Fútbol

Primera

Jornada 6

El Barça coloca otra muesca en un inicio de Liga brillante

Messi trata de burlar la presión de Maffeo. / Andreu Dalmau (Efe)

Derrotó 3-0 al Girona en un partido histórico con dos goles en propia puerta de los locales y un tercero de Luis Suárez

JESÚS BALLESTEROS

Intratable está el Barcelona. Cuenta sus partidos por victorias y los números de este arranque liguero impresionan. Llegaba a Montilivi para encarar un duelo histórico ante el Girona (primera vez que se enfrentaban en Liga) y salió reforzado con un nuevo triunfo solvente que le mantiene enhiesto como líder.

0 Girona

Iraizoz, Bernardo, Juanpe, Ramalho, Aday (Mojica, min. 69), Pere Pons, Douglas, Maffeo (Marlos, min. 79), Aleix García, Portu y Olunga (Kayode, min. 59).

3 Barcelona

Ter Stegen, Sergi Roberto, Mascherano, Umtiti, Jordi Alba, Rakitic, Iniesta (Denis Suárez, min. 80), Aleix Vidal (André Gomes, min. 80), Paulinho (Busquets, min. 66), Messi y Luis Suárez.

Árbitro:
Sánchez Martínez (murciano). Amonestó a Maffeo, Aday, Kayode.
Goles:
0-1. min. 17. Adam (p.p). 0-2. min 48. Iraizoz (p.p). 0-3. min. 69. Luis Suárez
Incidencias:
Estadio de Montilivi. 13.500 espectadores.

Insistir en que algo ha cambiado en este equipo puede sonar a raro cuando apenas comienza este nuevo curso, pero lo cierto es que la música que desprende el conjunto entrenado por Valverde suena de forma diferente. Que no apareciera Messi era síntoma de graves problemas en el pasado. Ahora, resuelven los partidos de cualquier forma. Con cierta fortuna ante el Girona, pero mostrando una capacidad de resolución que recuerda a campañas más exitosas.

Dejó al Girona sin ver puerta por cuarta jornada consecutiva, pensando que nada será fácil hasta final de curso para los de Machín. Pero lo cierto es que el Girona es uno de esos equipos que dignifican este deporte. Cada uno de sus jugadores, con su entrenador a la cabeza, disfrutan de su profesión. Esta aventura en la élite que están viviendo debe tener continuidad a poco que le salgan las cosas.

Pues más allá del resultado, hay un plan en Montilivi, una idea en la cabeza de ese joven entrenador que merece recompensa a la larga. Y es que pese a las bajas, a los cambios obligados de Machín y de tener enfrente al líder de la clasificación, mostró un tremendo empaque que hizo sentir incómodo al Barcelona durante distintas fases del encuentro.

Bien es cierto que también contaba Valverde con bajas, que las rotaciones eran obligadas en esta semana intensa de tres jornadas ligueras. Pero el cuadro azulgrana creaba ocasiones, de forma menos vistosa por momentos, pero las creaba. Iraizoz se erguía como protagonista salvando claras oportunidades de gol. Clarísimas las de Jordi Alba y Messi, en uno contra uno y de golpeo directo, pero el guardameta vasco mostró el buqué que sigue manteniendo pese a ser de la vieja guardia.

Nada pudo hacer en el desafortunado gol encajado por los locales. Como ocurriera hace apenas unos días, el Barça se metía en el duelo con una notable intervención de su guardameta. Ter Stegen evitaba el gol local a tiro de Douglas. Y, minutos después, llegaría el gol azulgrana con un mal despeje de Aday tras centro de Jordi Alba.

Con la ventaja en el electrónico, movió más y mejor el balón el equipo de Valverde. Con la paciencia necesaria, buscaba el Barça el hueco necesario en el entramado local para ampliar la ventaja. Había avisado Machín de que algo tenían preparado para el duelo y la apuesta fue colocar a un perro de presa sobre Messi. El sacrificado fue Maffeo que seguía al argentino hasta campo propio. Desesperado Messi, buscó el contacto con el cuero retrocediendo metros en el verde, aunque allá donde se colocara el astro culé, allí aparecía su sombra.

Con la desconexión a la que era sometido Messi y en la que vive permanentemente Luis Suárez desde que arrancara la presente campaña (por mucho que marcara el tercer gol del partido), era necesaria la aparición de la segunda fila. Entre estos, destacó el choque de Aleix Vidal, cuya vivencia en el club azulgrana debe dar para una decena de libros, pero que ante el Girona fue de los mejores. Jugando como extremo (Sergi Roberto hacía las veces de lateral) aparecía continuamente en las jugadas de ataque del Barça. Y en una de ellas, nada más iniciarse el segundo tiempo, logró que Iraizoz terminara recogiendo el balón desde el fondo de la red en otra jugada poco afortunada para los locales.

No bajaba los brazos el Girona y, por alto, llegaban buenas ocasiones para Douglas y Olunga, pero la efectividad estaba del lado azulgrana. El choque estaba donde quería el Barça y terminó de decidirse, si no lo estaba ya, con el gol de Luis Suárez. Por fin apareció el uruguayo que no erró en su mano a mano ante Iraizoz. Sin duda, con un arranque de campaña más que irregular, no había mejor manera de celebrar sus 100 partidos de Liga con la camiseta del Barça que marcando.

Con esta sentencia, el partido cayó ya en una nueva intentona de los azulgrana por lograr otra goleada (le hizo cinco al Espanyol y seis al Eibar), y de marcar el gol de la honra por parte de los locales en este duelo histórico, pero nada de esto ocurrió.

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