Diario Vasco

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Empate en el derbi y todos tan amigos

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El realista Bautista trata de avanzar a pesar de la insistencia del unionista Ekhi. / PEDRO MARTÍNEZ

  • Galán adelantó al Real Unión y Merquelanz puso las tablas en un choque en el que Roberto Olabe estuvo en la grada

Si el derbi hubiera durado hasta el minuto ochenta, nadie dudaría en señalar que el Real Unión mereció más. Pero en los diez últimos minutos la Real Sociedad B marcó un gol y los de Irun acabaron pidiendo la hora. Tras poner unas cosas y otras en la balanza, el reparto de puntos puede considerarse justo. El derbi acabó con el empate a uno en el marcador y con la sensación de que los dos equipos pueden ofrecer más a lo largo de la temporada.

Con las tablas el Real Unión se mantiene, con cinco puntos, en la zona media alta de la tabla, cerca de los puestos cabeceros, mientras que el Sanse sigue en la zona peligrosa con solo dos puntos de nueve posibles. Pero esto no ha hecho más que empezar.

Imanol Alguacil, con Aitor Zulaika, y Asier Santana, con Iñaki Goikoetxea, en los banquillos. Si algo estaba claro es que los dos equipos se conocían a la perfección y que sabían cómo explotar sus virtudes para hacer daño al rival. Sin balón, donostiarras e irundarras esperaban en su campo. En ataque, el Sanse se volcó en banda derecha para aprovechar la velocidad del lateral Odriozola. Lo propio hizo el Unión, que encontraba sus oportunidades a las espaldas de los dos centrales y por el flanco izquierdo de la zaga txuriurdin.

Así llegó la primera oportunidad del encuentro, que fue más que clara y a favor de los txuribeltz. Ekhi encontró una grieta entre La Peña y Le Normand, que vieron pasar el balón enviado por el centrocampista y a Jorge Galán quedarse solo ante Sisniega. Todos los que se acercaron a Zubieta sabían que la acción iba a acabar en gol porque el delantero unionista no falla ese tipo de ocasiones, pero la norma cambió. Galán golpeó mal la pelota y la mandó al cuerpo del arquero realista.

En la portería contraria Tena no tuvo que intervenir con tanta obligación en ningún momento, pero el filial donostiarra empezó a crear mucho peligro con las escaladas de Odriozola por la derecha. El lateral ganó la espalda de su par en más de una ocasión, pero sus centros, aunque peligrosos, no encontraban rematador.

Tuvo que ser Muguruza el que probara por primera vez a Tena y lo hizo a balón parado. Una falta escorada a la izquierda sirvió para que el realista sacara muy cerrado y obligara al portero a estar atento para evitar el gol. Poco antes fue el unionista Gorosabel el que tuvo la oportunidad de abrir el marcador, pero no tuvo claridad dentro del área y su internada acabó en nada.

Con el 0-0 se llegó al descanso, donde hubo movimientos. A Imanol Alguacil no le debió gustar el trabajo que estaban haciendo sus centrales y decidió poner sobre el terreno de juego a Ugarte en lugar de Le Normand.

Llegaron los goles

La segunda parte comenzó con una acción que pudo cambiar el destino del derbi. El unionista Ekhi, que tenía tarjeta, cometió una peligrosa falta que le pudo haber mandado a la caseta antes tiempo, pero el colegiado decidió guardarse la segunda amarilla.

Y de una jugada que pudo poner el choque de cara para los locales se pasó a otra que puso al Real Unión con ventaja. Juan Domínguez recogió un balón en zona de tres cuartos, cedió a Galán a la espalda de la defensa y el delantero marcó con un disparo raso y cruzado.

El 0-1, que llegó en el 48, cambió la dinámica del encuentro. El Sanse se hizo con la pelota y los de Irun dieron un paso atrás. Durante muchos minutos los txuribeltz no pasaron ningún agobio, pero en el último cuarto de hora el filial hizo méritos para empatar y acabó rascando un punto.

Merquelanz avisó con un centro que se envenenó y que tuvo que sacar Esnaola bajo palos y luego golpeó con una galopada por banda izquierda que le llevó al área pequeña y acabó con el balón en el fondo de la red. Al final, empate y abrazos en el campo, los banquillos y el palco. Todos tan amigos.

Por cierto, palco en el que estaba Roberto Olabe, que ya empieza a trabajar sobre el terreno.