FUTBOL

«El proceso por el caso Villar puede alargarse aún tres o cuatro años»

El juez Santiago Pedraz, en su despacho de la Audiencia Nacional en Madrid.
/MAYA BALANYA
El juez Santiago Pedraz, en su despacho de la Audiencia Nacional en Madrid. / MAYA BALANYA

El magistrado salmantino se ha hecho cargo de la Operación Soulé, que afecta a la cúpula de la RFEF, con su presidente, Ángel María Villar, al frente de los investigados Santiago Pedraz Juez de la Audiencia Nacional

IMANOL LIZASOAIN SAN SEBASTIÁN.

Santiago Pedraz (Salamanca, 1958) es uno de los jueces más conocidos de la Audiencia Nacional. Está de plena actualidad al hacerse cargo del sumario de la Operación Soulé, que investiga supuestas irregularidades en la gestión de la RFEF durante el mandato de Ángel María Villar. Ha decretado prisión bajo fianza al mandatario vizcaíno, que ha sido suspendido de su cargo de presidente por varios delitos. Se le imputan, entre ellos, administración desleal, apropiación indebida y/o estafa, falsedad documental y corrupción entre particulares. Tras unas semanas frenéticas de trabajo y exposición mediática, el magistrado salmantino atiende en exclusiva a EL DIARIO VASCO. Limitado por el secreto de sumario, se dispensa por no poder abordar todos los asuntos en profundidad.

Además de a Ángel María Villar, el juez Pedraz ha decretado prisión provisional para otros tres implicados en la Operación Soulé: Gorka Villar, primogénito del exjugador del Athletic, Juan Antonio Padrón, presidente de la Federación Tinerfeña y Ramón Hernández Baussou, secretario de esta última institución.

- ¿Cómo se inicia la instrucción de un proceso judicial de este calado? ¿Cómo 'le cae' a usted este caso?

«De fútbol sé poco o nada. No conocía a muchos de los implicados en la Operación Soul黫Los cuatro años que estuve en San Sebastián fueron una de las mejores etapas de mi vida»

- En el caso que nos ocupa, la Operación Soulé, al tratarse de un tema de corrupción, entra por la propia Fiscalía Anticorrupción. Por lo general, cuando la misma tiene conocimiento de un posible delito, tras practicar una serie de diligencias de investigación (tiene un periodo muy limitado para hacerlo), una vez que considere que existen indicios formula la pertinente denuncia o querella. Si entiende, como en este caso, que es competencia de la Audiencia Nacional, la presenta ante el Decanato de los Juzgados Centrales, del cual soy el decano desde hace casi 9 años. Con un reparto informático aleatorio se reparte entre los seis juzgados.

- Usted ha llevado diferentes sumarios con una relevante proyección pública. ¿Cuál es su primera reacción al recibir un caso así?

- Se trata de un caso que, sobre todo viniendo de Anticorrupción, en un principio preocupa por la magnitud de hechos, personas, documentación y diligencias a practicar (máxime si han de afectar a derechos fundamentales: observaciones telefónicas, entradas y registros, bloqueos de cuentas, embargos,...); así que piensas, ¡vaya con la que me ha caído! En lo que refiere al caso, tengo que ser sincero y decir que de fútbol sé poco o nada. Tuve que preguntar a compañeros de forma distendida quiénes eran los implicados en el caso. Tras ello pensé, esto va a ser mediático. No me gusta, ya no solo porque vaya a aparecer mi nombre; sino porque supone un sobresfuerzo. Cada resolución requiere una mayor explicación, porque el ciudadano tiene derecho a saber y el lenguaje jurídico no llega a todos.

- ¿Cuándo puede un juez valerse de unas escuchas telefónicas durante un proceso?

- En 2015 se modificó la ley de enjuiciamiento criminal. Antes solo existían unos criterios jurisprudenciales. Ahora la ley es muy clara y en el artículo 588. bis está todo muy bien explicado para todo aquel que esté interesado en el tema. Se acude a ellas cuando existiendo claros indicios de un delito no bastan otros medios de investigación (seguimientos, vigilancias, etc).

- ¿Cuánto puede demorarse este proceso por el caso Villar?

- Lo que es la instrucción de la causa, que viene a ser lo que comprende toda la etapa de investigación (determinar si existen los delitos y sus autores y partícipes), espero que no más de tres años. Luego, siempre y cuando vaya a juicio, puede demorarse más en el tiempo. Depende mucho del caso en particular. Por poner un ejemplo de demora (dada la más que excesiva complejidad), el caso Afinsa se instruyó en el 2006 y el juicio se celebró el año pasado. Además de que eran muchos investigados, excesiva documentación, se exigió un trabajo pericial tremendo, cerca de 200.000 personas fueron afectadas y se tuvo que pedir mucha cooperación internacional. En el caso que nos ocupa, no tiene por qué demorarse tanto, puesto que, a priori, no hay tanta complejidad ni tienes que lidiar con otros países.

- ¿Qué es lo que más le ha sorprendido de la investigación?

- Además de tratarse de una estructura nada parecida a lo que estamos acostumbrados a ver; sobre todo la repercusión mediática que ha tenido el caso. Como ya he comentado anteriormente, no soy nada futbolero y no conocía lo que era la Federación, sus competencias, la liga, la FIFA, la UEFA, etc. Por supuesto ni me sonaban los nombres de muchos implicados. Quizá alguno.

- Hay ciudadanos que piensan que con el deporte, y el fútbol en concreto, hay mayor tolerancia social. ¿Existe mayor permisividad?

- No creo que exista mayor permisividad. Simplemente creo que la gente disfruta del propio espectáculo que ofrece el fútbol y no atiende a lo que pueda acontecer detrás.

Violencia de género

- La sociedad percibe que la corrupción y la violencia de género son los dos grandes problemas de tipo penal del país. ¿Está de acuerdo?

- La violencia de género sin duda, puesto que es un tema de pura estadística en cuanto a hechos constatables se refiere. Lo vemos continuamente. Por otro lado, la corrupción es un problema que viene de largo, antiguo. Siempre ha existido y siempre existirá. Es cierto que en la actualidad aparecen en los medios diferentes casos de corrupción que causan mucho impacto en el ciudadano, pero puestos a hablar de los grandes problemas que tiene este país, considero que existen otros realmente importantes, como pueden ser las precarias condiciones laborales que sufre gran parte de la sociedad en la que mucha gente, sobre todos los jóvenes, pese a que estén muy preparados, reciben un salario ínfimo con el que le es imposible vivir dignamente. La educación, ¿para cuándo ese gran pacto?, o la cultura también los meto en ese saco, aunque no me gusta hablar de esta última en términos tan generales y ambiguos.

- ¿Qué mecanismos debería haber, a su juicio, para combatir la corrupción en España?

- Los mecanismos de prevención y sanción existen. Está claro que se pueden mejorar, pero lo que hay que hacer es aplicarlos y sobre todo desarrollar la cooperación institucional, tanto nacional como global. El problema principal radica en la transparencia. Tenemos legislación (interna como internacional) que exige esa transparencia en las personas físicas y jurídicas, públicas y privadas. Pero lo cierto es que aún puede burlarse.

- Estuvo ejerciendo en San Sebastián entre 1988 y 1992 ¿Guarda buenos recuerdos? ¿Qué es lo que más echa de menos de Donostia?

- Guardo buenísimos recuerdos. De hecho, si por mí hubiera sido, me habría quedado en Donostia, pero entonces me ofrecieron entrar a formar parte de lo que hoy es la formación continua en el Consejo General del Poder Judicial. Tuve que trasladarme a Madrid y finalmente decidí hacer vida aquí, pero si no hubiera sido así, posiblemente me habría quedado en San Sebastián. Echo un poco en falta todo. Desde el paisaje, la gastronomía, e incluso el clima. También la forma de trabajar, y sobre todo a su gente. Me costó hacerme un poco a la ciudad, pero a los seis meses ya tenía mi cuadrilla, con la que sigo manteniendo contacto. Fue sin duda una de las mejores etapas de mi vida.

- ¿Siempre quiso dedicarse a la justicia? Si no hubiese sido así, ¿qué hubiese sido de usted?

- Mi padre era periodista y, en un principio, quería seguir sus pasos y dedicarme a la comunicación. En cambio, un día tuve una conversación con él y me aconsejó hacer una carrera con mayor base, como Económicas o Derecho y entretanto hacer también Periodismo. Opté por la segunda y al poco de empezar con la licenciatura ya me gustó, se me olvidó el periodismo, y decidí prepárame para ser juez.

- ¿De qué caso se acuerda más? ¿Cuál es el que mayor satisfacción a nivel personal le ha aportado?

- Es una pregunta complicada puesto que cada caso es diferente. Son muchos los casos, actuales y pasados; casi todos desconocidos a nivel mediático. Y, entre estos, el de Afinsa en el que la sentencia prácticamente confirmó el procesamiento que hice. El de Zapata redundó mi confianza en la libertad de expresión. Quizá el más llamativo ha sido el de Couso. Aparte de muchas diligencias tuve que desplazarme a Iraq, buscar la cooperación internacional que se me denegaba y revisar muchos tratados y convenios. Pero siempre tengo en la memoria el caso de Guatemala, en el que ocho altos cargos fueron investigados por delitos de genocidio, lesa humanidad, torturas, asesinato, detenciones ilegales y terrorismo cometidos hace más de treinta años. Fue mi duro en cuanto al sufrimiento de miles y miles de personas que se me trasmitió. Incomprensible. Doloroso.

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