Análisis

El 'bombero' Lopetegui

Lopetegui dirige a la selección española ante Macedonia. /EFE
Lopetegui dirige a la selección española ante Macedonia. / EFE

El técnico español supo gestionar asuntos peliagudos como el relevo de Iker Casillas, la ausencia de Cesc, las consecuencias de la 'operación Soulé' o el 'caso Piqué'

Ignacio Tylko
IGNACIO TYLKOMadrid

Sin hacer ruido pero con mano firme, Julen Lopetegui ha logrado clasificar a la selección española para Rusia 2018 de forma brillante, ha devuelto la ilusión a una afición deprimida tras los últimos fracasos de 'La Roja' de Vicente del Bosque en el Mundial de Brasil y la Eurocopa de Francia y, además, ha sabido gestionar asuntos peliagudos como el final de Iker Casillas, las ausencias en las listas de Cesc Fábregas, el 'caso Piqué' o el terremoto federativo tras la detención de Ángel Villar.

El 'bombero' guipuzcoano ya se mostró sereno, seguro y convicente ya en su primera convocatoria. Recién iniciada su revolución tranquila, con nada menos que once novedades respecto a la lista de la Eurocopa, explic las bajas de pesos pesados como Iker Casillas, Cesc Fábregas y Pedro, aunque el extremo tinerfeño del Chelsea luego volvió y ya es uno de los habituales. Julen quería aire fresco y el sobraban figuras relevantes de la 'vieja guardia'. Casillas no había jugado ni un minuto en la Eurocopa, el centrocampista catalán fue uno de los más criticados de aquella selección y Pedro aportó poco y encima se quejó en voz alta de su situación.

«Iker es un referente absoluto para la selección nacional. Un icono. Pero en este caso hemos decidido que nuestro meta titular sea David de Gea. Pero en ningún caso con la idea de cerrarle la puerta. Al contrario», excusó el técnico, que intentó transmitir un mensaje de esperanza para el exportero del Real Madrid: «Estará muy cerca de nuestros pensamientos. Le di los motivos por los que no debía estar en esta lista. Los entendió. A partir de aquí, lo que tenga que pasar, pasará». Esas fueron las palabras de Lopetegui sobre la ausencia de Casillas, con el que se entrevistó personalmente. Tras la segunda convocatoria, nueva pregunta sobre Casillas y la siguiente respuesta: «No voy a cerrar ninguna puerta a nadie, salvo la de la calle por el frío. Tomamos las decisiones viendo los partidos y con lo que sintamos, pero sin cerrar la puerta a nadie», aseguró. Desde entonces, asunto zanjado y ni siquiera hay debate en la opinión pública.

¿Cesc? «Nos gusta y se trata de un gran futbolista, pero no pueden venir todos», dijo Lopetegui cuando se le cuestionó por el otrora intocable jugador para Del Bosque. Y como en otros casos, sentenció: «No está teniendo los minutos que desearía». Ces superó un momento complicado, ha vuelto a disfrutar de más protagonismo en el nuevo Chelsea de Antonio Conte pero se ha quedado fuera de juego de la selecciòn y, salvo cambio radical, no se le espera en la lista para el Mundial. Nada que ver con tiempos pretéritos en los que Cesc era llamado sí o sí, con independencia del rendimiento que ofreciera en el Barça o en el Chelsea.

La selección ya marchaba viento en popa cuando el pasado 18 de julio la Federación saltó por los aires con la detención de Ángel Villar, lo que generó cierta inquietud entre jugadores y cuerpo técnico. Tras acordarse con elegancia de Villar y mostrarle su agradecimiento por elegirle en su momento frente a otras voces que reclamaban a Joaquín Caparrós como sucesor de Del Bosque, Lopetegui supo aislar al grupo y al entorno de la selección de tramas y escuchas que nada tienen que ver con el balón, la técnica o la estrategia. Los futbolistas estan incómodos con la forma en la que se gestiona la FEF, hasta el punto de que el presidente en funciones, Juan Luis Larrea, no entra en el vestuario tras los partidos, pero sienten la cercanía de su técnico, a la espera de noticias en la cúpula del organismo.

Críticas palestinas

Si no había suficiente con la crisis provocada por la 'operación Soulé', el reciente 'caso Piqué' ha vuelto a demostrar la madurez de Julen. Hace una semana parecía que Piqué estaba más fuera que dentro, tras apoyar el referéndum ilegal en Cataluña y criticar al Gobierno por la «violencia policial contra los votantes», pero hoy la situación está bajo control. El capitán Sergio Ramos no habló a la llegada a la última concentración y los 'trapos sucios' se lavaron en casa. Tras diversar charlas y por consejo de Lopetegui, el central azulgrana ofreció una extensa conferencia de prensa, mitigó los reproches logró que en el Rico Pérez recibiese muchos aplausos. Nada que ver el ruido en Alicante con los insultos que recibió Piqué en el primer entrenamiento en Las Rozas.

     El último conato de incencio se produjo la víspera del choque ante Israel en el Teddy Stadium de Jerusalén, donde precisamente la selección sub-21 dirigida por Lopetegui se coronó campeona de Europa hace cuatro años con los De Gea, Bartra, Nacho, Koke, Illarramendi, Isco y Rodrigo, ahora en la absoluta al igual que los lesionados Thiago, Carvajal y Morata. Resulta que, tras el último entrenamiento, los jugadores hicieron una excursión para visitar el Muro de las Lamentaciones. Subieron en autobús a un restaurante con las mejores vistas al muro, pero, durante un pequeño paseo por la plaza, se produjeron empujones y algo de tensión cuando los presentes comprobaron que los turistas eran famosos futbolistas. Luego, algunos jugadores se hicieron fotos con el muro de fondo y las compartieron en las redes sociales con menciones a Israel y a su bandera, lo que les valió duras críticas por parte de usuarios propalestinos. De nuevo, Julen tuvo que reconducir el asunto hacia lo estricamente futbolístico.

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