Diario Vasco

GIPUZKOA BASKET

Un horrible día en el tiro entierra las opciones del GBC

Simeonov, que sostuvo al equipo cuando naufragaba en la primera parte, entra a canasta.
Simeonov, que sostuvo al equipo cuando naufragaba en la primera parte, entra a canasta. / ALEX PIÑA
  • Los de Fisac no se repusieron a un pobre 4 de 31 desde el triple y ceden el liderato ante un Oviedo que sigue sin perder como local

Lo mejor que le puede ocurrir al Gipuzkoa Basket es que dentro de 48 horas hay partido. Ahí se podrá quitar de encima la desazón de un partido del que poco se puede sacar en cuanto a conclusiones. La segunda parte del episodio de Cáceres, tuvo ayer su continuación en el Polideportivo Multiusos de Pumarín en Oviedo.

Un tremendo apagón en el lanzamiento de tres por parte de los de Porfirio Fisac les dejó sin opciones ante un Oviedo que poco a poco fue acumulando ventajas que casi llegaron a los veinte puntos -el 59-41 en el minuto 29 fue su máxima renta-, y que venció con aparente tranquilidad y comodidad.

La primera diana del GBC desde más allá del arco fue en el minuto 31, obra de Mike Carlson. Los donostiarras habían errado los diecinueve intentos triples anteriores. Y obviamente, así es muy complicado ganar. De hecho, en el último periodo los de Fisac conectaron cuatro triples, logrando vencer el único cuarto del encuentro.

La estadística en el lanzamiento para los guipuzcoanos fue para olvidar. Cuatro de 31 al final del partido. Personalizado en un hombre, Sergi Pino, con un inusual cero de once. Algo seguramente insólito.

En un día tan aciago en el lanzamiento exterior, o se dominan el resto de facetas del juego, o la victoria se antoja muy complicada. Más si enfrente está un buen equipo que, además, no había perdido en su cancha. Y seguirá así, al menos una semana más.

El choque comenzó frío, fiando el GBC su ataque a jugadas cerca del aro, ya que el acierto desde fuera era nulo. Fisac en el segundo cuarto dio paso a la segunda unidad de la que solo respondió Simeonov. El búlgaro mantuvo a su equipo en una lucha anotadora con Hernández Sonseca. Dos triples seguidos del Oviedo le pusieron con la máxima renta de la primera mitad 37-23 (min. 18).

Tras la reanudación, el GBC le puso todas las ganas, apretó en defensa pero las cosas en ataque seguían sin salir. Sí dominaba el rebote, pero no el ritmo. Los locales tampoco lo estaban bordando en la canasta contraria pero su mejor porcentaje era suficiente para sacar ventajas cómodas, que terminaron siendo definitivas, antes del arreón final donostiarra que dejó la diferencia en ocho puntos.

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