Temporada 2017-2018

Un Real Madrid de nuevo cuño

Ceballos y Marcos Llorente, ante un futbolista portugués en el reciente Europeo sub-21. /Adam Warzawa (Efe)
Ceballos y Marcos Llorente, ante un futbolista portugués en el reciente Europeo sub-21. / Adam Warzawa (Efe)

La incorporación de Ceballos acentúa el rejuvenecimiento del vestuario blanco

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

La foto ya está completa. El Real Madrid oficializó este viernes lo que era un secreto a voces desde el pasado fin de semana. Dani Ceballos vestirá la elástica blanca durante las seis próximas temporadas. El utrerano será presentado el 20 de julio en el palco de honor del estadio Santiago Bernabéu y al día siguiente viajará a Estados Unidos para incorporarse al stage de pretemporada de su nuevo equipo. La entidad de Chamartín desembolsará 16,5 millones de euros al contado, 1,5 más de lo que estipulaba la claúsula de rescisión del futbolista, siguiendo así el 'modus operandi' aplicado para el reclutamiento de Theo Hernández, otro de los nuevos rostros a disposición de Zinedine Zidane.

El fichaje del sevillano, menos traumático que el del marsellés al proceder este último del Atlético de Madrid, no ha estado exento de aristas. El atractivo de su bajo coste en relación a las prestaciones que ya ha exhibido y, más aún, las que se le auguran, le convirtieron en objeto de deseo del Barcelona, que pugnó hasta el último momento por sus servicios. El Betis se resistía a perder a su joya y su vicepresidente deportivo, Lorenzo Serra Ferrer, prefería verlo vestido de azulgrana antes que con la camiseta blanca. Acabó prevaleciendo el anhelo del centrocampista de incorporarse a la medular del vigente campeón de Liga y Champions, que llegó a darle un ultimátum para que se decidiese. Ceballos puso una condición, que su aterrizaje en la capital fuese inmediato. Ante el temor de perder al designado como mejor jugador del reciente Europeo sub-21, el Real Madrid revertió sus planes iniciales de cederle y aceptó hacerle sitio en su plantel para la temporada 2017-2018. Sólo la divergencia en cuanto a la forma de pago -el conjunto presidido por Florentino Pérez planteaba dos plazos de ocho millones de euros cada uno y la directiva verdiblanca exigía todo al contado, aunque fuesen los 15 millones en que estaba tasada su libertad- retrasaron el anuncio que finalmente se produjo este viernes.

Llevaba tiempo el Real Madrid siguiendo las evoluciones de Ceballos. El marcaje se intensificó desde el pasado verano y el interés no disminuyó ni cuando el joven cayó en desgracia para Gustavo Poyet al inicio de la anterior temporada. Con el uruguayo en el banquillo de Heliópolis, sólo disputó 202 minutos repartidos en once encuentros. Llegó incluso a quedarse en la grada ante la disconformidad del técnico con su actitud en los entrenamientos y la poca confianza que tenía en su madurez para manejar el timón del centro del campo. El despido del preparador sudamericano y la llegada de Víctor Sánchez del Amo fue saludada como agua de mayo por Ceballos. Bajo los dictados del madrileño, alcanzó sus días de mayor brillo. Se convirtió en el líder del equipo, sumando a su indudable calidad una capacidad de trabajo que hasta entonces había mostrado con cuentagotas. Dejó atrás su irregularidad y finalizó la temporada con 30 partidos disputados en Liga, en los que marcó dos goles. Su deslumbrante actuación en Polonia, donde empezó como suplente para acabar como el mejor del torneo tras maravillar con su inagotable repertorio en la semifinal ante Italia, acabó venciendo las últimas reticencias en el cuerpo técnico y la zona noble del Santiago Bernabéu.

Una instantánea premonitoria

Su llegada al club de Concha Espina, donde tratará de emular a ilustres béticos que cambiaron el verdiblanco por el blanco impoluto como Luis del Sol o Gordillo, convierte en premonitoria la instantánea que en su día subió a las redes sociales Marcos Llorente y en la que se podía ver al hijo de Paco Llorente junto a Vallejo, Marco Asensio y Ceballos en el vestuario de la sub-21 en Polonia. Cuando comenzó el torneo, sólo el balear formaba parte de la primera plantilla del Real Madrid. El madrileño tenía ya garantizado su regreso tras su cesión al Alavés y el aragonés había recibido igualmente la llamada para ocupar el hueco vacante en el centro de la zaga con la salida de Pepe después de su campaña a préstamo en el Eintracht de Fráncfort. Quedaba el 'gitano', como le apodaban en el Betis a este hijo de churreros, al que no paraban de salirle novias sin que diese el 'sí quiero'. Acabó aceptando Ceballos, que en agosto cumplirá 21 años, la proposición del Real Madrid, seguro de que sus dotes técnicas y la política de rotaciones de Zidane acabarán garantizándole minutos suficientes para hacerse un nombre en el coliseo blanco pese a la enorme competencia que habrá de afrontar.

Hasta siete futbolistas pelearán por los tres puestos en el medio que suele dibujar Zidane cuando la BBC está al completo. Casemiro, Kroos y Modric son fijos, pero la determinación del francés de repartir esfuerzos asegura ocasiones para lucirse también a Marcos Llorente, Kovacic, Ceballos e Isco, mayores aún para este último si mantiene el nivel del pasado curso y alguna de las estrellas de arriba pierde pie. A ellos se suman dos extremos como Lucas Vázquez y Marco Asensio que pueden asentarse en el medio dentro de un 4-4-2 o formar parte de la punta en el 4-3-3. Jóvenes todos ellos, como lo son Theo o Mayoral, otras de las piezas que vienen a acentuar el rejuvenecimiento del vestuario blanco.

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