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Ziganda y el Athletic se asoman al abismo

Ziganda y el Athletic se asoman al abismo

El partido de mañana contra el Real Madrid marcará el futuro del entrenador navarro. El desplome del equipo amplifica las alarmas en Ibaigane, que empieza a contemplar otros escenarios, entre ellos el despido del técnico

ROBERT BASICBILBAO.

El proyecto de José Ángel Ziganda al frente de la primera plantilla del Athletic está gravemente herido y el suelo que pisa el entrenador navarro es cada vez menos firme y más resbaladizo. Si todavía no ha caído y soporta como puede el peso de los malos resultados y peores sensaciones es por su determinación de salir a flote y porque cuenta con el respaldo del presidente Josu Urrutia, quien apostó por él en contra del criterio de algunos miembros de la junta directiva y le entregó el banquillo de San Mamés. Tras cuatro meses de competición, el deustoarra es consciente de que la situación es alarmante y que urge cambiar de rumbo cuanto antes, prácticamente ya, para no tener que tomar una decisión drástica y contraria a su voluntad. Lo último que quiere es destituir a 'Cuco' y retirarle su confianza, pero la derrota contra el Formentera ha retratado al equipo y deteriorado la imagen del técnico, cuyo futuro lo marcará el partido de mañana ante el Real Madrid. Otra actuación lamentable o una goleada en contra acabaría con la paciencia de la grada, que se giraría hacia el palco y señalaría a Urrutia mostrando su hartazgo, y ese sería el punto de no retorno.

El naufragio contra el Formentera, un modesto equipo de Segunda B que pelea por conservar la categoría, es el último de los despropósitos firmados por este Athletic desnortado y vacío de contenido, sin una idea a la que asirse ni un modelo al que ajustarse en los buenos y los malos momentos. Después de 24 encuentros oficiales no sabe a lo que juega ni qué quiere ser, abonado al talento individual de alguna de sus figuras o a un golpe de suerte que le permita salir del laberinto en el que se ha convertido su temporada. Y dentro de sus paredes está Ziganda, que no consigue encontrar la salida ni fijar un estilo de juego definido y reconocible, una hoja de ruta de obligado cumplimiento que sirva de guía e inspiración para sus futbolistas. Muchos están a años luz de su verdadero nivel y no son ni la sombra de lo que fueron, grises e intrascendentes, lo que debilita la respuesta del grupo y limita su capacidad de reacción. Contra los baleares, los rojiblancos tocaron fondo y notaron mucho frío. Tanto que empiezan a sentir escalofríos, ellos, el cuerpo técnico y el club.

'Cuco' está desbordado y profundamente 'tocado' por todo lo que está pasando, y todavía más después del mazazo del Formentera. Con el paso de las semanas ha ido viendo cómo el sueño de su vida de entrenar al Athletic se está convirtiendo en una pesadilla de la que no acaba de despertar y que le está colocando en una situación delicada, al borde del despido. Nada más terminar el choque del miércoles avanzó que no temía por su cargo, pero el duelo de mañana contra el Madrid emerge imponente en el horizonte y sabe que tendrá que tirar la montaña abajo si quiere seguir en el camino y llegar a Lviv. De hacerlo, allí afrontaría una nueva final y superarla le daría un poco más de aire y tiempo, un pequeño margen para tratar de buscar esa mejoría que no llega.

El club y el mercado

Pero antes el equipo deberá cumplir ante los blancos y dar algo concreto a San Mamés, algo que no sean las promesas de siempre, sino una verdadera muestra de que la plantilla está dispuesta a desangrarse junto a su entrenador para remontar el vuelo. Ziganda está decepcionado con alguno de sus hombres, sobre todo con los que no le dan lo que deberían dar, pero es consciente de lo que tiene y que no está en condiciones de prescindir de nadie. Y si no dispone de más alternativas es porque el club no ha reforzado un plantel que ya había dado muestras de agotamiento en el último año de Valverde. Ibaigane encadena dos cursos sin fichar y sus responsables han sido incapaces de abordar negociaciones de altos vuelos y de convertir operaciones complicadas en posibles. Futbolistas como Illarramendi, Iñigo, Oyarzabal, Yuri Berchiche, Mikel Merino, Bautista y Berenguer, entre otros, se quedaron sin vestir de rojo y blanco. Urrutia solo ha sido capaz de acometer contrataciones fáciles de futbolistas deseosos de venir al Athletic, ninguno que tuviese una dificultad de maniobra en el mercado.

Lo último que quiere Urrutia es cesar a Ziganda, pero necesita que le dé algo ya para mantenerle ALARMA EN IBAIGANE

El técnico es el centro de las críticas, pero el club lleva sin fichar dos años y la mayoría de los jugadores está muy lejos de su nivel rESPONSABILIDAD COMPARTIDA

Urrutia vive en su mundo, en el que solo caben voces afines y acríticas AISLAMIENTO

El caso es que el deustoarra vive recluido en su mundo en el que solo tienen cabida voces afines y acríticas. Apenas se deja aconsejar porque tiene muy clara su idea del Athletic y de ahí no le mueve nadie, ni siquiera algunos colaboradores directos que le sugirieron otros entrenadores -Tuchel, Berizzo y Setién- cuando tuvieron claro que Valverde se marchaba. Pero él impuso su criterio y no dudó ni un instante en dar forma a su apuesta personal y ascender a Ziganda, a su juicio el mejor entrenador para dar continuidad al trabajo de Txingurri. Pero apenas le dio herramientas en forma de refuerzos y le puso al frente de un equipo en trayectoria descendente, castigado además por las bajas de gente como Muniain, Yeray, De Marcos o Beñat. «Tenemos que dar una vuelta de tuerca a todo», avisó Aduriz. Fue un mensaje contundente dirigido a varios receptores, que no dio sus frutos. Ahora llega el Madrid. No deja de ser una oportunidad, una más, para todos.

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