Fútbol

Los 34 penaltis que necesitó el Añorga

Un eibarrés chuta a portería. El portero paró ese penalti... El definitivo./
Un eibarrés chuta a portería. El portero paró ese penalti... El definitivo.

La final de la categoría juvenil honor de Gipuzkoa se convierte en uno de los partidos de mayor duración de los jugados en Gipuzkoa

A. VICENTESAN SEBASTIÁN.

Empezó de día y acabó de noche, con luz artificial, y con invasión de campo después de tres horas de partido. La final entre el Añorga y el Eibar de categoría juvenil honor - con el ascenso a Liga Vasca en juego- disputada en el campo Zarkumendegi de Astigarraga el pasado sábado necesitó de 34 penaltis para decidirse, un hecho excepcional en la centenaria historia de la Federación Guipuzcoana de Fútbol.

Ganó el Añorga, que es el que asciende a la Liga Vasca, pero bien pudo ganar el Eibar porque en el transcurso de la serie de lanzamientos desde los once metros los dos tuvieron oportunidades para sentenciar. Fue en el decimosexto penalti del Eibar cuando se rompió la igualdad. El portero del Añorga sacó, a mano cambiada, un lanzamiento ajustado al palo a un jugador del Eibar.

Se llegó a los penaltis después de un partido que acabó con empate a dos. Marcó el Eibar en el minuto 20, el Añorga dio la vuelta en la segunda parte con dos goles en seis minutos, en el 65 y el 71, y cuando el partido llegaba a su fin, el Eibar empató en el minuto 90. En la prórroga el marcador no se movió. Los penaltis iban a decidir.

«Los primeros penaltis los seguí desde el banquillo y terminé solo en un córner, no quería ni mirar» Lander García, Entrenador del Añorga

El entrenador del Añorga, Lander García, cuenta que fueron sus propios jugadores los que decidieron quiénes iban a lanzar los penaltis. No puede decir lo mismo su homólogo en el Eibar, Iñaki Pérez. «Normalmente tenemos un orden establecido pero yo quería saber cómo estaban los jugadores. Koka, uno de mis jugadores, enseguida levantó el dedo, pero luego hubo veinte segundos de silencio en los que nadie decía nada. Mi mensaje en ese momento fue claro: 'Solo podíamos ganar porque moralmente ninguno iba a perder el partido'. Entonces sí, otros jugadores se animaron a tirar. Curiosamente los lanzadores a priori mejores no tiraron y sí los que no estaban en las quinielas». En los primeros cinco penaltis ya hubo opción de romper el empate. Si el Eibar fallaba el cuarto penalti, la victoria era para el Añorga, pero marcó; si el Añorga marcaba el quinto penalti, el triunfo era para el Eibar, pero falló; si el Eibar erraba el quinto penalti, ganaba el Añorga, pero marcó... Y así se llegó a la muerte súbita: al sexto penalti. Falló el Añorga y falló después el Eibar. Pero luego...

«Se escuchaba el silencio»

Los lanzamientos fueron entrando en la portería uno detrás de otro. El entrenador del Añorga no quería ni mirar: «Los primeros penaltis los seguí desde el banquillo y terminé solo en un córner, no quería ni mirar». Más «tranquilo» estaba el técnico del Eibar, según confiesa. «Los chavales me tapaban la visión, miraba de reojo a la portería porque solo quería ver si entraba o no, nada más. Nadie hablaba, se escuchaba el silencio».

Los porteros no solo hicieron bien su trabajo bajo palos sino que también se animaron a tirar desde los once metros. El portero del Añorga disparó en dos ocasiones y el eibarrés una vez. Acertaron todas. Hasta que en el penalti número dieciséis la igualdad se rompió.

«Miraba de reojo a la portería porque solo quería ver si entraba o no, nada más» Iñigo Pérez Entrenador del Eibar

El entrenador del Añorga dice que lo que vino después es «difícil de describir. Nuestros seguidores saltaron al campo, nos recibieron en Añorga, donde cenamos, y luego seguimos festejando hasta tarde. Dicen que con sufrimiento sabe mejor, pero casi prefiero no pasar por un trago igual... Queríamos ascender por ser un recién descendido, pero nunca es fácil cargar con el cartel de favorito y cumplirlo. Mucho más en una categoría como esta en la que te lo juegas todo en una final».

El Eibar tendrá una nueva oportunidad para ascender a Liga Vasca el sábado 26. Jugará ante el Leioa B y un equipo alavés todavía por decidir. Será en las instalaciones de Unbe donde se juegue el triangular del que saldrá el otro equipo que ascienda. El técnico del Eibar es optimista: «El juego y la actitud de mis jugadores me invita a pensar en positivo. Es evidente que perder como lo hicimos en los penaltis es un palo duro para el equipo, pero el ambiente que vivimos, la actitud de las aficiones y los jugadores fue sensacional. Me quedo con eso. Fue una fiesta del fútbol».

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