el GBC sigue estando arriba, la respuesta del aficionado va a estar ahí. ¿Se quedará el Gasca pequeño como sucediera aquel inolvidable 23 de mayo de 2006?

La defensa gana campeonatos. Es quizá la principal seña de identidad del equipo. El GBC comparte liderato siendo el que menos anota. Sin embargo, es de largo el que menos puntos permite al rival. En siete de los doce partidos el equipo contrario no ha llegado a los setenta puntos. Oroz, Lasa y la intimidación de Ndoye y Slezas entre otras cosas, tienen mucho que ver con el gran rendimiento defensivo del equipo. La ventaja que tiene ser un equipo fiable en defensa es que el día en el que no hay acierto, la defensa te permite estar en el partido. Y no es que Fisac sea 'amarrategi' porque el GBC juega a muchas posesiones y cada 24 segundos hay que tirar a canasta.

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