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Julen Lopetegi: «Iñigo Martínez tiene posibilidades de seguir viniendo con nosotros con cierta regularidad»

Julen Lopetegi posa en las instalaciones de la Ciudad del Fútbol en Las Rozas ante los retratos de sus antecesores en el cargo.
Julen Lopetegi posa en las instalaciones de la Ciudad del Fútbol en Las Rozas ante los retratos de sus antecesores en el cargo. / ALBERTO GUERRERAS
  • «Estoy pendiente del día a día de la Real Sociedad porque uno tiene su corazoncito», dice Julen Lopetegi, entrenador de la selección española

Julen Lopetegi Agote (Asteasu, 1966) tomó las riendas de la selección el pasado mes de agosto con el reto de guiar a la mejor generación de futbolistas al Mundial de Rusia que se jugará en 2018. El chaval que jugó en el equipo juvenil de la Real Sociedad se deshace en halagos al trabajo que se viene haciendo en Zubieta en los últimos tiempos y habla maravillas de Iñigo Martínez, Illarramendi y Oyarzabal, a los que tiene en su agenda. Este viernes Lopetegi da una nueva lista para el partido clasificatorio para el Mundial que España jugará ante Macedonia, el día 12 en Granada, y para un amistoso ante Inglaterra en Wembley, del día 15.

- Repasando la hemeroteca de este periódico doy con una entrevista de 2002 de cuando colgó las botas. El titular decía: «Si he sacado el título (de entrenador) es porque quiero sentarme en un banquillo».

- Ha llovido desde entonces. Evidentemente cuando inicias una nueva carrera después de una larga etapa futbolística nunca sabes cuál va a ser el camino a recorrer, yo no sabía dónde podía acabar, pero lo que tenía claro desde ese momento es que tenía que trabajar mucho y aprender cada día. Recuerdo que me incorporé como entrenador de porteros a la selección española con Iñaki Sáez. Años después, tras pasar por las categorías inferiores de la selección y por distintos banquillos en clubes, he cogido la dirección de la absoluta.

- ¿En qué ha cambiado el Julen Lopetegi que fue número uno en el curso nacional de entrenadores al actual seleccionador?

- Lo que todas las personas cambian con los años y la experiencia, nos vamos reinventando de alguna forma, pero sigo siendo la misma persona, la misma que esperaba prolongar y trasladar al banquillo la felicidad que ha había vivido como futbolista.

- ¿Es este su reto más exigente?

- Cada vez que me he sentado en un banquillo lo he hecho con la máxima responsabilidad sea en la categoría que sea, otra cosa es que la repercusión sea diferente como en este caso. El cargo que ocupo ahora es una satisfacción, un reto, una responsabilidad y una ilusión. Estamos con muchas ganas y ambición. Puedo decir que estoy satisfecho con el momento que vivo.

- La dinámica diaria de un seleccionador es distinta a la que está habituado en un club.

- Es diferente, ni más difícil ni más fácil. En la selección coges el grupo un lunes y lo dejas en ocho días. Es todo muy intenso, con dos partidos, mucho más condensado... Hay que filtrar mucho más el mensaje para que incida en los jugadores, con el hándicap de que coges un grupo de jugadores que vienen de competir seis-siete partidos en veinte días. El tiempo que estamos con los jugadores tiene que ser de calidad, debemos de ser capaces de transmitir, tanto en el trabajo de campo como el resto del día, lo que queremos. En eso pones tus energías. El resto del mes, lo dedicamos a preparar los entrenamientos con mimo y al análisis de los rivales. El cargo nos obliga a estar atentos a todo, a los jugadores y a los equipos a los que nos vamos a enfrentar. Luego está la parte institucional, la que supone representar a a selección.

- No tiene ser fácil contentar a jugadores habituados a jugar todos los minutos en sus equipos.

- Es parte del trabajo de un entrenador no solo en la selección sino en cualquier grupo. Me gusta tratar a los jugadores con cariño y respeto. Lo más importante es ser natural y transmitir confianza. En la selección no posees un día a día para generar complicidades con el jugador. Y debes aprovechar las convocatorias de otra manera. Te obliga a ser más intenso a la hora de convencer al jugador. Creo en las sinergías y empatías. Si alguien hace algo de forma convencida lo ejecuta mucho mejor. El trabajo del entrenador se refiere a aspectos técnicos, tácticos y emocionales.

- ¿No hay más objetivo que clasificarse para el Mundial de 2018?

- No. Ahora solo pensamos en el partido de Macedonia del día 12 de este mes en Granada, que es el más importante que tenemos de los dos siguientes compromisos. Es el importante de verdad teniendo muy presente que en la selección cada partido siempre hay que afrontarlo con todas las garantías. El partido ante Macedonia son tres puntos en juego importantísimos en nuestro camino por clasificarnos para el Mundial. Estamos en un grupo tremendamente equilibrado, duro y largo -España (7 puntos) lidera hoy el grupo por delante de Italia (7), Albania (6), Israel (6), Macedonia y Liechtenstein, después de tres jornadas-. Lo he dicho más de una vez: tenemos el grupo más duro de todos sin ninguna duda y ya sabemos que solo se clasifica uno de forma directa y otro que puede entrar vía repesca.

- El arranque ha sido positivo: Liechenstein (8-0), Italia (1-1) y Albania (0-2), además del amistoso ante Bélgica (0-2).

- El equipo ha empezado bien, estamos contentos aunque nos ha quedado la sensación de que podíamos haber ganado el partido en Italia, fue una lástima. En ese partido que empatamos a uno hubo ocasiones para cerrar el partido y no lo hicimos. Italia es una selección de primer nivel.

- Por lo mostrado hasta ahora, su selección tiene ideas parecidas a la de Vicente del Bosque pero una ejecución diferente.

- La evolución es algo natural en cualquier equipo de fútbol. Todos tratan de evolucionar y de mejorar su rendimiento, de evolucionar sus conceptos ofensivos y defensivos y tratar de tener más recursos permanentemente. En eso nos vamos a centrar. Lo que queremos es que el equipo mejore en algunos conceptos que entendemos que puede mejorar para competir con los mejores.

- ¿Qué papel tiene Iñigo Martínez en su hoja de ruta camino de Rusia?

- Iñigo es un jugador que conozco perfectamente, que ha estado con nosotros en categorías inferiores, que ha tenido un rendimiento muy bueno y una evolución interesante en la Real. Tiene que seguir creciendo y mejorando en determinados aspectos porque la élite exige no parar, seguir progresando. Es un jugador que está en nuestros pensamientos y que tiene posibilidades de seguir viniendo con nosotros con cierta regularidad.

- ¿En qué puede mejorar?

- Eso queda entre nosotros, pero, no solo Iñigo tiene margen de mejora sino todos los jugadores. Solo hay dos cuestiones importantes: que uno sea consciente de qué tiene que mejorar y que tenga deseo de mejorarlo. A partir de ahí cualquier jugador en cualquier posición tiene margen de mejora.

- ¿Le ve en otra posición distinta a la de central?

- No. Nosotros le valoramos como central.

- La competencia es su puesto en la selección es importante.

- Todos los jugadores seleccionables son competencia. En este caso concreto hay nombres de mucho nivel en ese puesto, pero si Iñigo está con nosotros es por méritos propios, porque creemos en él, en sus posibilidades y porque estamos seguros de que nos puede ayudar en muchos momentos.

- ¿Está Mikel Oyarzabal en su agenda? Fue convocado por Vicente del Bosque pero con usted todavía no ha tenido sitio.

- Es un jugador que ha llegado al primer equipo y se ha consolidado rápido, algo que está al alcance de muy pocos. Es un chico con calidad y personalidad en muchos momentos del juego, con presencia y con un repertorio amplio en ataque. Le veo bien, es un jugador interesante en muchos aspectos y claro que le seguimos al igual que a Illarra.

- Illarramendi, igual que Iñigo, fue pieza importante en el Europeo sub21 que España ganó con usted en el banquillo en 2013 ¿Tendrá su oportunidad?

- Nunca he ocultado que Illarramendi me gusta mucho. Es un chico muy equilibrado en todo lo que hace y que juega muy bien a fútbol, pero también es cierto que en esa posición hay mucha competencia. Si me preguntan qué jugador de la Real me gusta diría que Illarra es uno de ellos. Es un jugador con calidad y experiencia a pesar de la juventud que tiene.

-¿Qué se le puede decir a un jugador internacional en categorías inferiores como Pardo que ahora no está jugando con regularidad?

- A Rubén le tuve en la Sub19. Siempre me ha parecido un jugador de calidad, de buen pase, un centrocampista fino en todos los aspectos y seguramente no juega porque el entrenador entiende que debe seguir mejorando en cosas. Espero y deseo que Rubén avance por el único camino que existe para darle la vuelta a la situación: trabajar, apretar los dientes y ser consciente de lo que uno tiene que mejorar.

- ¿Qué le parece la temporada que está haciendo la Real?

- No entro demasiado a hablar de los clubes como es lógico, pero sigo el día a día de la Real porque uno tiene su corazoncito. Estoy pendiente de lo que hace la Real porque además su primer equipo está entrenado por un amigo como Eusebio, que lo está haciendo fenomenal y que está consiguiendo que el equipo, poco a poco, vaya consolidando una idea de juego. Espero y deseo que le vaya fenomenal. Mantenemos una buena amistad desde que coincidimos en el Barcelona -los dos se han apoyado en diferentes momentos de sus carreras como entrenadores en Juan Carlos Álvarez Campillo, pionero del coaching deportivo en España-.

-¿Qué le sugiere el regreso de Roberto Olabe a lo alto del organigrama de la Real?

- Estuve con él y con Loren en el partido Real-Las Palmas en Anoeta. Les saludé. También en Ipurua en el partido Eibar-Villarreal. La sensación que transmite la Real es que el club está creciendo, está consolidándose en muchos aspectos y con un proyecto de remodelación del campo a las puertas. Que a día de hoy aparezcan jugadores que den el salto al primer equipo es un aspecto muy positivo y muy ilusionante para el club. La cantera siempre le ha dado resultados. La Real ha crecido muchísimo en los últimos años y eso es fruto de la gestión silenciosa y brillante del presidente y su consejo.

- No hace mucho estuvo cerca de entrenar en la Real. Estuvo en la lista que manejaba antes de Martín Lasarte para al Real.

- Dejémoslo ahí.

- Por hache o por be no ha terminado de regresar a la Real. En su etapa como jugador profesional, cuando estaba en el Barcelona, su fichaje estaba prácticamente cerrado y al final se frustró.

- Cuando una puerta se cierra, otra se abre. La Real es el equipo de mi corazón, el de siempre y con el que hemos crecido. Recuerdo los partidos en Atotxa, llegando dos horas antes del inicio al campo, el ambiente único que se formaba. Todo es especial para mí. Crecí en ese ambiente y luego tuve la suerte de pertenecer a la Real y estar en Zubieta con fantásticos entrenadores. Tengo maravillosos recuerdos de esa etapa con Carmelo Amas, Alkorta, el llorado Mendiluce, Marco Boronat...

-¿Qué recuerda de su incorporación a la Real cuando era un chaval?

- Llegué procedente del equipo Antiguo con Tito Prieto, un entrenador muy importante porque fue él quien apostó por mí. De ahí me fichó el Easo, con Artajo, y después estuve con Carmelo Amas. Todo fue muy rápido porque el Castilla quiso pronto.

-¿En Logroño paso sus mejores años?

- Pase años maravillosos. En Logroño y en el Rayo hubo experiencias extraordinarias. El ascenso fue una alegría enorme. Jugar la Copa de la UEFA con un club como el Rayo es otro recuerdo imborrable. Llegamos a cuartos de final y nos eliminó el Alavés. Hubo días muy felices en esos 17 años

-¿Cada cuánto viene a Asteasu?

- Voy todo lo que puedo y menos de lo que me gustaría. En Asteasu tengo a mi aita, a mis hermanas, a mis sobrinos, amigos... Siempre que tengo un momento trato de ir a Asteasu, es mi refugio, donde uno se encuentra consigo mismo.

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