Diario Vasco
Carlson se dispone a anotar una canasta en el partido de anoche.
Carlson se dispone a anotar una canasta en el partido de anoche. / USOZ

GIPUZKOA BASKET

El GBC se divierte en la montaña rusa

  • Lander Lasa, autor de 18 puntos, tuvo una actuación fundamental para que el triunfo no se escapara del Gasca

  • Los donostiarras vencen al Burgos tras un intercambio de golpes y se colocan líderes

Porfirio Fisac tuvo razón en la previa. Había que ir al Gasca. Los que acudieron se lo pasaron en grande. Su equipo ganó. Remontó trece puntos. Metió catorce triples. Y vio cómo un tolosarra que la temporada pasada disfrutaba de la liga EBA desniveló el partido para los locales.

La actuación de Lander Lasa fue colosal. 18 puntos, anotados casi todos en momentos clave. Siete rebotes y cuatro robos de balón. Intenso atrás, listo en ataque y letal desde más atrás del 6,75.

Un triple suyo fue la puntilla para el Burgos, que dio muestras de ser un gran equipo, pero que viéndose en ventaja no mató el choque. Y ahí cavó su tumba. Volvamos al triple de Lasa.

El GBC atacaba con cinco de ventaja faltando dos minutos. Úriz agotó la posesión hasta seis segundos, pasó a Pino, que debía tirar. Dos ayudas para evitar el lanzamiento y el barcelonés sin mirar pasó a Lasa quien esperaba desde la esquina para apuntillar con un triple, el quinto en su haber, al cuadro castellano. La quinta victoria estaba ya en manos del Gipuzkoa Basket. Nadie se la iba a usurpar.

El partido comenzó de la peor manera posible para los intereses locales. 2-13 de parcial en apenas tres minutos y medio que obligó a Fisac a solicitar un tiempo muerto para frenar el volcán burgalés.

El cuadro castellano completó un inicio inmaculado. Solo perdió un balón. El resto fueron acciones positivos. La zona que planteó Diego Epifanio no ayudó al ataque del Gipuzkoa Basket quien no leyó bien cómo se movía la defensa y no encontró el punto de muñeca suficiente. Tres triples de Edu Martínez hicieron pensar al seguidor del GBC que la maldición de Mitrovic -el jugador que endosó nueve triples en el último choque en Donostia- seguía pululando por el parqué del Josean Gasca.

Los donostiarras se rehicieron. No quedaba otra. Y fueron Mike Carlson y Lander Lasa con siete y ocho puntos respectivamente, quienes lograron ir acortando la renta visitante. Dos triples del tolosarra y uno del de Wisconsin fueron equilibrando el marcador aunque el Burgos seguía viendo el aro fácil, pero la renta disminuyó hasta los seis puntos, 17-23, al término del primer acto.

La ley de Lasa

El fusil de Lasa siguió cargado y un triple del tolosarra con otro de Simeonov encendieron al público y esta vez el magma surgía de las manos de los jugadores guipuzcoanos.

A partir de ahí hubo un intercambio de golpes, con los hombres de rotación como protagonistas. Steirnesson y Jorge García por bando castellano, mientras que por parte local, Fisac apostó por Skouen y la jugada le salió bien. A pesar de fallar sus primeros tiros, el noruego hizo ocho puntos que junto con el trabajo de Ndoye, con nueve rebotes, dieron la vuelta al partido. La última canasta antes de retirarse a los vestuarios catapultó al público de sus asientos. Ndoye atrapó un rebote en ataque y lanzó cayéndose al suelo anotando dos puntos. La ovación al equipo fue antológica.

No era para menos tras los primeros minutos del choque. Pero, contagiado de ese aliento, con un 6-0 de parcial, el GBC marcó la máxima a su favor 50-41. Sin embargo la montaña rusa sube y baja, con lo que le tocaba dar un golpe al cuadro burgalés. Tres triples, dos de Álex López volvieron a estrechar el marcador, e incluso el Burgos se puso por delante 55-57 (min. 27) gracias a una acción de Huskic.

El GBC no iba a vender tan fácil su derrota y Pino con Simeonov otras vez encadenaron tres triples que hicieron entrar con ventaja local al último cuarto. El GBC vivió de dos parciales que fueron definitivos para el triunfo final.

Lasa encendió la mecha en el último acto con un tiro libre y un triple que puso la máxima para el GBC, 67-57 al inicio del acto final. Y ya saben la historia. Burgos se agarró de nuevo al partido. Rebajaron su desventaja hasta los tres puntos. Hasta ahí llegó el corazón del Cid. De Burgos. Lasa, Úriz, Carlson y el Gasca como si fuera una ciclogénesis se encargaron de finiquitar el partido y de cerrar una preciosa obra que terminó con final feliz.

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