Donosti Cup

Pistoletazo de salida para la Donosti Cup

Jornada inaugural de la Donosti Cup en Anoeta
Jornada inaugural de la Donosti Cup en Anoeta / Unciti

Anoeta es testigo de una noche mágica para los 4.000 jugadores del torneo y sus acompañantes

AITOR GONZÁLEZ

La Donosti Cup 2017, la de su edición número 26, ya está en marcha tras disputarse este lunes la primera jornada. El balón había echado a rodar por la mañana, pero todos los ojos estaban puestos en uno de los momentos que más gustan a los participantes del torneo internacional donostiarra: el desfile inagurural de Anoeta, una oportunidad única para los privilegiados que pueden pisar el anillo del estadio txuri urdin por una vez y que viven por unos momentos en primera persona lo que se siente al ser aclamado por una grada entregada a la causa.

En esta ocasión, además, el acto de apertura tuvo un cierto aire a despedida, no en vano fue el último que se desarrollará sobre unas pistas de atletismo que tienen las horas contadas. El llamamiento no defraudó y, apoyado por una agradable climatología, logró que el acto registrara una entrada histórica.

El show, duró algo más de una hora, contó como es habitual con todos los ingredientes para no defraudar a los asistentes: música, luz, baile, fuegos artificiales... y por supuesto la tradicional ceremonia, que vio pasar a los representantes de los 582 equipos participantes, llegados a la capital guipuzcoana provenientes de 26 países diferentes. Cada una de sus salidas al anillo, precedida por sus respectivas banderas, fue celebrada por todo lo alto por una grada que dio ambiente y color al acto. Fue el momento en el que la adrenalina empezó a brotar a borbotones, unos instantes mágicos en los que los que desfilaban pudieron saludar a amigos, familiares y espectadores en general. Ni se lo creían al ver a tantas personas aplaudir a rabiar. Pero si para algo debe servir el deporte es precisamente para esto: unir a los diferentes en torno a la práctica deportiva.

Cuatro primerizos

De los cerca de 600 planteles que participarán en la Donosti Cup, más de la mitad son extranjeros y entre estos, la mayoría corresponde a los equipos provenientes de Estados Unidos, con un total de 52, una tónica que se viene repitiendo los últimos años. Francia, Japón y Sudáfrica le siguen en un ránking que este año engrosan los equipos llegados de Croacia, Jordania, Filipinas y Singapur, que se visten por primera vez de corto en San Sebastián.

En el caso del país balcánico el representante es el Vukovar 1991, compuesto por jóvenes croatas y serbios de la población que da nombre al equipo, más conocida como la ‘ciudad mártir’ de la Guerra de los Balcanes. Junto con el Dragones de Lavapiés, una asociación formada por chicos y chicas de 32 países diferentes residentes en el popular barrio madrileño, serán los dos equipos apadrinados por la Donosti Cup. Cabe reseñar por otra parte el aumento de equipos femeninos presentes en el torneo, un total de 120, doce más que en la anterior edición.

Locales o foráneos, para todos ellos esta habrá sido una noche más corta de lo habitual, pero el torneo no espera y el calendario de partidos sigue su curso. El aumento de equipos participantes ha provocado que la organización haya tenido que aumentar también el número de sedes, de tal manera que en esta edición 30 campos acogerán partidos de la Donosti Cup que por primera vez en su historia sale de Gipuzkoa, al estrenar sedes en Lesaka y Hendaia.

1.400 partidos por delante

Unas cifras que han conviertido esta edición de la Donosti Cup en un año de récords, consolidando al torneo como uno de los más importantes a nivel. Por delante quedan más de 1.400 partidos, cinco días de competición en los que cada uno de los participantes intentará dar lo mejor de sí para llegar a las ansiadas finales del viernes y el sábado en el Miniestadio y el Estadio de Anoeta. Algunos pocos serán los privilegiados en conseguirlo; otros muchos se quedarán en el camino. Pero todos ellos, ganadores y perdedores, se llevarán de San Sebastián una experiencia enriquecedora que tardarán en olvidar y que convierte la Donosti Cup en algo más que un simple torneo de fútbol.

Walter Howard, el ‘embajador’ de la Donosti Cup en Estados Unidos

Estados Unidos suele ser, tradicionalmente, el país que más equipos aporta todos los años a la Donosti Cup. Uno de los responsables del éxito del torneo guipuzcoano al otro lado del Atlántico es sin duda Walter Howard, un auténtico ‘embajador’ si tenemos en cuenta además que lleva toda una década viajando a San Sebastián. Al frente del Wisconsin International, en esta ocasión viaja con una delegación de 153 personas: «Somos todos voluntarios, así que resulta un gran esfuerzo, pero merece la pena. De hecho, el miércoles estaremos ya planeando el viaje para el 2018. Y lo haremos en una sidrería; creo que es un buen sitio para ello», comenta entre risas.

Pero el trabajo merece la pena: «Para los chavales supone una experiencia vital que no aprenden en las aulas, y de hecho el momento que más les gusta es la ceremonia de inauguración». En sus diez años de visitas, se queda con un momento: «Fue un partido que jugamos contra un equipo de Palestina y en el que terminamos haciendo una bonita amistad; son cosas que solo se viven gracias al deporte».

Algunas de las cosas que más llaman la atención a sus pupilos «son los edificios monumentales, como la catedral del Buen Pastor, pero también ver a la gente paseando por el centro de San Sebastián. En cualquier ciudad de EE UU algo así te haría desconfiar, pero aquí son los abogados, los ingenieros, la gente de la calle los que disfrutan de su tiempo libre por la calle».

El torneo también ha cambiado: «Ha estado siempre muy bien organizado, y sobre todo he notado el nivel de los equipos, que es muy superior y que nos ha obligado año a año a ser más selectivos con los jugadores que traemos. No somos un club al uso, trabajamos un año para jugar una semana».

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