Diario Vasco

GIPUZKOA BASKET

El Gipuzkoa Basket supo sacar petróleo cuando parecía que podía irse de vacío

El Gipuzkoa Basket supo sacar petróleo cuando parecía que podía irse de vacío
  • El equipo guipuzcoano se impuso al filial del Barcelona por 55-63

Si la conclusión tras una derrota con gran juego y buena imagen es buena, ni que decir tiene que la sensación después de vencer en un partido gris es doblemente satisfactoria.

Así lo explicó Porfirio Fisac una vez terminado el encuentro ante el filial del Barcelona, cuando el viernes pasaba a ser sábado, en las afueras de la capital condal. «Lo que es importante es que cuando no juegas tan fácil, cuando no estás tan cómodo en la pista, que por lo menos tengas la opción de vencer los partidos. Y en ese aspecto sí estoy satisfecho», declaró el técnico del RETAbet.es GBC. Vienen a la memoria, tras esa reflexión, partidos del año pasado donde el equipo compitió -el de Sevilla por ejemplo ó incluso contra el Real Madrid- pero donde el Gipuzkoa Basket se fue de vacío.

Ante un equipo filial, plagado de jóvenes talentos, pero inexpertos en su mayoría, la escuadra guipuzcoana sacó petróleo de un pozo que al inicio le dio mucho, pero que a medida que se llegaba al minuto cuarenta parecía secarse. «Al final ciertas decisiones de Pino y de algo más de experiencia por nuestra parte lo han decantado, pero ha sido un partido en el que podía haber ganado cualquiera».

El equipo A

Lo tuvo claro el entrenador del RETAbet.es cuando faltando siete minutos y con 44-46 en el luminoso, situó en cancha a su teórico quinteto más experto: Úriz, Pino, Pardina, Carlson y Slezas. Ellos cinco fueron de largo los que más minutos pasaron en pista. El que menos estuvo 26, mientras que el siguiente jugador que más tiempo pasó en la cancha fue Oroz y Simeonov con catorce.

Algo que tanto el equipo como el entrenador tienen perfectamente interiorizado. Hay un quinteto muy claro -que no hace falta que sea el inicial- que va a aglutinar gran parte de los minutos, de los tiros y de la responsabilidad. Y el resto tendrá que aprovechar las oportunidades que le lleguen por faltas, cansancio o rotación de los titulares.

Fisac reconoció una vez terminado el enfrentamientos que «todos los entrenadores lo que buscamos es jugar bonito, jugar alegre y meter cien puntos, pero esto no se puede hacer todos los días».

Ciertamente, y puede ser lo que más preocupe de la victoria del viernes pasado, el equipo estuvo muy lejos de ese juego bonito y de llegar a los cien puntos. El baloncesto es un juego de precisión y puede haber días en el que sea más complicado encontrar la puntería. El porcentaje desde el triple fue muy bajo, un 15%, fruto del dos de trece desde más allá del arco. Solo Carlson y Úriz anotaron.

Como contagiados por el mal día en el tiro a distancia, los jugadores tampoco estuvieron atinados desde el tiro libre, firmando un pobre uno de siete. Slezas y Simeonov erraron sus dos lanzamientos y Úriz solo aprovechó uno de los tres que dispuso.

Sin embargo, y a pesar del mal día en el tiro, sacar el triunfo y auparse en lo alto de la clasificación fue una de las mejores noticias posibles.

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